domingo, 28 de febrero de 2016

Toreros Millonarios, S.L.


JORGE ARTURO DÍAZ REYES
@jadr45

La revista norteamericana Vanity Fair destaca las fortunas de algunas de las figuras, la forma empresarial como las gestionan, y la supervisión que el gobierno español hace de ellas junto a las de artistas y deportistas en una época de crisis económica para el país y la fiesta. El artículo publicado hace casi tres años no ha perdido vigencia.

En Plena Feria de Abril (Sevilla), Hacienda está mirando con lupa las cuentas de los toreros. Ya el año pasado el ministerio de Cristóbal Montoro lanzó un plan específico para inspeccionar a deportistas y artistas, un colectivo que mueve cifras millonarias a través de sus sociedades y donde estarían incluidos los matadores.

La Agencia Tributaria tiene una ardua tarea por delante porque existen cientos de empresas administradas por toreros y sus familias. Hoy en día, el Registro Mercantil está plagado de compañías con nombre de figuras como Enrique Ponce S.A., Morante de la Puebla S.L. o Talavante S.L. Están diseñadas para pagar menos impuestos y ganar dinero con los derechos de imagen. La mayoría tiene como objeto social la explotación de los festejos taurinos donde se incluye la posibilidad de contratar a cuadrillas. Cuando el representante de un torero cierra una corrida en una determinada plaza, estas sociedades gestionan los viajes, pagan los hoteles, alquilan las furgonetas, etc.

"Los toreros son en sí mismos empresarios", dice Félix Plaza, socio del despacho de abogados Garrigues, que dirige el departamento 'Sports & Entertainment' especializado en tratar con este tipo de clientes. No puede revelar sus nombres, pero cuentan en su cartera con importantes toreros. "Es un colectivo muy especial. Se dejan asesorar y no suelen poner ninguna objeción porque prefieren estar centrados en su carrera profesional que como las de los futbolistas no es muy larga", afirma Plaza.

Negocios inmobiliarios

Las empresas de los toreros están relacionadas con frecuencia con el negocio inmobiliario. Si analizamos los primeros puestos del escalafón, El Juli, Morante, Salvador Cortés, El Fandi, Talavante y Ponce tienen intereses en la construcción y compraventa de fincas. El Cid y Juan José Padilla gestionan actividades relacionadas con la hostelería. Otros como Miguel Ángel Perera, José María Manzanares, Iván Fandiño, David Mora, Daniel Luque o Sebastián Castella prefieren que las empresas en las que aparecen como administradores estén diseñadas sólo para asuntos taurinos.

Para Félix Plaza los toreros no se mueven por intereses especuladores, sino que pretenden invertir en negocios que les aporten riqueza de forma constante durante varios años.

Julián López Escobar, El Juli, es posiblemente la figura número uno del momento y se disputa con José Tomás el caché más caro de la fiesta nacional. Como inversor también lidera el conocido como G10 de la profesión. Es el único que cuenta con una SICAV, Rodeo de Inversiones, para gestionar su abultado patrimonio. Esta Sociedad de Inversión de Capital Variable, donde están metidos los padres del torero, se beneficia de un importante ahorro fiscal ya que sólo tributa un 1% en vez del 35%.

Hay que tener mucho dinero para poder crearla, como mínimo 2.400.000 euros. El último balance de cuentas correspondiente a esta SICAV gestionada por el Banco de Santander refleja que cuenta con un capital de más de 3 millones de euros. Además, el nombre de El Juli aparece en el Registro Mercantil como administrador de otras dos sociedades: Explotaciónes ganaderas Feligres e Inver Loes, que lo sitúan a bastante distancia en cuanto a inversiones del resto del compañeros de profesión.

Entre estas dos empresas hay una inversión de capital de casi 6 millones de euros. Sólo Enrique Ponce mueve esos dígitos millonarios. En Enrique Ponce S.A tiene más de 90.000 euros y en Cetrina, 3 millones y medio de euros. El resto de la terna tiene como desembolso una media de 3.000 euros, la cantidad mínima para montar una S.L.

Dentro de los toreros de relumbrón no podía faltar la saga de los Rivera Ordoñez, que en la actualidad se encuentran retirados de los ruedos. Francisco que cuenta con múltiples negocios y explota varias plazas de toros. También administra Yel Nat, S.L, dedicada al espectáculo, la cultura y los derechos de imagen, y está involucrado en Tazdevil S.L., que aglutina espectáculos públicos y contratación de artistas junto a la explotación y enajenación de toda clase de bienes y valores mobiliarios e inmobiliarios.

Su hermano Cayetano ha invertido en Mitraditi S.L, dedicada a la prestación de toda clase de servicios artísticos y que figura como socio único de Inteel Trade, sociedad dedicada al comercio al por mayor de chatarra y productos de deshecho y cuyo administrador único es el torero, imagen de marcas de lujo como Armani y Loewe.

Mención especial merece el torero jerezano Juan José Padilla, “el Pirata”, que perdió la visión de un ojo en una grave cornada. Su sueño era volver a vestirse de luces y lo ha conseguido. Además, hace unos años se embarcó junto al cantante David de María y el bailaor Antonio “El Pipa”  en un importante proyecto cultural donde han desembolsado 186.000 euros mediante la empresa Lalola Teatro, que gestiona una especie de café teatro para espectáculos musicales en el centro de Jerez.

Los toreros están hechos de otra pasta. Quieren administrar bien lo que se ganan en la plaza jugándose la vida. Se convierten en empresarios por necesidad y buscan fórmulas para pagar menos a Hacienda y así hacer frente, en está época de crisis, de la importante subida del IVA que han aplicado a la fiesta nacional. Y por lo que lo parece, se les da de perlas.

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