jueves, 4 de agosto de 2016

La verdad murió en el teatro de la política

ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna
Diario ELMUNDO de Madrid

El nuevo pliego de Las Ventas, bautizado ya como el pliego de las desencajonadas, el de los hombres de Cristina Cifuentes repescados de San Sebastián de los Reyes, Manuel Ángel Fernández y Emilio Esteban, ha despertado un temblor nunca conocido en el sector mudo taurino que sigue callado. Hierven por dentro y hacen cuentas sudorosos por fuera. No habrase conocido un texto taurino tan intervencionista, populista y demagógico como el presente.

Para explicar sus bonanzas y nuestros errores ha salido al paso el Vicepresidente del gobierno de la Comunidad de Madrid, Consejero de Justicia, presidente del Consejo de Asuntos Taurinos, Ángel Garrido, con un artículo en ABC (“De toros, musas y teatro“) tan populista y demagógico como el pliego. Y acomplejado. Amparándose en la soledad taurina del PP en la defensa de la Tauromaquia, Garrido escribe a favor con las palabras falsarias de los enemigos preocupados porque ni un euro de los ciudadanos vaya a sufragar el toreo ni la cantera, la Escuela de Tauromaquia: “La Comunidad de Madrid ha configurado un nuevo pliego, mucho más transparente, abierto y objetivo; que da solución al problema de la Escuela de Tauromaquia; que garantiza que los madrileños no gasten un sólo euro“.

Los madrileños no van a gastar ni un sólo euro no por el nuevo pliego intervencionista de Las Ventas, sencillamente porque no lo gastaban. Toda vez que la Comunidad de Madrid ha ingresado 48 millones de euros procedentes de la Tauromaquia, de la explotación de Las Ventas, el cortijo de los progreseñoritos del PP, que dicen ahora que les arregles los corrales y las oficinas, empresario, y si se han cortado de exigir nuevos urinarios a tu costa, para el pueblo, da gracias.

Vayamos al ejercicio de 2016 y su presupuesto como ejemplo. Al presupuesto ya recortado en 400.000 euros sobre el 1.300.000 y que se destinaron en una iniciativa promovida por Podemos a la lucha contra la violencia de género. Y que votaron a favor PP, PSOE y Ciudadanos como no podía ser de otra manera. Yo también hubiera votado a favor. ¿Quién se opondría a una iniciativa contra una de las lacras más vergonzantes y repulsivas de la sociedad española? Dijo entonces Manuel Ángel Fernández, el recién aterrizado director gerente del Consejo de Asuntos Taurinos unas de esas frases oportunistas de usar y tirar para recordar ahora: “Como ha dicho ya la presidenta Cifuentes en su cuenta de Twitter, reajustaremos otras partidas para que el dinero que se destina a la tauromaquia sea el mismo que en el ejercicio anterior”. Maldita hemeroteca. La partida quedó en 960.437 euros (incluidos los 407.899 de gastos de personal, sueldos, salarios…) y del reajuste para que “el dinero que se destina a la tauromaquia sea el mismo que en el ejercicio anterior” nunca más se supo.

Las cuentas para que se tranquilicen los ciudadanos, señor Garrido, se hacen fáciles. Sumar y restar. De los 2,3 millones de euros que ingresa la Comunidad de Madrid por la explotación de la plaza queda un remanente de 1,339.563 euros, descontados los 960.437 euros presupuestados. Nadie preguntó nunca a qué partidas presupuestarias se destina ese dinero. ¿Sanidad, Educación, Fomento tal vez? ¿Y cuando el canon de Las Ventas superaba los 5 millones de euros?

La Escuela de Tauromaquia nunca ha costado un euro a los ciudadanos porque ni un solo euro ha salido de sus impuestos, sino de la Plaza de Toros de Madrid que ha nutrido con 48 millones en 12 años las arcas de la Comunidad. Ni lo ha costado ni lo va a costar porque la Escuela que la jefa Cifuentes iba a salvar se la endosan a la venidera empresa privada, 220.000 euros y a más para puntuar más en el concurso. Tranquilos todos. Pero no engañen a la gente con la misma demagogia de los adversarios, no mientan, por favor. Que las musas de las bondades de la liberalización no valen en el “teatro de la contratación pública” puede ser una afirmación tan cierta como que hace ya demasiado tiempo que la verdad murió el el teatro de la política.

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