miércoles, 14 de septiembre de 2016

FERIA DE LA VIRGEN DE LOS LLANOS – SEXTA CORRIDA: Vibrante y reivindicativa conquista de Rubén Pinar

El albaceteño descerrajo la Puerta Grande con un encastado toro de Alcurrucén, el único de nota de una debacle de mansos. *** David Mora, herido con una cornada envainada de 10-12 centímetros en el muslo izquierdo.
ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna
Diario ELMUNDO de Madrid

Rubén Pinar se reivindicó una vez más. A falta de nadie que lo reivindique, se reivindica solito. Como torero capaz y capacitado. Carece de exégetas porque probablemente carezca de cartera. Por mayo, allá por San Isidro, marcó diferencias con un corridón de Cuadri. Nadie lo volvió a reclamar. Ni nadie escribió qué pasa con Pinar. Ni para las duras.

Cada año por estas fechas ha de ejercer de profeta en su tierra. Una presión añadida. Y cada año cumple con las exigencias y las expectativas. Hace dos que cuajó a un bravo victorino. Y ayer repetía con un encastado toro de Alcurrucén. De nombre «Fatigado» aunque no se cansó de embestir. Pero sin regalar una embestida, ojo. Que había que hacer las cosas por su cauce. Y Rubén Pinar no dio un paso, ni un pase, ni un lance gratuito desde que se abrió con el toro con el capote. Tres delantales a pies juntos y la media apuntaron la humillación de «Fatigado». Galleó por chicuelinas y apostó por un solo puyazo. Y no por falta de poder precisamente. Un quite por chicuelinas y tafalleras fue bien resuelto con airosa revolera.

Brindó al público con garra el albaceteño y se clavó en el tercio con un vibrante prólogo en bandera. El acierto de la media distancia también sumó. Como la sensación de que al toro de enorme fijeza había que llevarlo siempre muy cosido abajo. Y así una serie que se amplió en la siguiente con cinco derechazos ligados y el de pecho. Por arriba el núñez de los Lozano quería lo justo. O nada. Pinar le echó la izquierda al hocico. Y tiraba poniéndole el mismo ritmo a una embestida que a veces parecía contar con dos velocidades. Arreando que es gerundio. Y torero y toro arrearon de verdad. La faena continuó creciendo al natural. En una tanda como partida en dos. Tres y tres. Y el de pecho. Todo con una enorme transmisión. Como la última ronda de redondos. Albacete en llamas. Cerró en tablas a «Fatigado» aún con la boca cerrada y enterró la espada. Como un puñetazo en la puerta grande. Sólo por una leve travesía necesitó el refrendo de un golpe de descabello. El refrendo auténtico nació de su plaza.

A David Mora el fuerte cuarto le cogió de mala manera. Y eso que ya le había perdonado varias veces. Se arrancaba arrollando con todo, y Mora causaba la sensación de estar siempre a merced. A la salida de un natural, se le quedó por las corvas y no se escapó. Un volteretón. La caída a plomo sobre la riñonada. Tardó la cuadrilla en alcanzar los medios. La cuadrilla de David que toda la tarde fue un naufragio. Salvo Israel de Pedro con este «Halcón» al que había que dar a caballo. Aparentemente, no había sangre ni cornada. Y el matador pudo completar su cometido. Mas en la enfermería detectaron una cornada envainada de 10-12 centímetros en el muslo izquierdo.

Tampoco la dormidera mosqueante del primero de Alcurrucén había servido a David Mora, que ya tuvo que acudir entonces a recoger al toro emplazado en los medios de salida...

Paco Ureña cumplió sobradamente con su compromiso albaceteño desde los brindis a dos figuras: Samuel Flores y Dámaso González. Cada uno en su palo. Ureña estuvo bravo con un manso colorao. Concediéndole su tiempo para que metiese la cara. Pero el toro tendía a frenarse de manos. A tirar del freno de mano. Coreada su gallardía como la búsqueda del pitón contrario, de lo único que careció Francisco Ureña es de sentido de la medida. Y como para colmo agarró tres pinchazos en la suerte natural -¡ay, la contraria, que recetaban los viejos para la mansedumbre!- la cosa se demoró hasta los dos avisos.

Hubo momentos en que se atisbaron ciertas esperanzas en el quinto. Un espejismo en el principio del embroque. Una visión que se empezó a deformar con el paso del tiempo. Que en Ureña volvió a ser mucho, y «Castañuela» perdió la alegría. Y el celo. Si es que alguna vez lo tuvo.

Para rematar el desfile de rudos mansos, con perdón de «Fatigado», el toro salvavidas de cada tarde de los Lozano, se soltó un sexto de ensilladísimas hechuras que se escupía hasta de su sombra. Rubén Pinar derrochó voluntad a espuertas. Aquello de pronto se venía con la cara por los cuernos de la luna. O se frenaba. Lo que se frenaron los alcurrucenes. La refriega de Pinar con «Toledano» acabó con una oreja como podía haber terminado con una vuelta al ruedo o una ovación de despedida. Que el final importante esperaba en la ya rendida puerta grande.

ALCURRUCÉN | David Mora, Paco Ureña y Rubén Pinar
Toros de Alcurrucén, bien presentados, parejos, desentonaron las hechuras del ensillado 6º; mansos, frenados, complicados y deslucidos; destacó el encastado 3º por su trasmisión.
David Mora, de rosa y oro. Estocada baja, atravesada y tendida (silencio). En el cuarto, estocada (silencio).
Paco Ureña, de azul añil y oro. Tres pinchazos y estocada pasada y tendida. Dos avisos (saludos). En el quinto, pinchazo y estocada. Aviso (saludos).
Rubén Pinar, de azul pavo y oro. Estocada atravesada algo delantera y descabello. Aviso (dos orejas). En el sexto, pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros.
Se guardó un minuto de silencio por Francisco Javier Cuesta, hermano del presidente.
Plaza de toros de Albacete. Miércoles, 14 de septiembre de 2016. Séptima de feria. Casi tres cuartos de entrada.

PARTE FACULTATIVO | David Mora: Cornada interna en cara posterior muslo izquierdo de 10-12 cm. que produce rotura de fascia muscular de unos 5-6 cm. con separación de los bordes de la misma. Se efectúa limpieza, Friedrich y fasciotomía posterior, dejándose drenaje de penrose tras sutura de herida. Contusión en región lumbar derecha pendiente de estudio radiológico. Pronóstico: Reservado. Fdo: Dr. Glez. Masegosa

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