lunes, 22 de julio de 2013

FERIA DE LA MADELEINE DE MONT DE MARSAN: Importante Rafaelillo, ninguneado por el palco en Mont de Marsan

ANDRÉ VIARD

MONT DE MARSAN.- El diestro español Rafael Rubio "Rafaelillo" cortó una oreja de mucho peso, que pudieron ser dos si el cicatero "palco" no le hubiera ninguneado una segunda, pedida por amplia mayoría de la plaza hoy en el cierre de la feria de Mont de Marsan (Francia).

Al negarle a "Rafaelillo" la segunda oreja pedida con fuerza por el público después de una faena vibrante a un toro premiado con una vuelta generosa, el palco se cargó la última cita "torista" de la feria de Mont de Marsan. Robleño lo intentó todo con sus tres oponentes, pero tuvo pocas opciones.

A "Rafaelillo" le tocó el lote de más posibilidades. Su buen primero, que se movió bien en el capote antes de colársele dos veces, cumplió en tres varas aunque tardeó más de la cuenta, esperó mucho y cortó en banderillas. "Rompió" de verdad el toro en la primera serie de derechazos, bajando mucho la mano el murciano, y entregándose de verdad el animal. Aguantó la seria mirada el torero en la segunda tanda de derechazos, y en la tercera el toro se le coló.

"Rafaelillo" cogió entonces la mano izquierda, donde en la primera tanda el toro volvió a entregarse por abajo, con ritmo y codicia, llevándole muy bien el torero en muletazos largos. Se empleo menos el toro en la segunda tanda, lo cual no impidió que el torero le bajara la mano y tirara de él con mucho mérito. Finalizó su faena con naturales de frente, muy jaleados, y después de una estocada entera y muerte espectacular, el público pidió con mucha fuerza las dos orejas. El palco dio solo una y, para sorpresa general, la vuelta al toro. Este incidente desanimó visiblemente al público, que, de ahí en adelante, no pareció metido en la corrida.

"Rafaelillo" estuvo a punto de cortar una oreja del buen quinto, que había brindado al "Fundi", y que duro lo justo para haberle permitido abrir la puerta grande, y al que mató de un estoconazo, tirándose a morir o a matar, pensando seguramente en esa oreja que le había negado la tacañería del palco. Curiosamente no hubo petición, pero si una vuelta de clamor.

Su segundo, la típica "alimaña" propia de este encaste, muy bien picado por Esquivel, no le permitió nada, colándose por el pitón izquierdo, y embistiendo derecho al bulto por el otro. Aún sin salir en hombros, “Rafaelillo” justificó plenamente su entrada en este mano a mano sustituyendo a Javier Castaño herido.

Con el lote menos propicio, Fernando Robleño evidenció la calidad de su toreo aunque ninguno de sus tres oponentes tuvo condición para cuajar una faena de nivel. El primero se lastimó contra un burladero y solo aguanto la faena gracias al mimo del torero que le templo perfectamente sobre el pitón derecho, apurando hasta su última gota de bravura.

El cuarto, que cumplía seis años en septiembre, embistió sin mucho celo y sin humillar. Intento alegrarle el torero de diversas maneras, toreando a la voz, andándole de forma hermosa entre muletazo y muletazo, recordando a los aficionados ya mayores ese toreo pinturero de Antonio Bienvenida para torear al paso, y acabo con una serie de naturales de frente muy ortodoxos dados de uno en uno. La espada cayó baja.

El último no se empleó en ningún momento y si fue bravo en dos buenas varas de David Prados, le faltó raza para seguir la muleta más allá de dos buenas tandas por el pitón derecho. Faena larga, el torero intentándolo todo nuevamente, pero no había opción. Pinchazos y entera baja. / EFE

FICHA DEL FESTEJO
Toros de José Escolar, tres más en Buendía y tres más asaltillados y de juego variado. Bravo y humillador el primero, que a la postre fue el mejor; de buena condición también el segundo, que desafortunadamente se estrelló contra un burladero, lo que le impidió desarrollar su buen fondo; menos toro pero codicioso y pegajoso el tercero; cumpliendo sin más el cuarto; chico pero de bonito el quinto, bravo sin poder y que humilló bien tres tandas; bravo pero falto de raza el último.
Rafael Rubio "Rafaelillo", que sustituía a Javier Castaño, oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo, con gran bronca a la presidencia, silencio y vuelta al ruedo.
Fernando Robleño, ovación, palmas y palmas.
La plaza se llenó.

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