viernes, 10 de abril de 2020

El toreo en la primera mitad del siglo XVIII

Surgieron nuevas suertes
Una de ellas consistía en detener a caballo al toro en su carrera con una vara larga, la cual llevaba casi siempre una puya en su extremo

ADIEL ARMANDO BOLIO
Especial para VUELTA AL RUEDO

Del toreo en la primera mitad del siglo XVIII se conoce a través de la obra de don Heriberto Lanfranchi, “La Fiesta Brava en México y en España”, se sabe que a finales del siglo XVII empezó a ser usual en los festejos taurinos, una nueva suerte a caballo que, sin embargo, no era practicada por los caballeros.

“Consistía en detener al toro en su carrera con una vara larga, la cual llevaba casi siempre una puya en su extremo. Era suerte acostumbrada en las ganaderías y fueron, precisamente, vaqueros o gente del campo los primeros en darla a conocer en los cosos citadinos. Con el paso del tiempo, esta suerte habría de transformarse bastante hasta llegar a ser la actual suerte de varas que todos conocemos.

Precisamente, dichos varilargueros o picadores, en unión de los ayudantes a pie de los caballeros, fueron los que tomaron el lugar de éstos en los cosos taurinos, cuando la nobleza, de acuerdo con el gusto real, los abandonó a principios del siglo XVIII.

Además, la fiesta taurina no solamente se hizo plebeya sino que se convirtió para los que tomaban parte en ella en un oficio remunerado. Hasta finales del siglo XVII, las corridas de toros eran una actividad no lucrativa, pero ya a partir del XVIII todo aquel que se enfrentó a los toros, a pie o a caballo, ya no lo hizo por simple afición sino como un profesional que recibe dinero a cambio de su trabajo. Los espectadores, de la misma manera, al tener que pagar para presenciar el espectáculo que hasta entonces casi siempre había sido gratuito, empezaron a extremar sus exigencias con los lidiadores.

Durante la primera mitad del siglo XVIII, el toreo a pie, excepto en el momento de la estocada, siguió subordinado al toreo a caballo. Los varilargueros, como reminiscencia del toreo caballeresco, siguieron siendo las figuras principales del espectáculo, permanecían en el ruedo durante toda la lidia del toro e intervenían cuando buenamente querían, repartiendo puyazos a diestra y siniestra.

Por otra parte, los toreros a pie también intervenían en la lidia sin orden alguno, buscando sólo su lucimiento personal, ésta era desordenada al máximo y no tenía ni remotamente la formalidad que hoy en día se exige. Si con algo tendríamos que comparar aquellos festejos taurinos, sería con las actuales capeas pueblerinas, donde cada improvisado lidiador hace lo que le da la gana.

Sin embargo, la estructura rudimentaria que en aquella época tenía la lidia, así como los lidiadores que en ella intervenían, matadores, picadores y peones, no habría de modificarse ya en lo esencial sino simplemente ordenarse, perfeccionarse y reglamentarse para darle coherencia al espectáculo y acabar por dividirlo en los tres tercios tradicionales bien definidos: Capa-caballos, banderillas, muleta-estoque”. Continuará…

DATO
Los toreros a pie también intervenían en la lidia sin orden alguno, buscando sólo su lucimiento personal pues ésta era desordenada al máximo
  
Tauromaquia Mexicana la defiende: La Fiesta Brava no se dobla

El esforzado grupo Tauromaquia Mexicana (TMX) se ha dirigido a la comunidad taurina a través de un comunicado, para hacer saber que, a pesar de la contingencia sanitaria que se está viviendo y de los ataques antitaurinos, de ninguna manera se “bajara la guardia”, al contrario, se fortalecerá la difusión, apoyo y defensa de la Fiesta Brava. Este es el documento.

“Ante uno de los momentos más críticos que ha enfrentado la humanidad en los últimos tiempos, la Tauromaquia no está exenta del grave problema ocasionado por la pandemia del Covid-19.

En TMX sabemos y estamos conscientes de que la tauromaquia en México entrará en un profundo periodo de recesión. Sin embargo, la defensa de esta actividad no puede parar, ya que las organizaciones que pretenden abolirla mantendrán su campaña para prohibir esta tradición cultural, que es fuente de ingreso para miles de familias mexicanas.

Por esta razón, el Consejo Ejecutivo de TMX ha decidido continuar con el trabajo que ha venido realizando, con la misma fuerza y entusiasmo como lo ha hecho desde su fundación. Hoy en día se ha contratado el sistema de reuniones virtuales zoom, a través del cual mantendremos todas las juntas de los comités de trabajo de TMX y presidentes de capítulos.

TMX ha reajustado su estructura interna para poder dar continuidad a este movimiento nacional. El staff de nuestra asociación está plenamente comprometido con la causa, por lo que se reasignarán funciones y responsabilidades para que puedan afrontar esta contingencia con las menores afectaciones posibles.

Reiteramos nuestro compromiso con la defensa y difusión de la tauromaquia y seguiremos pendientes, bajo las circunstancias actuales, de las iniciativas prohibicionistas que se propusieron antes del cierre de los Congresos.

Proseguiremos con las labores de cabildeo político, daremos seguimiento a los amparos que TMX ha gestionado, mantendremos contacto con las autoridades competentes y reiteraremos nuestra defensa ante la Organización de las Naciones Unidas, para evitar que a las niñas y niños les sea prohibida la entrada a las plazas de toros.

Continuarán los proyectos culturales y daremos mayor énfasis en la difusión de contenidos taurinos en las redes sociales para reforzar nuestra argumentación para mantener vigente la tauromaquia. Esta circunstancia requiere refrendar el compromiso de todos los aficionados y profesionales de la tauromaquia para mantener en pie este esfuerzo de nueve años.

En Tauromaquia Mexicana estamos decididos a afrontar esta contingencia y estamos preparados para regresar a los ruedos una vez superada esta adversidad. Atentamente, el Consejo Ejecutivo Tauromaquia Mexicana”.

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