domingo, 24 de septiembre de 2017

CORRIDA BENÉFICA - Gonzalo Caballero: "Voy a jugarme la vida para regalar más vida"

El torero madrileño, que matará seis toros en solitario a beneficio de la investigación contra el cáncer infantil, habla de los motivos que fraguaron su gesta, nacida para que "todos los niños que padecen esta enfermedad sientan que, en cada quimioterapia, somos un ejército a su lado".
 
MARÍA VALLEJO
Diario EL MUNDO de Madrid

"Soy Gonzalo Caballero", se presenta la voz rota del joven matador de toros al comienzo del spot con el que Caballero da a conocer al mundo su próxima gesta: el sábado 7 de octubre matará seis toros en solitario a beneficio de la investigación contra el cáncer infantil.

"Voy a jugarme la vida para regalar más vida", dice a EL MUNDO Gonzalo Caballero, desde hace meses implicado "al 200 por 100", en una iniciativa fraguada en los sentimientos más hondos del torero: "Viví esta enfermedad con mi padre durante siete meses. En septiembre del año pasado, le diagnosticaron metástasis. En ese tiempo de dura lucha, vi a muchos niños entrando a las quimioterapias en brazos de sus madres. Ver a esos pequeños luchando por vivir, y pensar en las veces que nos preocupamos por cosas absurdas, me cambió la forma de ver la vida. De ahí nació la idea", cuenta Caballero, que eligió el coso de Torrejón de Ardoz como escenario porque "en esa plaza siempre han pasado cosas bonitas, y necesitaba hacer algo que llenase mi alma y se quedara para siempre en mí".

En sus filas, pesos pesados del periodismo como José Ribagorda, Carlos Herrera, Juanma Castaño, Manolo Lama y Antonio Ruiz; el tenista Feliciano López; los humoristas Jorge y César Cadaval; Arcángel; Henry Méndez; y una engrosada tropa de grandes futbolistas -Marcos Alonso, Gabi, Griezman, Iker Muniain, Carvajal, Nacho, Morata, Godín y el veterano Fernando Hierro, entre otros- arropan al torero en su heroica bajo un mismo grito de guerra: "Juntos somos invencibles".

"Yo soy el encargado de jugarme la vida delante de esos seis toros, pero detrás de mí hay un equipo maravilloso. Todos somos igual de importantes, porque el único fin es transmitirle a los niños que estamos junto a ellos. Con mi padre, aprendí que el cáncer es una pelea en la que necesitas sentirte arropado en todo momento. Eso es lo que queremos, que no haya ni un solo niño que se sienta solo. Que cuando vean el vídeo sepan que en cada quimio somos un ejército a su lado", afirma Caballero, con la contundencia que deja en las hondas sonaras la voz de quienes hablan desde el corazón.

A la mente viene el brindis al cielo de aquel joven torero, vestido de un gris plomo tan pesado como su terrible carga emocional, que se enjugaba las lágrimas antes de citar al toro de frente sobre la venteña arena de San Isidro. Cruzado con toda su verdad bajo un terno que se había vuelto invisible. Quizá sea esa sinceridad, la del honesto hacer de Gonzalo Caballero, la que haya disparado la venta de entradas para el próximo 7 de octubre. "Cuando algo se hace con el corazón se logran grandes cosas, pero nunca imaginé que la gente se volcaría así.

Las entradas se están vendiendo muy rápido, hay grandes empresas animándose a patrocinar la corrida y estoy recibiendo muchos mensajes por redes sociales de personas que han pasado por la enfermedad directa o indirectamente", dice el joven torero.

Emocionado por el apoyo de las miles de almas que llenarán la plaza el próximo sábado. Sentados sobre la piedra de los tendidos o sobre la solidaridad de la Fila 0, apadrinada por Don Froilán de Marichalar y Borbón y "creada para todos aquellos que, aunque no puedan asistir a la corrida, deseen hacer una aportación, que irá directa a la cuenta de la Fundación Aladina", explica Caballero.

Todo cuanto rodea a su gesta gira en torno a un único anhelo: el de "conseguir el máximo dinero posible para la investigación contra el cáncer infantil". Esa ilusión, por la que Caballero vive "entusiasmado día tras día", le lleva en cambio a enfrentar el mayor desafío profesional de su todavía incipiente carrera: "Matar seis toros, aunque sea a puerta cerrada, es siempre un reto muy bonito y, cuando te juegas la vida a cambio de más vida, la responsabilidad es aún mayor", subraya Gonzalo Caballero, que vuelve a enfundarse el chispeante por primera vez desde que el pitón desafortunado y certero de un toro de José Escolar truncará en la pasa feria de San Fermín su ya de por sí difícil temporada.

"Ojalá pueda encontrar el toreo en alguno de esos seis toros y mostrar la dimensión que llevo dentro y la evolución que he alcanzado, porque la causa me motiva para entregarme al máximo con cada uno de ellos", dice Caballero.

Guarda para el final el deseo más profundo de su haber: "Quiero que la corrida del 7 de octubre quede para siempre en el corazón de todos los que estamos luchando por esta causa. Y que mi padre, que siempre me enseñó a ayudar a los demás, se sienta orgullosos de mí". Motivos no faltan.

En lo convulso de una época deshumanizada, la limpia puesta en juego de la vida de gran hijo es una buena razón para reconciliarse con el mundo.

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