viernes, 10 de abril de 2020

El toreo en la segunda mitad del siglo XVIII

Surge lo que sería la muleta
Por una carta del duque de Vanci a madame de Maintenon, se da fe de una corrida en Bayona, Francia, el 4 de enero de 1701, conociéndose más de ella

ADIEL ARMANDO BOLIO
Especial para VUELTA AL RUEDO

Continuando con lo relacionado al toreo en  la segunda mitad del siglo XVIII, de acuerdo con lo que se describe la obra “La Fiesta Brava en México y en España” del historiador Heriberto Lanfranchi, se apunta que:

“Gracias a una carta que el duque de Vanci le escribió a madame de Maintenon y en la cual da fe de la corrida celebrada en Bayona, Francia, el 4 de enero de 1701, festejo con el cual las autoridades de la ciudad y la nobleza española que especialmente había ido a dicha entidad, agasajaron al futuro Felipe V de España, así como gracias a la cartilla, anónima, descubierta en la biblioteca española de Osuna y que data de principios del siglo XVIII, se puede reconstruir una corrida de toros hacia 1700-1710.

Las suertes descritas coinciden, por lo que podemos considerar que a pesar de la falta de intercambio taurino entre los toreros de a pie de distintas regiones, éstos tenían muchos puntos en común.

Con la capa daban lances sacando el engaño por debajo o por arriba de la cabeza del toro, clavaban banderillas, de una en una o a pares, usaban un lienzo, primitiva muleta, que les servía de protección  y defensa, y mataban al toro de estocadas muy parecidas a las actuales recibiendo o aguantando, es decir, dejando que el animal atacara, en lugar de ser el torero el que se arrojara sobre él.

La futura ordenación en tercios de las cuadrillas actuales estaba ya implícita  en aquellas arcaicas lidias pedestres y la total organización del espectáculo se vislumbra, por lo cual nada tiene de extraño que en la segunda mitad del siglo XVIII y en el primer tercio del siglo XIX, todos aquellos juegos se amalgamaran y buscaran cierta coherencia entre sí que sirviera para el quebranto gradual del toro hasta la estocada final.

Muy importante es notar el uso de la primitiva muleta, pero es seguro que no todos los toreros la emplearían y que seguirían defendiéndose en el momento de dar la estocada o con su sombrero o con una capa enrollada en el brazo izquierdo, tal como era costumbre hacerlo en la época del toreo caballeresco y el empeño a pie.

Precisamente, muchos historiadores taurinos indican que fue el rondeño Francisco Romero quien inventó la muleta en el primer tercio del siglo XVIII, pero ello es poco probable y lo único que ha de haber hecho fue usarla sistemáticamente cada vez que estoqueaba un toro. La muleta sufrió cambios paulatinos y tan es así que a finales del siglo XVIII, la mayoría de los matadores seguían usando en lugar de una muleta especial, un capotillo doblado en dos y amarrado a un palo.

Importante debió ser la contribución de Francisco Romero en el empleo de la muleta, generalizando su uso y mostrando que gracias a ella se podía dominar con más facilidad a las temidas reses en el momento de la estocada, pero con toda seguridad no fue el inventor de este instrumento de la lidia. Es arriesgado dar nombres de inventores en una materia como la taurina que ha sufrido tantos cambios importantes durante siglos y, sobre todo, a principios del XVIII que es una época taurina muy confusa”. Nuestra siguiente entrega estará integrada por datos y relatorías sobre el toreo en la segunda mitad del siglo XVIII y primer tercio del XIX.

DATO
Importante fue la contribución de Francisco Romero en el empleo de la muleta y mostrando que gracias a ella se podía dominar con más facilidad a las reses

Por el Covid-19: Más de 25 cosos parados en el sureste

De acuerdo con lo informado en el portal cibernético península taurina, la Península de Yucatán, integrada por los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, es, sin duda, un bastión importante en la tauromaquia mexicana por la cantidad de festejos que se realizan cada año para celebrar sus respectivas fiestas patronales.

En esta zona del sureste nacional se celebran más de 500 festejos taurinos al año, tanto de polendas como populares. Yucatán, por ejemplo, cuenta con 106 municipios, más comisarías; Campeche tiene 13 municipios, más comisarías y Quintana Roo cuenta con 11 municipios, más sus comisarías.

De ahí que la situación que se vive actualmente a nivel mundial ocasionada por la pandemia del coronavirus (Covid-19) es verdaderamente preocupante y a causa de ello la gente está tomando las precauciones necesarias de acuerdo a lo que han indicado las respectivas autoridades sanitarias a nivel federal, estatal y municipal.

Por ello, en la Península de Yucatán, los organizadores de las ferias taurinas se han visto en la necesidad de suspender sus respectivas ferias para no poner en riesgo de contagio a la comunidad, lo que definitivamente afectará la economía, pero así es esto, sólo queda esperar pues vendrán tiempos mejores.

De esta manera, las ferias suspendidas en la Península por el Covid-19 son las siguientes:

En abril, las campechanas de Pomuch, en honor a la Virgen de la Concepción; de Nunkiní, en honor a San Diego de Alcalá; de Hopelchén, en honor a la Virgen de la Concepción; de Bolonchén, en honor al Cristo de las Esquípulas; de Tinún, en honor a San Miguel Arcángel; de Dzitbalché, en honor a la Virgen de la Asunción; de Bécal, en honor a la Virgen de la Natividad; de Cancabchén, en honor a la Virgen de la Concepción y la de Calkiní, en honor a la Virgen de Fátima.

También en abril, las yucatecas de Ticuch, en honor a la Nuestra Señora de Santa Isabel; de Cuncunul, en honor a San Juan Bautista; de Tzucabab, en honor a San Francisco y la de Chumayel, en honor al Santo Cristo de la Transfiguración;

En mayo las campechanas de Hecelchakán, en honor al Santo Cristo de la Salud y la de Tenabo, en honor al Gran Poder de Dios.

En Yucatán durante el mes de mayo, las de Tecoh, en honor al Santo Cristo de la Transfiguración; de Conkal, en honor a La Santa Cruz; de Sucilá, en honor a La Santa Cruz; de Maxcanú, en honor a La Santa Cruz; de Baca, en honor a La Santa Cruz; de Teabo, en honor al Santo Cristo de la Transfiguración; de Sacalúm, en honor a La Santa Cruz; de Kopomá, en honor a San Isidro Labrador; de Xocchel, en honor al Cristo del Amor; de Chocholá , en honor a San Isidro Labrador; de Kanasín, en honor a San Isidro Labrador y la de Abalá, en honor a la Virgen de Santa María.

Y en Quintana Roo, en el mes de mayo, la de Cozumel, en honor a La Santa Cruz.

Se reitera que toda esta relación de ferias mencionadas son las que ya están suspendidas oficialmente, quedando pendiente la de Seybaplaya, Campeche, que se realiza en mayo, pero hasta ahora no se ha informado nada de manera oficial por parte de los organizadores.

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