lunes, 3 de julio de 2017

Toda una tradición en Pamplona

Las emocionantes fiestas en honor a San Fermín

ADIEL ARMANDO BOLIO
Especial para VUELTA AL RUEDO

La festividad de San Fermín en Pamplona, sus famosos encierros y sus corridas de toros durante la primera quincena del mes de julio siempre acaparan la atención en España y a nivel mundial. Este año no es la excepción pues miles de visitantes de varias nacionalidades se dan cita en las principales calles de la ciudad navarra para dar rienda suelta a toda una semana de fiesta.

Pero, históricamente, ¿cómo surgieron los sanfermines? Su origen es incierto de acuerdo con la documentación con que se cuenta ya que la mayoría de los historiadores sitúan esta celebración en su forma más arcaica con el comienzo de las corridas de toros incruentas durante el siglo XIV.

En ese tiempo, las fiestas no tenían nada que ver con San Fermín, pues simplemente se trataba de una necesidad, es decir, llevar a los toros desde extramuros hasta la plaza para la corrida de la tarde. Por ello, con el paso del tiempo y la afición que desarrollaron los pamploneses por provocar con garrochas a los toros y a correr delante de ellos en el recorrido hasta la plaza es, indudablemente, lo que origina este tipo de festividad.

Se tienen noticias además de que desde aquella primera corrida de toros que se realizó en 1385, bajo el reinado de Carlos II “El Malo”, la tradición se mantuvo a pesar de los continuos cambios de recorrido y prohibiciones, siendo posteriormente, en 1591 y debido a la convergencia de tres de los principales eventos que sucedían en ese tiempo en Pamplona, las corridas de toros del 25 de julio, la Feria de Ganado de Pamplona y las Fiestas de San Fermín, que comenzaron con siete días de festejos a partir del 10 de octubre gracias a un privilegio concedido por el rey Carlos I de Navarra, comenzó la relación entre el encierro y las fiestas en honor a San Fermín y, en consecuencia, su reconocida celebración el 7 de julio.

A partir entonces de ese 1591 existen documentos que avalan la participación del abanderado, un personaje a caballo que conducía a los toros hasta encerrarlos en la plaza del Castillo y durante el trayecto muchos pamploneses salían al paso de los astados para provocarlos con garrochas, práctica que después se prohibió por decretos expedidos en 1717 y 1731. Sin embargo, en 1776, el Ayuntamiento ordenó el montaje de un vallado a lo largo del recorrido y luego, en 1884, se construyó la primera plaza de toros permanente.

Tras diversos cambios en el recorrido del encierro, en 1867 se publicó el primer bando municipal sobre reglas y precauciones que deben adoptar los corredores y, aun así, el encierro era considerado potencialmente peligroso. Eso provocó muchos problemas a las autoridades, originándose varios intentos de suspensión pero el sentir popular siempre se impuso para continuar con la tradición.

Así pues, desde 1927 se ha celebrado el recorrido que hasta hoy se conoce. Tras la detonación de cohete a las 08:00 horas en los corrales del Gas, se abre la puerta de éstos y comienza el encierro, a lo largo de un trayecto de 875 metros, subiendo por la cuesta de Santo Domingo para luego pasar por la zona del Ayuntamiento, continuar por las calles de Mercaderes y Estafeta, enlazarse después a la de Telefónica, llegar al callejón e ingresar a la plaza de toros Monumental “La Misericordia”.

Nace la Feria del Toro

A comienzos de 1959 la Casa de Misericordia inició las gestiones para confeccionar el cartel de toros y toreros para las fiestas de aquel mismo año. Así que quien estaba al frente, se puso en contacto con los apoderados de Dominguín y de Ordóñez, comenzaron las dificultades que todavía se complicaron más conforme iba pasando el tiempo debidas a las exigencias tanto de divisas como de dinero. Como no se solucionaba el problema al cabo de un plazo prudencial, la Meca tomó la determinación de prescindir de los dos toreros y dedicó toda su atención a conseguir acuerdos con las mejores carnadas y la más correcta presentación de las reses.

En ese contexto, surgió el título de Feria del Toro que celebraría su I edición en 1959 con divisas como Domecq, Miura, Pablo Romero, Carlos Núñez, Benítez Cubero, Garci-Grande y de Tulio e Isaías Vázquez. Se encargó entonces su cartel anunciador al prestigioso pintor sevillano Martínez de León, destacado especialista en esas lides.

El resultado “torista” satisfizo a los aficionados y público en general, por lo que a lo largo de todos estos años se ha mantenido el prestigio de la Feria del Toro, aunque cabe mencionar que al modificarse el reglamento nacional taurino en 1962, se presentó un problema ya que definía el límite entre toro y novillo con referencias a la dentición de los mismos, de manera que se autorizaba a que se toreasen como toros los que en el reconocimiento post mortem presentaran seis dientes totalmente desarrollados y dos de leche, mientras que los técnicos sostenían que la única seguridad de que tuvieran la edad cumplida como toro, es decir cuatro años, la daba que aparecieran ocho dientes totalmente desarrollados.

EL CHUPINAZO

Es el disparo del cohete que anuncia el comienzo de las Fiestas de San Fermín y que se lleva a cabo en la Plaza Consistorial o Ayuntamiento a las 12:00 horas del 6 de julio. Los mozos y mozas acuden vestidos de blanco pero sin el pañuelo rojo anudado, pues éste lo usarán una vez detonado el chupinazo. La champaña es otro de los elementos fundamentales en el comienzo de la festividad. Se sabe que el primer chupinazo lo lanzó Joaquín Ilundáin en 1939, al reclamar para sí el primero de los cohetes que años atrás venían anunciando las fiestas. Desde entonces, el acto no ha sido suspendido y con ello se canta la famosa tonada: “Uno de enero, dos de febrero, tres marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio San Fermín, a Pamplona hemos de ir con una bota, con una bota y un calcetín”.

“POBRE DE MÍ”

Con el cántico “Pobre de mí” se dan por terminadas las Fiestas de San Fermín, en la Plaza del Ayuntamiento, a la medianoche del 14 de julio. La gente se junta y con velas encendidas va cantando el “Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las Fiestas de San Fermín”, que es la tonada de despedida y, de inmediato, se liga la estrofa: “Ya falta menos para que llegue el siguiente San Fermín”.

¡Viva San Fermín!

Poco antes de las 08:00 horas en que se truena el cohete y se abren las puertas de los corrales del Gas para dar paso al encierro, todos los corredores del día se colocan debajo de la imagen de San Fermín y le dedican el siguiente cántico: “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíen en el encierro dándonos su bendición. ¡Viva San Fermín! ¡Gora!”.

Han fallecido 16 corredores

Por fortuna, en los Sanfermines no ocurren tragedias todos los años. Sin embargo, desde que existen registros ha habido dieciseis fallecidos en la historia el encierro. Esta es la lista:

En 1911. Antigua plaza de toros. Francisco García Gurrea de 21 años de edad. Quedó atrapado en un motón a la entrada en 1910. Fue pisoteado y sus heridas derivaron en una tuberculosis. Murió en enero del año siguiente.

13 de julio de 1924. Calle Estafeta. Esteban Domeño Laborra de 22 años. Toro del Conde de Santa Coloma.

8 de julio de 1927. Plaza de toros. Santiago Martínez Zufía de 34 años. Toro de Celso Cruz del Castillo.

10 de julio de 1935. Plaza de toros. Gonzalo Bustinduy y Gutiérrez de la Solana de 29 años, originario de San Luis de Potosí, México. Toro de Carmen de Federico.

10 de julio de 1947. Calle Estafeta. Casimiro Heredia Ruiz. Toro “Semillero” de Antonio Urquijo.

10 de julio de 1947. Plaza de toros. Julián Zabalza Martínez. Toro “Semillero” de Antonio Urquijo.

9 de julio de 1961. Cuesta de Santo Domingo. Vicente Urrizola Istúriz de 32 años. Toro de Álvaro de Domecq.

12 de julio de 1969. Cuesta de Santo Domingo. Hilario Pardo Simón de 42 años. Toro “Reprochado” de Salvador Guardiola Fantoni.

12 de julio de 1974. Calle Estafeta. Juan Ignacio Eraso Martiartu de18 años. Toro “Palmello” de los Herederos de don Manuel Arranz.

9 de julio de 1975. Plaza de toros. Gregorio Górriz Sarasa de 41 años. Toro “Navarrico” de Francisco Javier Osborne.

8 de julio de 1977. Plaza de toros. José Joaquín Esparza Sarasíbar de 17 años. Fue aplastado por un montón que taponó la entrada y un manso le pisó, rompiéndole una costilla que le atravesó el corazón.

13 de julio de 1980. Ayuntamiento. José Antonio Sánchez Navascués de 26 años. Toro “Antioquío” de Salvador Guardiola Fantoni.

13 de julio de 1980. Plaza de toros. Vicente Risco Sierra, de 29 años. Toro “Antioquío” de Salvador Guardiola Fantoni.

13 de julio de 1995. Ayuntamiento. Mattew Peter Tassio de 22 años. Toro “Castellano” de Torrestrella.

24 de octubre de 2003. Mercaderes. Fermín Etxeberría Irañeta de 63 años. Murió por un traumatismo craneoencefálico sufrido el anterior 8 de julio, permaneciendo ingresado en el hospital durante dos meses y medio hasta su fallecimiento.

10 de julio de 2009. Telefónica. Daniel Jimeno Romero de 27 años. Toro “Capuchino” de Jandilla.

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