lunes, 24 de enero de 2011

LA FIESTA BRAVA: ¡"El Pana", los románticos no han muerto!

JARDINERO DE SAN MATEO

Mi querido amigo y excelente taurino, Don José Adrián González Sánchez, del Centro Taurino "Seda y Sol" de Aguascalientes, ha escrito estas líneas con motivo de la reaparición en la Plaza México de... "El Pana", las que publico dada mi ausencia de la plaza, mas sé que él logró hacer lo suyo y Saldívar logró una oreja.

"En una tarde de toros, el morbo de ver algo distinto o la curiosidad de saber que se encierra tras un paso sin pena ni gloria convoca a no poca gente que trata de justificar su presencia con toda suerte de comentarios y anécdotas.

Al llegar la hora señalada en el implacable paso del tiempo con una imagen pintoresca casi arrancada del pasado nostálgico, se mira caminar a un hombre acompasado en tiempo y espacio con el ritmo que su propia vida le ha impreso.

Lento, seguro, singular, con el reflejo en el rostro de quien se curte a base del sufrimiento personal que encarcela al cuerpo, cuando el estilo y forma de vida extasiado a base de triunfos pasajeros, aislados y no menos recompensas carnales y efímeras, dan al traste con un acelerado baño de plata en las sienes que lo hacen atemporal: sin edad ni origen.

De pronto la frase de Enrique Tierno Galván se hace presente:

"El toreo sigue siendo mítico; y cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen". Y más claro aún como lo expresara Juan Belmonte: "Se torea como se es".

Unos cuantos lances capote en mano y los duendes de la nostalgia, el buen gusto y una suerte de embrujo cambian el rumbo de la tarde. Los olés son tan lentos como los pases; como quien quiere recoger a gotas todos los recuerdos del pasado. La nobleza de la bestia es llevada de un extremo a otro, sin querer dejar pedazo de ruedo sin recorrer. Son los lances de un torero, o de todos, o de algunos; muchos ahí se reflejan y en el brindis, primero el agradecimiento y reconocimiento a los que no llegan, no son, no viven; o se encuentran muertos en vida por no haber podido, o no haber querido. Y no sólo es un brindis al torero de la legua; no, es a todos los que han intentado algo en el tránsito de su vida.

Poco a poco se pasa de la euforia inicial a la excitación que lleva finalmente al sosiego interior de calmar las ansias guardadas para ese momento. De pie unos, agitando pañuelos, otros, en coro se funden a una sola voz para premiar lo que imposible parecía. Un asomo de Dios había estado presente.

Seguro es que los viejos que guardan en la memoria todo lo bueno que se puede degustar de la vida recordaron una serie de nombres que hicieron la historia misma de la Fiesta. Otros, los más jóvenes, no dan crédito; la costumbre visual y la memoria fresca no están habituadas para asimilar tan singular expresión de sentimiento y arte.

De pronto en la soledad de su pensamiento aquel que había decidido marcharse con amargura es sorprendido por la voluntad y autoridad divina. Es un, no ahora; no cuando se quiere, sino cuando el destino lo decide.

Para culminar una presunta despedida desde lo más hondo surge el brindis que muchos han callado. El brindis a las pasionarias del amor ocasional que a cambio de trueques y una suerte de amoríos se convierten en cómplices de soledades o ausencias mal logradas. Transformadas al caer el día, se ocultan a sí mismas tras maquillajes tan fastuosos como su persona, queriendo en muchas ocasiones engañar al tiempo y se convierten en reinas de tronos pasajeros, distintos y distantes.

Por ello alguna vez el Maestro Jaime Sabines propuso canonizarlas cuando escribió: "Canonicemos a las putas". Poema de reconocimiento emocional en un lenguaje tan abundante en calificativos virtuosos que son una oración que exalta a las ninfas del amor. Muchas expresiones del arte dan cuenta de ellas como seres diferentes, tan intensas y tan amadas como necesarias, sin distingo de clase o edad. Baste leer la novela del Maestro Gabriel García Márquez en la que cuenta la historia en la que se involucra Delgadina y Rosa Cabarcas.

Sí, son ellos, los románticos; los aspirantes a poetas que cambian pluma por estoque y hoja por muleta, que en tres tercios cual versos perfectos dejan huella hasta con su sangre; y en muchos casos la sellan con la vida misma para buscar la gloria. Son ellos o la bestia que es cómplice de vida. Porque para saberse vivo es necesario sentir el peligro de la muerte.

No cabe duda que el más amado de los poetas, Federico García Lorca, lo supo sintetizar: "la Fiesta de Toros, es la Fiesta más culta del mundo".

Es por ello que podemos concluir: ¡Los románticos no han muerto!"

Encontrarán en estas páginas la crónica de la corrida cuyo cartel presagiaba éxitos y los hubieron, del ganado y de los mexicanos. Ahora nos preparamos para la parte más interesante de la temporada, las corridas de aniversario del 5 y 7 de febrero, en las que esperamos ver acartelados a los verdaderos triunfadores de la temporada, Sebastián Castella, con un indulto; Miguel Ángel Perera, figura; Enrique Ponce, el consentido de la fecha; "El Zapata" y su magnífico tercio de banderillas; "El Payo" y su valor indómito; Arturo Saldívar, que anhela al tiempo la cumbre vacía, y "El Zotoluco", sólo para reforzar el cartel, aunque no ha tenido un triunfo convincente. Todo lo demás sería un engaño.

Para abrir boca, la casa Torres Landa anuncia para la noche del día 4 en la bellísima plaza de Juriquilla, Querétaro - a dos horas del D:F:- a Pablo Hermoso de Mendoza, Arturo Saldívar y Mario Aguilar. Qué lástima que nos quedemos sin toros el domingo 6 por motivo de un juego de futbol americano que pertenece a otro tipo de aficionados... ¿o habrá otra razón? Y Juan Pablo Sánchez que acaba de arrearle a Castella, ¿Cuándo'?

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