domingo, 25 de febrero de 2018

¿Quién manda en el toreo?

La realidad de los poderes en el mundo del toro
Después de descartar a los ganaderos y a los aficionados, que pintan lamentablemente poco a la hora de las decisiones, la duda acerca de quien mando en todo esto anda entre los empresarios y los toreros. Pero ahí queda poco espacio para la duda. Cuando un gestor es capaz de dejar fuera de sus carteles a las grandes figuras y los toreros más reclamados sin que por ello pase nada, no queda espacio para la duda. Y siguiendo con este razonamiento Juan J. Sánchez retrata esta realidad en su columna: "Pueden recortar ferias y subir precios. Pueden quedarse con la rebaja del IVA. Y no pasa nada. Si eso no es mandar…"

JUAN J. SÁNCHEZ SÁNCHEZ-OCAÑA

Para sentar las bases, lo primero que quiero aclarar es que no creo que haya un colectivo que tenga todo el poder sobre el toreo. Como en la Lotería, está “muy repartido”. Y como en la Lotería, hay Gordo y hay pedreas.

No es una pregunta fácil la que titula este artículo, así que vamos a empezar descartando, para ir centrando el tiro. Los que seguro que no mandan en el toreo son los ganaderos. Los buenos, aquellos con regularidad y a los que piden los toreros o el público, con suerte, mandan en su ganadería. Hay pocos que venden al precio al que les gustaría. No son muchos los que pueden elegir siquiera qué toros van a una corrida determinada, con los veedores de toreros y empresas, y los veterinarios, metiendo baza. Son, de hecho, la pata más floja de todas.

Los aficionados tampoco mandamos en esto. Aun haciéndolo más de lo que creemos y decimos. Porque la cuota de mando que nos corresponde, escasa seguro, no es como nos gustaría que fuera. No la tenemos porque estemos en la decisión de cómo se dan las ferias, ni siquiera porque se nos pregunte nuestra opinión previamente. No vamos a mandar desde las redes sociales, los blogs, las charlas. Es más, es que ni protestando dentro de las plazas. Nuestro mando está en no ir a los espectáculos con los que no estamos de acuerdo. O, mejor aún, en lo que estemos dispuestos a pagar por verlos. Porque los empresarios, sin lugar a duda alguna, como decía el presidente exconvicto, prefieren a 10 que paguen 10€ antes que a 99 que paguen 1€.

Y así llegamos a los dos últimos elementos, entre ellos estará.

Los toreros como colectivo no mandan nada, pero una élite sí puede decidir bastantes cosas, y eso puede llegar a confundir. Las figuras, y los que están de moda en cada momento, eligen en buena medida qué corridas quieren torear, qué toros, la fecha y los compañeros. Eso da una apariencia de mando que lleva a muchos errores; mandan, sí, pero menos. Porque si cuando se han unido los principales, llámese G5, G10 o como se quiera llamar, no han obtenido prácticamente nada, veo muy complicado poder decir que realmente los toreros mandan en el toreo. Ni con la tele, ni en honorarios, ni en injusticias con los compañeros… Al final, todos menos uno, volvieron al redil con la cabeza gacha. “Mientras esté esta empresa, no volveremos a…”. Casi.

Y llegamos al final con los empresarios, y si los dejo para el final ya podéis imaginar que son los que, a mi juicio, más mandan en el toreo. Si la duda está entre ellos y los toreros, y son capaces de dejar, hay cientos de prueba, a las grandes figuras y los toreros más reclamados por la afición fuera sin que pase nada, me queda poco espacio para la duda. Consiguieron echar a las figuras de Sevilla y allí siguen. Pueden dejar a El Juli, para muchos el demonio vestido de luces por lo (mal) que manda, sin las principales ferias en su 20º aniversario de alternativa. Pueden recortar ferias y subir precios. Pueden quedarse con la rebaja del IVA. Y no pasa nada. Si eso no es mandar… Si por poder pueden hasta poner Pepsi en las plazas, por favor.

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