jueves, 14 de mayo de 2015

MIGUEL ÁNGEL PERERA: 'Mi triunfo no está en el fracaso de los demás'

Los cinturones de 'campeón' de San Isidro, la temporada 2014 y el Paquiro cuelgan de su hombro. Todos en categoría de peso pesado. Sale a defenderlos en este mayo crucial, en esta entrevista a 12 asaltos.

ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna

Pisa el ring con la seguridad del ruedo, como si lo hiciese con asiduidad. Se le han acumulado los  títulos de campeón: San Isidro, la temporada 2014 y el Paquiro. Todos de categoría de peso  pesado. Ahora toca defenderlos. Suena el 'gong' de la campana y sale Miguel Ángel Perera de su  esquina.

PRIMER ASALTO. LA DEFENSA DEL TÍTULO.

Soy consciente del gran triunfo de San Isidro 2014, pero a la vez estoy ilusionado por un combate  nuevo. Lo de la temporada anterior ya pasó y hay que volver a empezar para defender y reivindicar  ese puesto que ocupo. Cada asalto será partir de cero. 

SEGUNDO ASALTO. LA PRESIÓN.

Madrid infunde esa presión seas o no el triunfador de la temporada, tengas o no tengas el Paquiro.  Madrid siempre es una incógnita. Por muchas veces que torees nunca terminas de conocer cómo  es Madrid, su plaza y su afición. Cuando se acercan las fechas, eres un mar de dudas. Todo lo que  traigo ganado no me infunde más presión de la que ya de por sí impone Las Ventas.

TERCER ASALTO. LA PREPARACIÓN.

Para eso siempre he sido muy estricto. Con problemas o sin problemas, con G-10 o con G-5,  siempre he sido metódico, disciplinado, persistente en lo que es mi preparación física, el campo,  el toreo de salón. Sí es cierto que con el paso de los años uno va aprendiendo qué le viene mejor o  peor. Ahora ya no soy tan obsesivo con los tentaderos como en etapas anteriores de mi carrera.  Evito torear por torear.

CUARTO ASALTO. EL TORO: EL CONTRINCANTE.

Las ganaderías de Parladé, El Pilar y Victoriano del Río. El toro bueno de cada una de estas  ganaderías es el que a mí me puede servir para marcar las diferencias en la plaza. Siendo el  mismo tronco, cada ganadero le ha dado su personalidad. Nada tiene que ver ahora mismo  Victoriano con Juan Pedro Domecq [Parladé]. Las tres han demostrado en Madrid, donde más se  exige al toro que en ninguna otra parte, su nivel. De Victoriano ya ni hablamos por su  impresionante regularidad. Cuando embiste de verdad su tipo de toro, si no estás a la altura te  hace más daño que si te tapas con el toro medio de cualquier otra ganadería.

QUINTO ASALTO. EL JULI: EL GRAN RIVAL.

Respetando y valorando a todos los compañeros, mi lucha directa con El Juli siempre ha sido muy  manifiesta. Digamos que porque a mí me ha servido en muchos momentos de ejemplo o  motivación para espolearme. Pero mi triunfo no está en el fracaso de los demás. Y a Julián  siempre le he manifestado mi admiración. El encontronazo en Beneficencia cobra todo su sentido.  [¿Cómo se transforma su amistad en rivalidad o viceversa?] Compartimos un entorno y muchas  aficiones. Desde hace años palpo un respeto hacia mí. Pero cuando salimos a la plaza se  manifiesta la rivalidad. Por eso El Juli es El Juli. [¿Y con sus otros compañeros de cartel isidril,  Manzanares y Fandiño?] Parto del respeto, pero hay cosas que tampoco se pueden comparar  porque hay rivalidades que están más en la imaginación de la prensa que en la rivalidad real que  pueda existir. Cada uno está en el sitio que está por méritos propios. Cada uno es dueño de su  destino. Aquí a nadie o lo ponen o lo quitan. Por concepto mi rivalidad es con El Juli.

SEXTO ASALTO. EL CARÁCTER.

Hay un cambio lógico de carácter entre el ruedo y la calle. Uno va a la plaza a lo que va y el estado  de preocupación, nervios, tensión o incluso cansancio predomina. No me sale un gesto amable o  una sonrisa, pero no por estudiada pose ni por bordería premeditada. [¿Sabe perder y sabe  ganar?] La experiencia de los años me ha enseñado a corregir mi actitud en cualquiera de las dos  situaciones. Tanto si he sido un mal ganador, como un mal perdedor. El triunfo no ha cambiado mi  filosofía de vida. Ni creerme lo que no soy. Si alguna vez me he equivocado, sé pedir disculpas.

SÉPTIMO ASALTO. LA JUSTICIA.

Sinceramente creo que el toro pone a cada uno en su sitio. A lo mejor algún compañero en  situación delicada se cagará en mis mulas. A mí nadie me ha regalado nada ni ocupo este lugar  porque me haya parido mi madre aquí ni porque me llame Perera, que no dejo de ser un chaval de  31 años de la Puebla del Prior. Todos hemos arrancado de cero. A todos nos llega nuestro  momento. Pero hay que ser consciente de cuando se presenta. Y aprovecharlo.

OCTAVO ASALTO. SER FIGURA.

Antes se le decía figura a quien era capaz de mandar en el toreo. De hacer o deshacer una feria.  Hoy en día nadie es imprescindible. De casi todos se puede prescindir. O de uno. En los tiempos  que corren ser figura quizá sea ser dueño absoluto de tu carrera. Que nadie te imponga nada con  más o menos fuerza. Mi apoderado y yo hemos sido capaces de mantenerlo. Defender tu  categoría por encima de todo, sólo con la espada y la muleta.

NOVENO ASALTO. SEVILLA.

Mi postura siempre ha sido muy clara. No quiero que suene como una chulería. Ya tengo asumida  mi carrera sin Sevilla. Que nadie piense que no me da pena ni dolor.

DÉCIMO ASALTO. EL DINERO.

Hasta hace unos años había una serie de toreros que sin alcanzar el rango de figura vivían de la  profesión. Ahora no lo hay. Pero lo que sí tengo claro es que el maltrato económico que hay no es  como consecuencia de las exigencias de las figuras. En treinta y tantas corridas de Madrid,  ¿nosotros copamos todo su presupuesto económico cuando hasta en ocasiones uno quiere una  tercera tarde y cuesta? Es llamativo... No asumo esa culpa. Rotundamente no.

UNDÉCIMO ASALTO. LOS VALORES DEL TOREO.

Es una pena porque el toreo conserva muchos de los valores que se han perdido en la sociedad  actual. Pero sí es cierto que la sociedad está muy destaurinizada. Es una situación complicada.  [¿De qué color político es el toreo?] Ni tiene color ni se debe utilizar como arma política. Siempre  fue del pueblo.

DUODÉCIMO ASALTO. ANTITAURINOS.

A mí me gustaría invitar a los antitaurinos a mi finca, o a los supuestos animalistas, a que vean el  verdadero amor por los animales. Y un ecosistema que no se encuentra más que en torno al toro  bravo. Ellos están perfectamente organizados y nuestro mundo sigue desgraciadamente sin  estructura para dar respuesta. Hay que decir basta ya ante el acoso y el insulto. Es una constante  provocación. Las corridas se celebran dentro de la legalidad como un espectáculo cultural. En  orden y pacíficamente. Somos una mayoría silenciosa y educada. Pero un día pueden encontrarse  con una respuesta de los aficionados, Dios no lo quiera, que desemboque en un serio altercado.  Las autoridades deben evitar situaciones como las recientes.

EN EL VESTUARIO. LO PERSONAL.

Bajada la guardia, en batín, fuera los guantes, cuando se ha terminado la entrevista oficial, Miguel  Ángel Perera se desnuda. Habla de su hija, de la filosofía que le gustaría que heredase. De la  honestidad, la sinceridad, la humildad, la rectitud. La utopía de una sociedad limpia. «Ella ha  llenado más mi espacio personal. En mi caso el torero necesita mucho del hombre, Perera  necesita todo de Miguel Ángel». ¿Cómo se ve de mayor? «Dedicado al campo, me apasiona. Me  gustaría ser empresario agrícola-ganadero. Más allá de la punta de ganado bravo, me encanta ir al  barbecho, ver los cochinos, subirme en la cosechadora del maíz...». Perera esconde la nobleza de  la encina, la reciedumbre del tronco que ama y respeta sus raíces.

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