viernes, 28 de diciembre de 2012

TERCER FESTEJO – FERIA DE CALI 2012: Fandiño abre la puerta ‘Señor de los Cristales’ en Cali


A hombros con tres orejas por la Puerta de los Cristales. El Juli corta una del segundo y Vargas se va silenciado, frente a un discreto encierro de César Rincón.
 
JORGE ARTURO DÍAZ
Burladero América / Colombia
Fotos: EFE

CALI (Colombia).- La bondad es una cualidad humana, pero en el toro de lidia no, sobre todo cuando viene acompañada de pequeñez, flojera y falta de codicia. Sin embargo los toreros modernos (buenos) pueden soliviantar públicos y construir triunfos con tan deleznables materiales. Hoy por ejemplo, los de las Las Ventas, que con todo eso parecían tirar por el caño de la sosería una tarde llena de ilusiones, en la que los dos grandes triunfadores de la temporada 2012 premiados, uno con la Oreja de Oro de RNE y el otro con trofeo Cossío de La Real Federación Española, que no se habían en encontrado en la península, salieron como a dirimir superioridades. Y no lo estaban logrando.

Agonizaban la faena del sexto, la tarde, la corrida y las ilusiones. El vizcaíno que se había prodigado por verónicas, gaoneras, brionesas y luego, tras un gran par de Benavidez, había ofrecido largamente cuerpo a cambio de arrancadas inanaes, pidió la toledana para poner punto final. Nada, ni las dos orejas, ni las maestrías, ni los aciertos que se habían dado hasta el momento, aunque valieron y valen, habían logrado emocionar de verdad. Para que nos vamos a decir mentiras. El encierro no había transmitido.

Siete manoletinas piel a piel, como un poste, igual que las gaoneras, y dos pases de pecho, calaron como un electrochoque masivo. Un amague de igualada fue rechazado enérgicamente por un público que no se resignaba a irse así, haciendo caso, cinco derechas en redondo con su broche, cuatro bernadinas amacizadas, otros dos forzados, todo ligado, y ahora sí como por compromiso y sin solución de continuidad, un estocadón de padre y señor mío. Toro fulminado a los pies, el pandemónium, las dos orejas, la vuelta loca, la procesión por la puerta de honor, y tras ella la gente incendiada. Ciento sesenta y ocho segundos cambiaron la historia de toda la tarde. Así es en los toros. Una oreja más del tercero había recibido Ivan. El magno empate se había deshecho.

El Juli en Juli, nunca es otro. Sanguíneo, enrazado, situado, sabio poderoso. Pechó con el más pobre lote (por todos los aspectos). Al segundo, un 440 kilos, cifra cabalística en Colombia, límite inferior de la ley, que no quería, le obligó y le obligó, y le ligó, y la superioridad de la voluntad sobre la pobre sosería, fue tan evidente que Cali, julista por definición, exigió una oreja, y sin éxito la otra, tras una estocada completa inefectiva y dos descabellos. El quinto fue un manso de pena, rajado, huido, negado, entablerado. Ni la sabiduría suma cum laude del de Velilla pudo conseguir más que alguna tandita remolona y corta pero meritoria, antes de la renuncia total. Me imagino que si no es por espada tendida, ineficaz, y los dos descabellos, le dan pelo, pues lo sacaron ovacionado a los medios. Bueno, un torero debe estar por encima de sus toros y Julián lo había estado.

El cucuteño Sebastián Vargas, veterano, jugado, con vitola de valiente y alegre, levantó el telón con el primer pocacosa. Correcto, decoroso, cumplidor, sí, pero no más. Un estoque hasta la bola no tumbó al que antes se había caído solo por todo, y la cruceta barrenada silenció la parroquia. Se le tiró de rodillas al cuarto, terciadito pero tapado por un par de guadañas, y resultó arrollado. De allí para allá, precauciones, unipase, cambio de terrenos y estar ahí. Pinchó y oyó protestas.

A las diez de últimas, Fandiño salvó la tarde, sacó las castañas del fuego al ganadero y complació a la gente que creyó en él forzándole a ese final inesperado. Su triunfo es el primero de la feria pero lo que más lo valoriza es que fue frente a El Juli, con  quien no había podido torear en España.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Cañaveralejo. 4a de feria. Nubes. Tres cuartos de plaza. Seis  toros de La Ventas del Espíritu Santo, nobles, bajos de raza, tamaño, fuerza y romana. Aplaudidos 2º, 3º y 6º.
Sebastián Vargas, silencio y silencio.
El Juli, oreja y saludo.
Iván Fandiño, oreja y dos orejas.
Incidencias: Al terminar el festejo Iván Fandiño salió a hombros por la Puerta Señor de los Cristales.

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