sábado, 6 de julio de 2013

NOVILLADA DE ABONO – FERIA DE SAN FERMÍN EN PAMPLONA: Posada de Maravillas, dos orejas a una gran novillada de El Parralejo

Posada de Maravillas con las orejas del que cerró plaza en la novillada de apertura  de la Feria de San Fermín 2013. Foto: EFE
ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna

PAMPLONA.- El tren de macuteros y 'guiris' aterrizó en una Pamplona calurosa, despejada y limpia con casi una hora de retraso. La novillada esperaba al final de la tarde azulada, camino de la noche. En azules, los vestidos de los toreros resumían todos los matices del cielo durante el día. Más de mañana el terno de Rafael Cerro, en tonos de atardecida el de Javier Antón y crepuscular el de Posada, «azul noche» en círculos gays.

Antón debutaba en Pamplona como sus compañeros pero con el aliciente y el aliento de ser de la tierra. De la plaza se quiso escapar su novillo de El Parralejo en un salto hípico al callejón. Su bravura tamizada de clase borró, por las dos manos, la falta accidental, digamos. Javier Antón, preparado y fuerte como para descargar un barco, se dejó el brazo atrás en la suerte final.

Cerro también luce definidas hechuras atléticas. Se hizo presente en un quite por saltilleras en el novillo de su compañero y saludó al suyo con un farol de rodillas y verónicas ganadoras a los medios. Una larga remató la presentación. El burraquito humillaba una barbaridad pero le faltaba un puntito en su noble fragilidad. Rafael Cerro se halla muy hecho, técnicamente sobrado y dispuesto siempre a darlo todo, que es cuantitativamente mucho en faenas tan largas. Faltó la muerte de una estocada rotunda para redondear la pañolada al alza.

Pasa el tiempo que da pánico. El hermoso debut sanferminero de Ambel Posada parecía ayer, y ayer el que debutaba ya era su hermano pequeño, Posada de Maravillas. Al pequeño le tocó el utrero mayor. La seriedad no suele desaparecer por mucho que le des en el caballo. A lo sumo se para, que fue lo que pasó con el torito que no se comía a nadie ni Posada que se dejaba. El espadazo puso un tupido velo.

Javier Antón volvió a tener en su mano la calidad del pitón izquierdo del cuarto. O sea, el lote. El calor del paisanaje puso lo demás hasta la oreja.

El quinto de El Parralejo era un tío. Y de principio en capotes no hacía nada bueno ni claro. O eso parecía. La firmeza de Rafael Cerro no dio lugar a la duda en la muleta. Obedeció el toro con su aquél y su potencia especialmente por la convincente izquierda de Cerro, muy atado al piso y profundo tanto al natural como en las dobladas de coda. Pero con la espada naufraga. O como decía Conchita Cintrón: a quien no hace la cruz se lo lleva el diablo. Grave cuestión técnica; valor hay. Como en Madrid en la clasificación de abril, rozó los tres avisos.

Al altón y colorado sexto, Posada le dibujó sus cosas de apertura. Cuando poco a poco, el nieto de Juan se fue dando cuenta de que exigiendo al novillo abajo le soltaba menos la cara y respondía mejor subió muchos enteros. Así llegaron la belleza del toreo al natural y los pases de pecho a la hombrera contraria. Volvió la luz de Olivenza. Otro sabor. Es certero Posada de Maravillas con el acero. La gente se volcó con la estocada; el presidente accedió a las dos orejas. Que le sirvan para afianzarse y crecer. Paladeó la gloria su sonrisa.

FICHA DEL FESTEJO
Monumental de Pamplona. Sábado, 5 de julio de 2013. Primera de feria. Unas 10.000 personas.
Novillos de El Parralejo, bien presentados, muy hechos 3º y 5º; de clase superior el 1º; noble y humillador el 2 a falta de un punto más; sin maldad el parado 3º; de notable pitón izquierdo el 4º; de fuerte embestida el 5º; a más el altón y buen 6º a izquierdas.
Javier Antón, de azul pavo y oro. Tres pinchazos y estocada delantera y atravesada. Aviso (silencio). En el cuarto, pinchazo y media estocada (oreja).
Rafael Cerro, de azul cielo y oro. Estocada muy atravesada y dos descabellos. Aviso (petición y vuelta). En el quinto, dos pinchazos, media atravesada que escupe y varios descabellos. Dos avisos (saludos).
Posada de Maravillas, de azul añil y oro. Estocada (silencio). En el sexto, estocada rinconera (dos orejas). Salió a hombros.

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