jueves, 20 de julio de 2017

El debate sobre las corridas de toros en Bogotá llega a las urnas

Aficionados y defensores de animales hacen campaña para posicionar su visión frente a la tauromaquia en la capital colombiana.
 
SALLY PALOMINO
Diario EL PAIS de Madrid

Hay un conflicto en Colombia que está lejos de terminar. En los últimos años el debate alrededor de las corridas de toros ha generado más que un intercambio de ideas, una guerra que se evidencia en redes sociales y que hace unos meses llegó a las calles de Bogotá. En enero pasado, la reapertura de la Santamaría después de cuatro años sin toreo fue noticia por los disturbios que se presentaron en el centro de la ciudad. Los asistentes a la plaza tuvieron que ser escoltados por al menos 1.200 agentes de la policía. Los animalistas, ecologistas y otros que se identificaban “defensores de la vida” se ubicaron en los alrededores del lugar para gritar “¡asesinos!” y acechar a los aficionados. Si la Corte Constitucional no decide algo diferente, el pulso entre los que están a favor y en contra se medirá el próximo 13 de agosto en una consulta taurina. Desde hace unas semanas las campañas por el sí y por el no luchan para posicionar sus ideas entre los ciudadanos.

“Tenemos que defender esto porque es una expresión cultural”, dice Martín Felipe Escobar, de 36 años, torero. “La tauromaquia es violencia, debemos respetar todas las formas de vida”, afirma Eduardo Peña, de la coalición Colombia sin toreo. Entre quienes se oponen a este tipo de espectáculos está el gobierno. “Ya se desarma la guerrilla, ahora que se desarmen los toreros”, escribió en Twitter el viceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez. Su mensaje fue respaldado por cientos de seguidores, pero también cuestionado por hacer tal comparación. “Tenemos que hacernos más visibles y mostrar la persecución que sufrimos”, dice Escobar. “En redes sociales nos atacan, nos insultan”. En enero, el torero Luis Bolívar denunció amenazas de muerte.  En Twitter le decían que lo iban a matar a puñaladas a él y a su familia.  “Acá hay una problemática de fondo que el país debe debatir”, reitera Escobar, que lidera una plataforma para la defensa de expresiones culturales, en donde además del torero incluyen las peleas de gallos y las corralejas.

Eduardo Peña habla en nombre de la coalición Colombia sin toreo. “La cultura cambia, la ley también. No queremos acabar con la historia taurina, pero debe quedarse ahí, en el pasado”. Esta semana empieza el segundo periodo legislativo en Colombia y el proyecto para acabar con las corridas de toros es la esperanza de los animalistas. Si se aprueba quedarían prohibidos este tipo de espectáculos en el país. Ellos destacan que de ser así, se tendrá que garantizar un plan para que las personas que se dedican a la actividad taurina puedan acceder a programas de sustitución e integración laboral.

Para la consulta están habilitados 5’648.390 votantes en Bogotá y el umbral es de casi 1’880.000 votos. Los taurinos saben que tienen las de perder. “La plaza de toros tiene capacidad para 15.000 espectadores. Es obvio que al censo establecido no vamos a llegar”, acepta Escobar. El torero insiste en pedir respeto y que se garantice la libertad. “Nunca pensé que íbamos a tener la necesidad de defender las corridas de toros, pero acá estamos”. Por ahora, el trabajo de los aficionados se ha concentrado en reunirse con líderes de los barrios para hablar del arraigo que tiene el toreo en Colombia.

Antes del 13 de agosto, la Corte Constitucional deberá decir si aplaza la consulta para que coincida con otras votaciones. Ese punto es el único que une a animalistas y aficionados. Ambos sectores dicen que esa votación se debe realizar en el marco de otra jornada electoral para reducir costos.

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