domingo, 10 de junio de 2018

65ª EDICIÓN - Gran triunfo de Roca Rey en el masivo festival de Bilbao

El Juli y Ponce, juntos en el gran Bocho de Bilbao, feudo de grandes triunfos de ambos. Foto: EFE
MAXI PÉREZ
Especial para EL MUNDO Bilbao

De grandes festivales está carente la época actual del toreo. Por eso merece la pena resaltar el valor de lo acontecido este sábado en la plaza de Vista Alegre de Bilbao. Primero, por lo que representaba la cita anunciada: 65 ediciones cumplía el festival más antiguo de España, el del Club Taurino de la ciudad, recuperado el pasado año tras una década de parón. Y segundo, como no, por la nueva muestra de la solidaridad del toreo, pues los fondos recaudados irán destinados a la Santa y Real Casa de Misericordia.

Más de 15.000 personas, todo un entradón, acudieron a la cita altruísta al reclamo de la dimensión de un cartelazo difícil de superar hoy en día, con los principales nombres del momento comprometidos con la causa.

De una tacada, Pablo Hermoso de Mendoza, Enrique Ponce, El Juli, José María Manzanares, Cayetano y Roca Rey. Ahí es nada. Y como manda la norma histórica en este tipo de festejos, un novillero con proyección como cierre para que saboree así un día especial con quienes cada noche sueña compartir glorias en un futuro no muy lejano. Este honor correspondió a Toñete, el temple bajo el diluvio de San Isidro, que puso colofón a la tarde.

Hay que remontarse al toreo en tono sepia para encontrar los orígenes de este asolerado festejo, cuya primera edición -tras el precedente de la becerrada homenaje al Athletic un año antes- data de 1933, cinco después de la configuración del Club Taurino. Y como dato estacado de aquel estreno en el que se anunciaron Torquito, Chicuelo, Cagancho, Vicente Barrera y Fermín Espinosa 'Armillita', destaca la participación, para estoquear un becerro, del capitán del Athletic Ramón Lafuente, toda una leyenda del fútbol.

Pablo Hermoso no juega al fútbol, pero sí será recordado como una leyenda. La que se ha forjado a lomos de sus caballos como revolucionario del mundo del rejoneo. Saben bien de eso en Bilbao, donde es un ídolo. Su madura maestría quedó de nuevo patente con una monta sobria ante el que abrió plaza de Ángel Sánchez y en el que brilló especialmente al quiebro (ovación).

De torera madurez también sabe Enrique Ponce. Y de lo que es tener entregada a la plaza que le encumbró. Ayer volvía a "su" Bilbao. Y se encontró con un encastado novillo de El Parralejo al que le "cosió" la muleta en el morro para ligar varias tandas de mérito para corregir su tendencia huidiza (ovación tras aviso).

Para El Juli fue el primer trofeo tras una afanosa faena en la que tiró de técnica para alargar la pegagosa embestida de su oponente (oreja).

Devuelto el titular, Manzanares, cuajó una faena ascendente frente al cuarto bis, no sobrado de clase, pero con el que dejó su sello al natural (oreja).

Más calidad tuvo el utrero de Cayetano, pero su falta de fortaleza impidió alcanzar cotas mayores (ovación).

El alboroto llegó con Roca Rey, que conectó desde el principio con dos largas cambiadas y con la variedad del inicio y de su quite. Explosivo fue su inicio en los medios y de dominio y mando su faena, destacando el toreo al natural, antes del epílogo en las cercanías con circulares que provocó el delirio. El presidente Matías no lo dudó: dos pañuelos del tirón (dos orejas).

Caía la tarde cuando salió el último de El Parralejo. Y Toñete cerró el festejo decidido y asentado, imponiéndose a las complicaciones y al genio del novillo (ovación).

No hay comentarios:

Publicar un comentario