sábado, 4 de agosto de 2018

ENTREVISTA - Jesulín de Ubrique: «Si volviera por dinero no torearía sólo una tarde»

El veterano torero, que reaparece el próximo día 19 en Cuenca, lamenta que los diestros de hoy día sean inaccesibles.
JESÚS BAYORT
@jesusBAYORT
Diario ABC de Madrid

Su rostro y madurez le quitan peso al diminutivo que le acompañará para los restos. Jesús Janeiro «Jesulín de Ubrique» (Ubrique, 1974) reaparecerá el próximo día 19 en Cuenca. Asegura que será algo «puntual», pero avanza que en 2020 piensa preparar una conmemoración de sus 30 años de alternativa. Preocupado por la pérdida de público de las plazas, asegura en el vídeo de promoción de la corrida que vuelve por ellos: la afición. Culpa a las figuras actuales de ser huraños y no fomentar el espectáculo.

Durante un tentadero en la ganadería de Las Monjas, en Lora del Río (Sevilla), el gaditano evidenció encontrarse en plenitud física para afrontar la responsabilidad de una tarde en la que los focos, como suele ser habitual en su caso, girarán en torno a él. No acudió solo. Acompañado por sus hermanos Víctor –que también realizó las labores de tienta– y Humberto, Jesulín reconoce que cuando termine la corrida volverá a su dedicación diaria, sin mayor preocupación que la atención a su familia.

- ¿Qué motiva esta reaparición?
El empresario Maximino Pérez, con el que tengo muy buena relación, llevaba varios años planteándome esta corrida. Siempre me había transmitido sus buenas voluntades por hacer algo interesante conmigo. El año pasado me ofreció reaparecer en Illescas, pero yo no lo vi necesario, ni me encontraba a tiempo de prepararme. El pasado mes de abril coincidimos en Madrid y me comentó la posibilidad de hacer algo en Cuenca. Yo le expuse mis condiciones y si él las aceptaba se sellaría. Y así fue. La contratación fue muy fácil, él era conocedor de que contratarme costaría un dinero, pero ese no era el problema. Ni lo tuvimos que hablar. La condición más trascendental que puse fue la promoción de la corrida. También quise que la ganadería señalada me diera garantías y que tuviera una baraja de toros interesantes por si le surgían bajas.

- Los spots están siendo un éxito.
Esa era mi intención. Los toreros nos tenemos que prestar a fomentar de lo que vivimos. Últimamente hay que pasar mil filtros para acercarse a un torero, y debería ser al contrario. Hay que fomentar el espectáculo. Todos queremos ganar dinero y que sea bonito, pero hay que hacer que la gente vaya a los toros. Yo siempre me he preocupado mucho por estas cosas. No quise hacer una rueda de prensa para presentar la corrida, prefería atender a cada medio de manera pausada, para que la promoción fuera constante. La conferencia de prensa la daré cuando acabe la corrida, y vestido de torero, como un piloto o un jugador, es el momento con mejores sensaciones para hablar.

- ¿Se está notando la venta en taquilla?
El empresario está contento, que es la mejor señal. De momento sólo se están vendiendo los abonos, en unos días comenzarán las entradas sueltas.

- ¿Cómo es el cartel?
Ha quedado un cartel realmente atractivo, los compañeros de terna los dejé a la elección de Maximino, que es un auténtico experto en estas situaciones. Estoy convencido de que Padilla y Cayetano van a salir a por todas. La ganadería me gusta y confío en ella. Sólo queda que el público salga contento.

- Su público dejó de ir a las plazas hace quince años, ¿es posible recuperarlo?
Esto no es labor de un día, sino de mucho tiempo. Lo mío es algo esporádico, no seré yo quien deba de recuperarlo. Como mucho, volveré en dos temporadas para conmemorar mis 30 años de alternativa. Me gustaría marcarles el camino a los toreros actuales para que entiendan que hay que dejar que la gente se acerque a nosotros. El carisma. Esta Fiesta la mantiene el público. Yo mis deberes ya los hice.

- ¿Han cambiado las figuras del toreo?
Hay una baraja importante de toreros con diferentes formas de interpretar la tauromaquia. Yo viví mi época dorada y no necesitaba un gabinete de prensa para que se acercaran a mí. Veo que se aislan mucho más.

- ¿Sigue la actualidad taurina?
Sí, aunque no con la intensidad de cuando estaba en activo. Veo las ferias grandes y el ambiente, no como profesional o aficionado, sino como espectador. Cuando cuelgas el traje te conviertes en un mortal y palpas el verdadero sentir de la gente.

- ¿Hay alguna figura que considere paradigma del toreo?
Yo soy muy diferente de pensamiento a ellos. Digo lo que siento, pero no me preocupa estar en la mente de los demás. Siempre me ha gustado ir por libre en lo personal y profesional. Aquí hay que arrimar el hombro, que es lo que necesita el toreo; por eso no puedo compartir los pensamientos de las figuras.

- Se llegó a decir que volvería a Sevilla cuando ellos no estuvieron...
Es cierto. Se creó el G-10, donde se unieron los diez toreros punteros. Nunca he sido partidario porque creo que cada torero tiene un interés diferente. Si hubiese estado en activo jamás habría entrado en ese grupo. Me llamó la feria de Sevilla para darme dos corridas de toros y dije que no. En ciertas plazas ya había cumplido con mi deber.

- ¿Qué vendrá después de Cuenca?
Nada. Anuncié la corrida e ipso facto me llamaron para Úbeda, Melilla, Astorga, Cazorla y cuatro corridas más en América. Pero he dicho que no. No vuelvo por dinero. Es algo que voy a hacer puntual y se acabó. Dentro de dos años me lo plantearé de otra manera.

- ¿Cómo está preparando la cita?
Prepararme en tres meses ha sido duro. No pensaba tener tanta voluntad. Lo primero que pienso al levantarme es que me queda un día menos. Mi rutina diaria es hacer ejercicio físico por la mañana: un par de horas de ejercicios en gimnasio y natación; por la tarde hago campo o me visto de torero, y así empiezo a acomodarme con el traje, porque cuando me lo puse por primera vez pensé que sería imposible torear en agosto. No me adaptaba. Además, mantengo una estricta alimentación. He conseguido bajar de volumen considerablemente.

- ¿Cambiaría algún momento de su carrera?
No. Todo lo que hice tuvo sus motivos. Sufrí las consecuencias de equivocarme, cuando lo hice. Ojalá volviera atrás para hacerlo igual y seguir siendo el mismo. Soy como los mastines: la carrera mía es larga y de fondo, no explosiva como el galgo. El tiempo me ha dado la razón en muchas cosas. Mi trayectoria se ha valorado más después de 20 años que en el momento.

- ¿Le afectó ser padre?
Ser padre te compromete a una gran responsabilidad. Mucho más que ser torero. Cuando estás toreando, tener una familia es un añadido más para acortar tu carrera. No cabe duda de que tengo una prioridad: mi familia. Es lo mejor, pero no es bueno tenerlos presentes antes de torear.

- ¿Le saldrá el hijo torero?
Antes estaba loco por que mi hijo fuera torero. Hace tres o cuatro años me pidió torear y le encerré un becerro en casa. Se puso a torear y acabó diciéndome: «Papá, esto no es lo mío». Sufriría mucho más, porque el toreo no está ahora como hace 30 años.

- Usted también estuvo a punto de abandonar por el fútbol.
Se me daba bastante bien el tema del fútbol y, por circunstancias de la vida, volví al toro. Con 16 años ya era matador de toros.

- ¿Irá la familia a verle?
Si vienen, encantado, aunque si no lo hacen estaré más tranquilo. Ellos me aportan sosiego. Estaré encantado de lo que acaben decidiendo.

- 2018: reaparición y ¿nueva boda?
Llevo 16 años casado, no tengo intención de volver a hacerlo, pero sí de renovar los votos. Ahora mismo sólo tengo intención de pensar en la reaparición, que es en lo que pensamos toda la familia. Lo demás se verá más adelante.

- ¿Qué más le queda por hacer?
Me han llamado hasta para hacer de tertuliano, aunque no entiendo de política. Me sentaré y ya veré de qué hablamos. Si yo quisiera ganar dinero sabría cómo y sin un ápice de riesgo, y no lo hago. Me gusta seleccionar mucho los sitios a donde voy. Cuando acabe la corrida de toros, volveré a mi casa, seguiré toreando mis festivales y afrontando una vida completamente normal. Aunque también comprendo que la gente quiere verme y por eso voy a donde me llame la afición.

- ¿Cómo se encuentra su mujer?
Está muy bien. El año pasado fue muy duro para ella y para toda la familia. Ahora está muy recuperada. Esperemos que pronto esté en su trabajo, y con una vida normal. Lo único que me importa ahora mismo es que ella está bien. Está muy volcada en apoyarme para la corrida. Entre todos estamos empujando y deseando que pase el día 19.

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