jueves, 30 de abril de 2020

Los Madrazo, básicos

En cosos nacionales
Los hermanos don Francisco y don José Madrazo García Granados formaron La Punta y Matancillas / ADARBO
La Punta regó su ‘sangre’ en otras casas que han tenido sonoros triunfos gracias a la semilla sembrada por ellos en la crianza de ganado bravo

ADIEL ARMANDO BOLIO
Especial para VUELTA AL RUEDO

La cuarta familia que junto con la Barbabosa, la González y la Llaguno le dieron los cimientos al afianzamiento en la crianza del ganado bravo en México fue la Madrazo y sobre esta estirpe campera el colega y amigo Eduardo Castillo García nos dice lo siguiente en su obra “Nuestro Toro”.

“En 1884 don Ignacio Madrazo Carral compró la Hacienda de La Punta en el campo bravo jalisciense. Al morir en 1911 se hicieron cargo del rancho sus hijos don Francisco y don José Madrazo García Granados, quienes en 1918 decidieron formar una ganadería de reses bravas con 40 vacas de San Nicolás Peralta y dos sementales españoles, uno de Parladé llamado ‘Pinchasapos’ y, otro, del Marqués de Saltillo ‘Finezas’.

En 1925, al no estar satisfechos con los resultados y por consejo de su amigo, el célebre diestro trianero don Juan Belmonte, se deshicieron de todo el ganado conservando solamente los sementales españoles para entonces empezar nuevamente la formación de la vacada con 11 hembras de Parladé: ‘Mezquina’, marcada con el número 987; ‘Olivera’, con el 914; ‘Pelá’, con el 947; ‘Milagrosa’, con el 841; ‘Capuchina’, con el 920; ‘Pegajosa’, con el 979; ‘Recobita’, con el 998; ‘Presidiaria’, con el 910; ‘Camisera’, con el 908; ‘Lagrimosa’, con el 919 y ‘Venena’, marcada con el número 957. Asimismo, un par de erales: ‘Comparito’, con el 29 y ‘Candilejo’, con el 83. Además de dos utreros: ‘Sardiero’, con el 29 y ‘Conco’, marcado con el número 20. Más tarde importaron de España 40 vacas, cuatro sementales, 10 utreros, nueve erales y dos añojos de Campos Varela.

En 1926 formaron la dehesa de Matancillas como una fracción. Llevaron así, con rigurosa selección son cruzar esta sangre, caminando poco a poco acrisolados en el fracaso y en el triunfo para ir escalando peldaños hasta ser una de las ganaderías más importantes, logrando mucha fama por la imponente presencia y extraordinario juego de sus toros.

Fue la ganadería con más cabezas en el mundo. Baste recordar a ‘Pinturero’, ‘Arribeño’, ‘Mexicano’, ‘Volador’ y ‘Candilejo’, magistralmente lidiados por el entonces jovencito diestro Fermín Espinosa ‘Armillita Chico’. Estrictos y firmes en sus convicciones de la casa lidiaban toros con cinco años de edad cumplidos y 30 arrobas en la báscula, además de no permitir ni una sola mancha blanca en el pelaje para ser presentados con orgullo en cualquier plaza.

En 1940 trajeron otros dos sementales ibéricos de Domingo Ortega, quedando así definitivamente formada la dehesa para gloria de su nombre y honra de la ganadería brava mexicana, además de regar su ‘sangre’ en muchas casas que han tenido sonoros triunfos gracias a la semilla sembrada por estos grandes hombres en la crianza de ganado bravo nacional.

Así, basada en estos cuatro pilares fundamentales en la primera mitad del siglo XX se consolida la independencia taurina de México, todo gracias a la escrupulosidad, el amor a la tierra y a los toros, la afición y la honradez de estos ganaderos es que se ha logrado tener un toro propio en nuestro país”.

DATO
La Punta llegó a ser de las dehesas más importantes, logrando mucha fama por la imponente presencia y extraordinario juego de sus toros

Para superar la crisis: Pablo Moreno llama a la unidad
Afirma y propone como aficionado que la Fiesta de los Toros necesitará nuestra solidaridad, cariño y amor por ella para recuperarla

El ganadero jalisciense y director de la empresa “Casa Toreros”, Pablo Moreno Valenzuela, en su carácter como aficionado a la Fiesta Brava, preocupado por los actuales acontecimientos sanitarios por el coronavirus, extendió un documento al que, de verdad, se le debe poner atención. De esta manera entonces se dirigió a toda la familia taurina:

“La Tauromaquia existe desde hace más de 500 años y, a lo largo de su historia, ha sobrevivido a desastres naturales, pandemias, crisis económicas y, sobre todo, a ataques de intereses mezquinos que la han utilizado políticamente para sacar algún beneficio.

Este 2020 nos azota una pandemia que está cambiando el curso del planeta, habrá un antes y después del Covid-19. Aún es difícil calcular loa daños, no sólo en cuestión de pérdidas de vidas humanas sino también en materia económica, prácticamente en todos los ámbitos. Todo parece indicar, que será esta una crisis humanitaria sin precedente en la historia. Pero también debe ser un momento de reflexión para el mundo y, por supuesto, la Tauromaquia no es la excepción.

Una de las culturas milenarias más importantes es, sin duda, la cultura china. En ella, para escribir la palabra ‘crisis’, se utilizan dos caracteres: WEI-JI. Wei significa peligro y Ji que significa oportunidad. La crisis es en ese sentido, el punto de quiebre de un proceso, el momento álgido de una enfermedad, es el momento crítico en el que un paciente o se cura o muere. Por ello, para la Tauromaquia esta crisis que se avecina debe ser eso, un momento de oportunidad, un momento crítico y fundamental que invite a la reflexión, a mirarnos hacia adentro, momento en el que todos los que formamos parte de ella, empresarios, toreros, ganaderos y aficionados, nos unamos para que juntos recuperemos a ese paciente que, sin duda, quedará con secuelas después del Covid-19.

¡Olvidémonos de la soberbia y seamos humildes para hacer un gran equipo, nadie puede solo, nos necesitamos!

La Fiesta de los Toros necesitará nuestra solidaridad, cariño y amor por ella para recuperarla. Que todos le entreguemos algo sin esperar recibir algo de ella, que hagamos un esfuerzo colectivo enorme para ayudarla a ser a toda costa una fiesta taurina por y para el pueblo, más cercana, más accesible, que no discrimine, que no deje fuera a nadie y que en los tendidos volvamos a caber todos.

Sólo las plazas llenas pueden salvarla nuevamente. Es fundamental que lo hagamos, es ahora o nunca.

El día después del Covid-19, nuestra familia taurina quedará muy golpeada y vendrá de mucho sufrimiento por las bajas de los que ya no podrán acompañarnos en los tendidos. Pero estoy seguro de que si nos unimos y hacemos lo que nos corresponde como la gran familia que somos, igual que sucedió en anteriores ocasiones, la Fiesta de los Toros volverá y lo hará con más fuerza que nunca”. #volveremosalasplazas #lafiestaestadepie. Firma el documento como aficionado Pablo Moreno Valenzuela.

En Coaxamaluca: Héctor Gabriel prueba un toro para semental
Cumpliendo con las indicaciones sanitarias, el espada poblano logró entrenar de manera intensa en el campo bravo tlaxcalteca

El reciente fin de semana el ganadero tlaxcalteca don Rafael González Bocardo, propietario de Coaxamaluca e hijo del añorado “Cuate” González, invitó al fino matador de toros poblano Héctor Gabriel para tentar un toro, según lo informa el colega Ángel Sainos.

La ardua e importante faena campera se realizó con la privacidad obligada, observando las medidas sanitarias que exigen estos difíciles tiempos, de ahí que le fuera confiada encomienda al joven diestro de la angelópolis, quien haciendo uso de su oficio, entendió las magníficas condiciones del serio ejemplar cuya calidad, bravura y trapío llenaron los requisitos del exigente criador que lo aprobó para semental, se comenta.

El atractivo astado cárdeno bragado, de nombre “Covidano”, marcado a fuego con el número 49, se apunta que embistió con bravura al caballo y derrochó clase por ambos pitones poniendo así en alto su divisa.

Sin duda, fue un día relevante para Héctor, quien hace poco cumplió tres años de alternativa y que en esta oportunidad puso de manifiesto su intacta determinación para figurar en la expectante Fiesta Brava.

Por cierto, al matador le acompaño el ganadero don Juan Carlos González Esnaurrizar, estando atento a la lidia del burel y apoyando como siempre la carrera del torero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario