martes, 18 de diciembre de 2018

EDITORIAL - ¡Que viva la caspa, coño!

CARLOS RUIZ VILLASUSO
@CRuizVillasuso

Me dicen amigos progresistas que mal asunto si la derecha abraza en exclusiva a la Tauromaquia. Insisten en la transversalidad político social de una verónica y de una vaca en el campo. Eso dicen mis amigos progresistas y eso dicen y piensan y hacen los taurinos institucionales, a los que un tal Abalos, mozo de espadas de Sánchez (el Presidente, no el doctor) y por razones de talento, Ministro de Fomento, afirmó en un mitin cosas sobre toros y caza que van desde lo grosero a lo patético, pasando por lo tonto. Escribo lo de tonto usando la definición de Forrest Gump: tonto es el que dice tonterías. Siendo además, un tonto a las tres, que, como se sabe, es un tonto que también lo era a las dos y media.

“Por eso tenemos una visión que no tiene porque coincidir con esa (visión) casposa, esa visión donde en España todos tenemos que ser toreros y cazadores”. Eso dijo Abalos, queriendo decir lo que dijo Gil de Biedma: “este país de cabreros intratables”, pero como Abalos no lee ni se le espera al lado de un libro, su civilidad retórica sólo le da para lo de la “España casposa”, que sería la de su señor padre, al que usa malamente para reafirmar su autoridad en la materia. Su padre no fue matador de toros, como el gritó, sino honroso novillero. Pero ya se sabe que los políticos inflan el currículum con doctorados mangados y titulaciones de regalo, siguiendo el guión de la verdadera España casposa. La de una política en donde en el encaje la transversal del toreo es imposible.

Eso les digo a mis amigos progresistas y a los taurinos instalados en el postureo filosófico de lo políticamente correcto. Hace muchos años, el toreo podía ser transversal en lo social porque la clase política no era la casta de la caspa. Las líneas rojas del discurso político quedaban marcadas por el código moral que daba una cultura sólida en donde convicciones e ideario se mostraban sin la necesidad de la violencia verbal, la tontería, la estupidez, la imposición o el insulto. Tierno Galván decía que cuando llega el insulto se termina el debate político. Recuerdo que el profesor era socialista y aficionado. Sin duda alguna entre Abalos y Tierno hay una tierra de caspa que los separa.

La izquierda como imaginario o como ideario, mucho mas las izquierdas como partido, son las que han ido metiendo al toreo en la manga que hoy está. Y como el toreo no quiere manga sino querencia propia, se tira al monte, como muy brillantemente afirmó David Gistau en El Mundo. Esta conceptual transversalidad del toreo lo era con comunistas y socialistas, con Alberti y con Lorca, cuando los políticos de izquierdas abrazaban el hecho cultural de Lorca y de Alberti. Una izquierda humanista, culta y progresista, que nada tiene que ver con la de ahora, zafia, grotesca, contracultural y totalitaria, echada a perder hacia el populismo del animalismo y cuyo Santo Grial no es la cultura sino el poder adquirido mediante las artes del correctismo.

No necesitó Alberti ni tampoco Lorca ampararse en cuestiones de lenguaje y sus géneros o en el bienestar de la paloma o el perro para dotar al toreo de una transversalidad popular vital. Entre otras cosas porque su cultura jamás fue aquello que demanda, exige y dicta de forma totalitaria esa corrección que nos ha llevado a una España de autocensura expositiva, en donde uno, antes de hablar, se miden palabras y géneros no vaya a ser que lo dicho sea reo de homófono, machista o fascista. Y les digo a mis amigos progresistas y a quienes andan en la preocupación de toros igual a derecha, que el toreo es lo que jamás será políticamente correcto. Y eso lo sabe esta nueva izquierda.

La transversalidad política del toreo es imposible hoy. Lo es desde el punto de vista de partido (no de personas) pues entre un voto y una bolsa de votos y una ideología cultural tolerante, prima lo primero. Y hoy el voto y el aliado está en las posiciones animalistas, en las posiciones de lo bien pensado y hecho que se llama la política de la corrección. Pero que no nos engañen en el discurso: nos han expulsado de lo transversal. Ellos han sido quienes han ido metiendo al toreo en la España de la caverna.
Porque cultura, toreo, ruralidad, Alberti y Lorca, no forman arte de su contracultural visión de una política correcta basada en los neos feminismos, neos animalismos, y el nuevo lenguaje. El PSOE en la época de Tierno jamás habría dado libertad de voto a sus diputados a la hora de votar toros si o no en Barcelona. Jamás. Este grupo sólo ha dado libertad de voto una vez en su historia, con los toros, en una hipocresía contable con la que trataba de salvar su imagen, y al mismo, tiempo, dar el gusto a sus aliados politiconas “abolicionistas” en la primera escenificación del separatismo.

Un suceso sustancial que no recuerda la progresía y los políticamente correctos lo silencian de forma correctamente interesada, como si no hubiera sucedido. Un suceso que tuvo un antecedente con el socialista catalán David Pérez, tratado como rey por la entonces Mesa del Toro, quien mintió al toreo la víspera de la votación afirmando que no habría libertad del voto en el PSC. ¿Acaso eso no es poner fin a la transversalidad del toreo y usarlo de forma políticamente correcta e interesada para el poder?.

No creo que a mis amigos progresistas les quepa duda alguna sobre la actual realidad política, fragmentada y en modo correcto, rellenada con la generación de políticos más incultos y apegados al poder que jamás hayamos tenido, en la que el carro siempre va delante de los bueyes. Primero es el voto (carro), luego la idea o los principios (el buey). Si el voto viene de postulados correctistas, hasta Albert Rivera salido en hombros de La Monumental, redactará una ley animalista y anti caza, pesca y toros. Lo mismo reza para PSOE y para el resto de la izquierda. ¿Esa es la transversalidad del toreo?

Y lo peor de todo, es que, Abalos, hombre de voz licorera con ademanes que podemos encontrar en la barra de un bar a la hora del carajillo, habla falsariamente de “imponer gustos” cuando es a la gente de lo rural a la que se le está imponiendo el modo correcto urbanita. Habla de Constitución falsariamente, pues para toros, caza y pesca se violan los artículos 44, 45 y 46 de la misma y la Ley 18/2103. ¿De verdad que el toreo puede ser transversal en esta forma de decir y hacer política?. ¿ De verdad que necesitamos aun mas a otros  David Sánchez?. Consintiendo que ahora PP se lanza a lo rural pendiente de las captaciones de VOX, y conscientes de que solo les interesamos porque votamos, la realidad no es peor para nosotros. Porque, al menos, saben que la gente de lo rural, vota. Hasta ahora, no éramos mas que esos a los que se les daba una plaza a dedo para mayor gloria de los roneos en los  callejones. 

No, no somos la España de la caspa, ni la de que “inventen ellos”, ni la España de “abajo la inteligencia”. Pero tampoco fuimos la España de los palcos del Bernabéu, ni la del pelotazo, ni la España de la corrupción porque en la tierra solo cuenta el doctorado de la lluvia y el sol a sol de día trabajado. Somos la España que dio de comer a España, comer en lo espiritual también, pues fuimos la España de poesía y la pintura, de la escarcha y el fuego de cada casa. Fuimos y somos la España casposa de Lorca y Alberti. Y si eso es caspa.

¡Que viva la caspa, coño! / MUNDOTORO.COM

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