domingo, 26 de abril de 2020

La perseverante familia González

De auténtico abolengo
Don Wiliulfo González fue un extraordinario ganadero al revalidar los triunfos de sus antecesores / ADARBO
 La Hacienda de San Mateo Huiscolotepec, donde siempre ha estado enclavada la afamada dehesa de Piedras Negras ha sido de tal linaje desde 1856

ADIEL ARMANDO BOLIO
Especial para VUELTA AL RUEDO

A cerca de la familia ganadera tlaxcalteca de los González, una de las cuatro que han sido soporte histórico en la crianza de reses bravas en México, el colega y amigo, el licenciado Eduardo Castillo García en su obra “Nuestro Toro”, nos dice lo siguiente:

“En sus orígenes la hacienda de San Mateo Huiscolotepec servía de paso para los viajeros cruzaban del puerto de Veracruz a la Ciudad de México. En 1835 fue adquirida por don Miguel de Miranda a los padres batlemitas, luego la arrendó a don Mariano González Fernández, quien por fin la compró en 1856, siendo entonces desde ese tiempo de la familia González.

Su hijo, don José María González Muñoz fundó en 1874 la ganadería de Piedras Negras, iniciando la cruza de vacas criollas que pastaban en el rancho de Zacatepec, una fracción de la hacienda, con sementales de bravo que adquirieron de San Cristóbal la Trampa, él y su primo, don José María González Pavón, quien fundó la ganadería de Tepeyahualco.

En sus comienzos le ayudaron sus hermanos don Manuel y don Carlos Muñoz González, con quienes empezó a tentar a campo abierto los primeros productos, logrando resultados poco alentadores. En la temporada que se realizó en la plaza ‘Colón’ de la Ciudad de México en 1887 se dio una corrida a beneficio del espada guispuzcoano Luis Mazzantini, quedando un sobrero de Pablo Benjumea, mismo que ligó muy bien al ser el primer semental español en padrear en Piedras Negras. Para 1889 se trajeron toros de diferentes encastes: Duque de Veragua, Pérez de la Concha y del Marqués de Saltillo.

En 1907 pasó la ganadería a manos de su sobrino don Lubín González González para presentarse en El Toreo de la Condesa el 10 de noviembre del mismo año con el toro ‘Tecolote’ que abrió plaza. En 1908 pudo adquirir la dehesa de Tepeyahualco tras la debacle financiera de los señores Fernández del Castillo y Mier y Alberto Parrés, constructores de la plaza de toros El Toreo de la Condesa, ganadería que había pertenecido a su tío José María González Pavón y donde iba el lote de las 10 vacas del Marqués de Saltillo traídas en 1904: ‘Garbosa’, con el número 423; ‘Campanera’, con el 523; ‘Conductora’, con el 544; ‘Cantarera’, con el 548; ‘Carriona’, con el 554; ‘Recobera’, con el 564; ‘Andaluza’, con el 566; ‘Fantasía’, con el 583; ‘Murciana’, con el 586 y ‘Trianera’, con el número 586, además de los toros ‘Tianjito’, con el 58 y ‘Tabaquero’ con el 61, que consolidaron  definitivamente la casta de esta casa, especialmente con el toro ‘Fantasío’, hijo de la vaca con el mismo nombre, para gloria de la ganadería brava mexicana.

El 23 de enero de 1921 se lidiaron en El Toreo de la Condesa los famosos ocho toros cárdenos de la afamada divisa piedranegrina en rojo y negro, alternando esa tarde Rodolfo Gaona, quien le cortó el rabo a ‘Corteño’; el diestro de Quismondo Domingo González ‘Dominguín’, Ignacio Sánchez Mejías, quien se llevó el rabo de los dos toros que le tocaron en suerte, ‘Zorrillo’ y ‘Barrileto’ y, Ernesto Pastor hizo lo propio con ‘Pambacero’.

Se recuerdan muchos toros célebres de esta casa como ‘Fogonero’, que fue premiado con la vuelta al ruedo; ‘Lucerito’, ‘Dinamitero’ y ‘Bordador’, de los que Rodolfo Gaona se llevó las orejas y los rabos. ‘Sardinero’ al que ‘Nacional II’ le cortó una oreja. Juan Silveti le cortó dos orejas a ‘Aguacate’ y el rabo a ‘Vanidoso’, además de otros astados sobresalientes como ‘Pirinolo’, ‘Carpintero’, ‘Colchón’, Tinajero’, ‘Veguero’, Brillantino’, ‘Hortelano’, ‘Bordador’, ‘Cochinillo’, ‘Testaforte’, ‘Fogonero’, ‘Mezcalero’ y de manera especial ‘Revenido’, toro cárdeno oscuro, marcado con el número 34, que inmortalizó ‘El Califa de León’ Rodolfo Gaona.

Don Lubín falleció el 2 de agosto de 1928 cerrando la consolidación de la casa madre ganadera tlaxcalteca. De esta manera, quien se hizo cargo de Piedras Negras fue su sobrino don Wiliulfo González, quien fue un extraordinario ganadero al revalidar los triunfos de sus antecesores, llevando muy en alto los colores de las divisas tanto de Piedras Negras como de La Laguna hasta que trágicamente perdió la vida en un coleadero el 21 de agosto de 1941, dejando la ganadería a su esposa e hijo Romárico González González”, quien vio por ella hasta 1952”. Continuará…

DATO
Don José María González Muñoz fundó en 1874 la dehesa de Piedras Negras, iniciando con la cruza de vacas criollas que pastaban en Zacatepec

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