domingo, 17 de septiembre de 2017

LEER UNA NOTICIA - Un mundo feliz

CARLOS RUIZ VILLASUSO

Hay un proceso social de cambio que está siendo ocultado de forma irresponsable y que afecta directamente a la Tauromaquia y a todos aquellos lugares, actividades y aspectos que forman parte de la ruralidad de España. El mismo proceso independentista abierto en Cataluña desde hace años forma parte de este radical navío social y va más allá de una aspiración estúpida de nacionalismos. Desde hace años asistimos a un doble exilio veloz. Uno cabe en las estadísticas: la población rural de España habrá ido a la ciudad de tal forma que antes de mitad de siglo, en dos décadas y media, será sólo de un 8%. Otra emigración camina paralela: la de las relaciones sociales entendidas éstas como las culturas originales de los pueblos, el modo de vida de las gentes, sus valores, ideas y principios. La tecnología hace que cada generación interactúe de forma humana muy distinta a las relaciones humanas anteriores, y produce un efecto multiplicador avasallador y libertino e indulto en sus mensajes. Por ejemplo el del animalismo o mascotismo irreflexivo.

Hay un cambio radical en la relación social humano-animal que pasa por poner fin a los modelos humanistas, muy elaborados y naturales en los espacios rurales, que están condenados a desaparecer. Se da por bueno el trato igualitario hombre animal como un logro social semejante, en su día, al derecho al voto. Todo ello al galope de una “cultura” virtual sin freno que consiste en multiplicar una barbaridad en las redes año tras año para ya sea aceptada como cierta y justa. El toreo muere en la redes y en esta nueva comunicación hiper multiplicada animalista. De la misma forma que a manos de este efecto multiplicador de la falacia y la incultura las relaciones sociales de todo tipo desaparecen las relaciones naturales que daban equilibrio a esta sociedad y al mismo planeta. No sorprende ya que en las generaciones entre los 16 y los 25 años la vida de una mascota tenga tanto o más valor que la de un familiar. O que ya no sepan quién fue El Greco o que se considere franquistas a Quevedo o a Machado por ayuntamientos de ciudades en un revisionismo histórico cultural y social (por tanto un revisionismo del humanismo) que desemboca en una nueva sociedad de bárbaros. Una sociedad que desconozca a sus intelectuales y artistas es una sociedad inhumana y bárbara. Injusta y cruel.

El vídeo de PACMA sobre el toreo ha sido tomado ya como verdad liberadora, siendo un montaje basado en lo más sectario y manipulador que existe: el montaje de vídeo, actividad capaz de lograr que Gandhi sea un terrorista. Contra estas nuevas verdades de anticultura y antiecologismo, el revisionismo (prohibir lo que impide la idea propia) está matando al propio sistema democrático, pues eliminar las relaciones sociales fruto de la evolución del hombre es eliminar el sentido propio de la democracia. Y se hace con descaro. A la luz del día. Como lo de Cataluña. Porque lo de Cataluña consiste en lo mismo: cambiar la historia basándose en las nuevas verdades de una sociedad de catalanes incultos y débiles.

Nuestra labor no consiste en defender al toreo sino en exponer este radical cambio que está pervirtiendo los modelos de vida. Nuestra labor es unirnos con los que padecen esta ira de los sectarios y antidemócratas. Un gran frente ecológico, rural y cultural puede decirle a las redes y a las redes de ciudadanos que se alerten de las falsas profecías que desembocarán en el Mundo Feliz de Huxley. / Redacción APLAUSOS

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