martes, 30 de abril de 2013

LOS ENEMIGOS DE LA FIESTA VIVEN COMO ZANCUDOS DE LA SANGRE DE LOS GREMIOS PROFESIONALES

EL VITO

El enemigo de la Fiesta de los Toros, lo tienen los profesionales del toreo nacional en sus propios gremios.

Vive y se alimenta con pretensiones de lucha gremial, se esconde entre los grupos de incapaces que pretenden ser protegidos por la beneficencia pública.
Son los que si se meten en una licuadora no saldría ni el lazo para una zapatilla de torero.

Fíjese usted, amable lector, lo que ocurre en este país donde apenas se dan festejos y donde son escasas las oportunidades para la formación de futuras generaciones.

En San felipe del Yaracuy, y  gran esfuerzo y afición, el ganadero Juan Campolargo,  en sociedad con el picador de toros Mario González,  organiza la tradicional  Feria de Mayo.  Ya se anunciaron las dos corridas de toros, dos espectáculos que le ofrece puestos a los toreros venezolanos y espadas invitados.

El sábado 4 de mayo está anunciado el matador de toros español Agustín de Espartinas , y la empresa de San Felipe, para cumplir con los trámites de la Ley del Trabajo y exigencias de la Asociación Venezolana de Matadores de Toros y Novillos  le solicitó a la empresa Agrocasta, organizadora de los festejos de Maracay, le ayudara en lo concerniente a la burocracia del trámite del visado al torero.

 Pues fíjese usted, paciente lector, que como Leonardo Varela es "enemigo declarado" de Erick Cortés y en absurda actitud de omnipotencia que no reconoce este trámite del visado, sin poseer rango de autoridad oficial, le ordena a Gerson Guerrerro, presidente de la Asociación de Subalternos, no contratar con la empresa de Juan Campolargo los servicios de picadores, banderilleros, mulilleros y servicios de plaza.

Lo más chistoso es que Varela, Guerrero y Erick Cortés son "chavistas", y no es la primera vez que se enfrentan en absurda puja y pulso por situaciones como la que penosamente se vive en San Felipe.

Así que, como ocurrió hace un par de años en Valencia, donde hasta intentaron quemar a Rafael Orta por actuar como dirigente gremial opositor, los espadas venezolanos podrían perder los puestos en la feria yaracuyana.

Hace menos de un año en Maracay se vivió una especie de paro que organizó Leonardo Varela y apoyó Gerson Guerrero,  pero que El Maraco evitó con su concurso profesional que la sangre llegara al río.

No sabemos qué ha de ocurrir con esta absurda situación luego que esta nota haya sido impresa, pero de lo que sí somos conscientes es de la realidad de la depresión en la que se hunde la fiesta de los toros en Venezuela.

No tenemos representación en los escalafones importantes de México y de España. Nuestra voz no se escucha en los foros mundiales de los ganaderos y de las empresas taurinas. Las escuelas taurinas, con todo el respeto para la buena voluntad de quienes las aúpan, no son capaces de enseñarle la carilla a los principiantes. 

Sabemos, insistimos, que Venezuela en manos de estos dirigentes ha caído, como la nación, en un pozo profundo, oscuro, del que sólo se saldrá cuando de luces se vistan caracteres como vistieron los prohombres del toreo nacional como Rubito, El Negro Mendoza, Diamante Negro, Alí Gómez, Joselito Torres, César Girón, César Faraco, Curro Girón, Efraín Girón, Carlos Saldaña, Antonio Klie, Rafael Cavalieri, Chamaquito, Rigoberto Bolìvar, Mario González, Rafael Girón, Adolfo Rojas, Bernardo Valencia, Morenito de Maracay, Celestino Correa, El Mito, Rafael Ponzo, Leonardo Benítez.

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