jueves, 7 de mayo de 2015

PREVIA DE SAN ISIDRO - Perera, estrella mayor de San Isidro

El torero de la Puebla del Prior, anunciado en tres de las tardes de gala de la feria, obligado a reeditar  sus triunfos de consagración de 2014 en Madrid.

BARQUERITO

LA FERIA DE San Isidro se aferra en 2015 a la fórmula estrenada el año pasado con éxito. Cifras medias de aforo diario superiores a las registradas entre 2009 y 2013; número de abonados sostenido;  balance taurino aceptable; difusión al alza a través de las retransmisiones en directo de Canal Plus y su programación colateral.

La fórmula es una feria de treinta y un festejos –un abono de 22 corridas de toros, dos más fuera de abono, cuatro de rejones y tres novilladas picadas- que van a celebrarse entre el 8 de mayo y el 7 de junio sin una sola fecha de receso. Los taurinos de edad hablan del “sueño de don Livinio”. Livinio  Stuyck, gerente de las Ventas entre 1946 y 1972, figura capital y renovadora del negocio taurino en las décadas de 1950 a 1970, no pudo ver cumplido su ideal de un mes de mayo con toros a diario en  Madrid.

El sueño, con el baile de una semana –tres de mayo y una de junio-, se hizo realidad treinta y cuatro años después de la muerte del gerente soñador y en una época de crisis inocultable del espectáculo. El sueño cumplido enmascara un dato de contrapeso: la pobreza de la programación y los resultados del resto de la temporada taurina de las Ventas. Stuyck no solo programó ferias de gran nivel, sino densas y atractivas temporadas estivales.

Los toros en Madrid reflejan ahora mismo lo que en sociología se llama un cambio de tendencia que debiera propiciar un cambio del modelo de gestión de las Ventas. La Comunidad de Madrid,  propietaria de la plaza, ha dinamizado sensiblemente la promoción cultural paralela, pero se ha aferrado a criterios de explotación y a pliegos de concesión obsoletos tanto como Taurodelta haya podido aferrarse ahora a la fórmula del último San Isidro. Se tiene la sensación de que después de San Isidro no hay taurinamente nada en Madrid, salvo una Feria de Otoño en manifiesto declive, y de que antes de San Isidro, hay muy poco.

En la temporada en curso, sin embargo, ese muy poco ha pasado a ser un bastante y hasta un mucho: de las corridas del domingo de Pascua y del 2 de mayo han salido triunfadores reconocidos cuatro matadores de teóricamente segundo y hasta tercer rango –Eugenio de Mora, Víctor Barrio, Morenito de Aranda y Alberto López Simón-, un novillero muy destacado –el peruano Andrés Roca Rey-  y un ganadero de la llamada sierra pobre de Madrid –Agustín Montes, hierro de Montealto- con toros de línea Juan Pedro Domecq Solís-Francisco Medina.

Los cuatro espadas redescubiertos están anunciados una tarde San Isidro, emparejados y por separado, en dos de las cinco corridas dominicales de la feria y el abono. Mora y Morenito, el 10 de  mayo; Barrio y López Simón, el día 24, la fecha de las elecciones autonómicas, que derivarán en un  cambio de gestión de las Ventas a partir de 2017.

Lo que caracteriza al San Isidro inminente –al abono y no tanto a la feria- es la escuálida presencia de los toreros de mayor renombre. Ponce fue descabalgado de la fecha y la corrida que tenía apalabradas, y contará a su pesar entre los ausentes. Morante, El Juli y Manzanares han limitado su presencia a una sola tarde de abono, solo que El Juli sumará la corrida de Beneficencia en mano a mano con Miguel Ángel Perera. Perera estrena su papel y cartel de triunfador indiscutido de la edición de 2014, que lo consagró, y con sus tres tardes de feria pasa a ser el torero dispuesto y señalado para, dicho en taurino, tirar del carro. Lo cual le obliga a llenar la plaza las tres tardes.

Entre los cuarenta y tres matadores de alternativa de la feria, hay cuatro más anunciados en tres tardes también: Diego Urdiales, Miguel Abellán, Sebastián Castella y Alejandro Talavante. Y un caso singular, el de El Cid, cuyo nombre aparece en solo dos carteles, pero el segundo de ellos, la corrida de Victorino Martín, como único espada. Eso supone que será El Cid quien más toros toree y mate en la feria: ocho. Uno más que el propio Perera. La nómina de los que están anunciados dos tardes es mucho más extensa: catorce. Joselito Adame, Juan del Álamo, Paco Ureña, Javier Castaño, Padilla, Iván Fandiño, El Fandi, Juan Bautista, Alberto Aguilar, Antonio Ferrera, Daniel Luque, Fernando Robleño, Manuel  Escribano y Serafín Marín.

San Isidro es garantía del toro con cuajo ofensivo y, además, de variedad de encastes. Los hierros de signo torista –Ibán, Partido de Resina, Cuadri, Adolfo, Victorino y Miura- copan la última semana de abono. Alcurrucén, Victoriano del Río y Juan Pedro Domecq –con sus dos hierros de Veragua y Parladé- doblarán en la feria, donde este año hay ni ganaderos ni matadores de toros debutantes. Una señal de la falta de renovación tan sintomática de un toreo estancado. Hay tres novilleros nuevos en Madrid: el malagueño Fernando Rey, el madrileño –de Galapagar- Martín Escudero y el peruano Joaquín Galdós. Se espera una primavera más seca que revuelta.

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