sábado, 29 de diciembre de 2018

LXI FERIA DE CALI – SEGUNDA CORRIDA: Éxito de Emilio de Justo en su estreno

VÍCTOR DIUSABÁ

El diestro español Emilio de Justo cortó la única oreja en la segunda corrida de abono de la 61 Feria de Cali. Sus alternantes, Ramsés y Ginés Marín, porfiados ante un encierro de la ganadería de Guachicono que transitó entre la exigencia y las dificultades.

De Justo deja huella en Cañaveralejo. Una corrida de Guachicono de juego desigual sirvió de prueba de fuego a los actuantes en la segunda de abono de la Feria de Cali.

Al final, el torero español Emilio de Justo se hizo a los mayores honores, no solo por cortar la única oreja sino por haber exhibido las mayores condiciones para resolver los problemas que plantearon los toros.

Todo comenzó con una faena en la que no hubo química entre Ramsés y el toro primero de Guachicono, que exigió más de lo que con mucha voluntad pretendió el diestro bogotano, en medio de ráfagas de aire. Los muletazos aislados no calaron en los tendidos que, en buena parte, se pusieron del lado del ejemplar del hierro de Luis Fernando Castro. Palmas en el arrastre.

En cambio la tarjeta de presentación de Emilio de Justo en Cañaveralejo fue de lujo. Anduvo inmenso ante un animal de escaso recorrido al que si algo hay que reconocerle es que nunca renunció a la pelea y fue noble. Las series exactas y medidas en tiempo y espacio dejaron ver a un torero en pleno camino a la trascendencia. Oreja, tras espadazo.

Por su parte, Ginés Marín sorteó al tercero a punta de verdad y entrega. El toro de Guachicono rompió por momentos, porque no siempre pudo sostenerse en un ritmo que permitiera la llegada del toreo caro. Fue pues más esta la obra de un lidiador, al que no llegó recompensa porque el toro tardó en doblar tras la espada tendida. Palmas al torero.

Y en el cuarto de la tarde el libreto se repitió, con Ramsés como protagonista. El torero de la capital colombiana supo provocar las embestidas de su enemigo, con más recorrido que la mayoría de sus hermanos. De esa comunión salieron las tandas limpias de pases sobre la mano derecha que tuvieron respuesta con oles. Pero lo que prometía postularse como trofeo terminó en silencio luego de los fallos con el estoque. Aviso y palmas al toro.

El quinto sacó mala nota. Amarrado al piso, obligó a Emilio de Justo a sacar todo el repertorio de recursos técnicos y las alas del valor para arrancar muletazos que sonaron dramáticos en el seno de la asistencia a la corrida. La espada que cayó baja y los pinchazos lo privaron de algo más que las palmas de cariño y agradecimiento, respondidas desde el tercio. Pitos al toro.

Con el de cierre, Ginés Marín porfió con alma de quien comienza. Antes de los esfuerzos con la muleta hubo tumbo espectacular del caballo, única expresión clara de lo que quizás llevaba por dentro el de Guachicono. Espada trasera. Palmas. / EFE

FICHA DE LA CORRIDA
Toros de Guachicono, bien presentados y de juego desigual. Importante el cuarto y exigentes primero, segundo y tercero. Quinto y sexto se amarraron al piso.
Ramsés, turquesa y oro. Entera y silencio. Dos pinchazos y metisaca. Silencio.
Emilio de Justo, blanco y oro. Espadazo y oreja. Pinchazo bajo, pinchazo y estocada. Saludo desde el tercio.
Ginés Marín, espuma de mar y oro. Espada tendida y golpe de descabello. Saludos tras aviso. Palmas tras aviso, luego de espada trasera y cuatro golpes de descabello.

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