domingo, 16 de julio de 2017

FERIA DE SAN FERMÍN 2017 – ANÁLISIS: El mejor toreo se quedó sin premio en un San Fermín de muchas orejas baratas

Antonio Ferrera
PACO AGUADO

La mejor faena de todos los Sanfermines, la que el español Antonio Ferrera le hizo a su segundo toro el día 13 de julio, se quedó paradójicamente sin premio en una feria marcada por la sobrada generosidad de público y presidencias para conceder orejas demasiado baratas.

En total, este año se han dado veintiséis trofeos a lo largo de un abono sanferminero que registró además seis salidas a hombros, que hubieran sido siete de no haber resultado herido el peruano Andrés Roca Rey. Pero las resonantes cifras no reflejan la verdadera dimensión de unos triunfos menores en su mayoría, por haberse conseguido con muy justos o escasos méritos o incluso por faenas que no llegaron a apurar la buena condición de muchos de los toros destacados que han salido al ruedo pamplonés.

Pepe del Moral
El aspecto ganadero, que tanto cuenta en la que desde hace más de medio siglo se conoce como "Feria del Toro", ha sido uno de los más destacados del abono de Pamplona (norte), porque, salvo en la primera y la última (es decir, salvo "cebadas" y "miuras"), en las otras seis corridas siempre ha habido, al menos, un astado de nota o varios con posibilidades de triunfo.

Tres toros con los hierros de José Escolar, La Ventana del Puerto y Fuente Ymbro resultaron, por ejemplo, bastante más bravos que "Forajido", premiado finalmente con el premio "Carriquiri" y que formó parte de una corrida de Victoriano del Río que, junto a la de Jandilla, lidió el sexteto más completo y manejable de la feria. Precisamente a esos toros de Del Río se les cortaron cinco orejas en una tarde de dispendios presidenciales, aunque solo fuera realmente justificada la primera de las dos concedidas a Ginés Marín, quien se ganó así la sustitución del herido Roca Rey en el festejo del día 13.

Con ese doble aval, Marín pudo salir a hombros al lado de López Simón, al que premiaron por dos faenas anodinas, igual que lo fue el también orejeado trasteo de Sebastián Castella o los dos que la tarde anterior desplegó el peruano Roca Rey, que no aprovechó la bravura del toro jabonero de Jandilla que le hirió entrando a matar.

Tampoco tuvieron gran peso los trofeos que fueron a manos de Paco Ureña y de José Garrido, el día 9, ni el que se concedió a Román la tarde del patrón. En cambio, sí que fue de ley la que, por un mazo de naturales de calidad, el sevillano Pepe Moral le cortó a un toro de José Escolar en el festejo del día 8.
Ginés Marín
Casi de consolación fueron las cuatro orejas con que, en un derroche final, se premió, más que otra cosa, la voluntad sin brillo de la terna ante una descastadísima corrida de Miura con la que Rafaelillo salió a hombros con sin demasiados argumentos.

Matices aparte, los únicos triunfos rotundos de la feria fueron los de Cayetano, con su clásico toreo a los "jandillas" en su debut en esta plaza, y el del rejoneador local Roberto Armendáriz, al que el público de su tierra concedió, tan holgadamente como a algunos matadores, cuatro trofeos. Pero el cénit artístico de estos Sanfermines llegó el día 12 con la no fácil corrida de Cuvillo. Y vino de la mano de un templadísimo Alejandro Talavante y, sobre todo, de un Antonio Ferrera magistral, porque dio todo un recital de inteligencia lidiadora, poso y reposo, en especial con el cuarto toro, aunque no se tradujeron en premios. Solo Talavante paseó una oreja.

Son las cosas que suceden en esta plaza de Pamplona, donde los tendidos se abarrotan de un público que se vuelca con los toreros cuando le place o le interesan más que la merienda y la jarana, compensando así con alegría de plaza de tercera la impresionante presencia de un toro de primera, el más cornalón y serio que haya en el campo bravo. / EFE
Jésus Enrique Colombo, al que Paco Aguado ni menciona en su resumen ¿?

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