viernes, 31 de enero de 2014

Un gran «Fiscal» de Torrestrella en la tarde de Miuras

III CORRIDA DE ABONO – FERIA DE SAN SEBASTIÁN 2014
Álvaro Domecq Romero (izq.) y César Vanegas (der.), triunfadores de la tarde de ayer en Pueblo Nuevo, en festejo donde el interés lo tenía apartado los toros de Miura. Foto: RDV
Toda una decepción ha resultado el juego en conjunto de los toros de la temible vacada sevillana en su estreno en el ruedo a Pueblo Nuevo, y 62 años después de haber pisado por última vez suelo venezolano. Descastados y desarrollando complicaciones, pasaron sin pena ni gloria.

RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Fotos:

SAN CRISTÓBAL (Enviado Especial).- Por la mañana en la sala de conferencia del Lidotel, el toreo venezolano había tenido un interesante encuentro con la actualidad y futuro de la fiesta brava venezolana, en el curso del Coloquio organizado por la naciente y activa Fundación Cultural Girón que dirige nuestro buen amigo, Dr. Nelson Hernández. Tópicos que luego desglosaremos por su importancia de cara al futuro de la fiesta brava.

Pero la tarde tenía previsto el regreso de los toros de Miura al país, y por ende su estreno en el ruedo de Pueblo Nuevo. Monumental decepción la que se ha llevado la afición poco entendida con el juego que han dado los toros de Zahariche, primero de ello no completando el lote integro a lidiar, siendo remendado por el posterior protagonista de la función astado de Torrestrella, así como por un sobrero mansurrón de El Capiro que sustituyó irreglamentariamente al mansurrón 5º, devuelto por manso. Vaya criterio ha imperado, aun cuando como se dice, todo sea por el espectáculo.

Abrió corrida la actuación del rejoneador madrileño Iván Magro, quien quería resarcir el petardazo por las que anduvo en su estreno el pasado miércoles. Hizo el paseíllo ayer para suplir al anunciado Andrés Chica, a quien no dieron razones de su imprevista caída. Y en esta ocasión, ha lucido mejores pergaminos, aun cuando no del todo aceptables el jinete español, en labor técnica y ortodoxa en rejones de castigo, para luego vérsele intermitente en banderillas, la mayoría clavado a la grupa, comprometiendo las monturas prestadas por el jinete merideño José Luis Rodríguez para la ocasión. No le faltó voluntad eso sí, por lo que tras fallar con el rejón de muerte a primeras, se dio una vuelta al ruedo tras escuchar recado presidencial.

Fernando Robledo no ha tenido opción a lucirse del todo en ninguno de sus dos ejemplares que despachó de Miura. Su primero desarrollaría una sosería y corto viaje, que le hizo estar comprometido al final de cada, muletazo incluso tocándole el pasodoble torero un poco apresurado a los hechos el palco. La veteranía en este tipo de lidia le dio ventaja, por lo que paso sin mucho ruido, como lo hizo ante su segundo del lote, otro de los Miuras de la función que poco o nada dijeron en cuanto a nobleza y recorrido en la muleta. Lo intentó por ambos pitones, pero no había que hacer ante un público que del mismo modo no estaba valorando lo hecho por el menudo torero madrileño. Le despachó con brevedad, por lo que se le silencio con displicencia.
Fernando Robleño no pudo lucir su poderío y entrega ante el lote descastado de Miuras que lidió. Foto: Archivo-EFE
Javier Castaño por su parte, todo un especialista en este tipo de toro, quiso lucir sus toros en todos los tercios de lidia, entiéndase capa, varas y muleta. De largo colocó el toro a Luis Quintana, quien se lució con brillante intervención con la puya, para en l muleta Castaño pasar de muleta al bruto que poco a poco iba desarrollando sentido y áspera condición ante el engaño, defendiéndose. La exposición por ambos pitones fue agradecida con los acordes musicales, pero el fallo con el acero en forma de sainete hizo que al final se le silenciara un aviso.

Su segundo hizo cosas de mansurrón desde salida, lo que se evidenció más en varas donde literalmente no tomo ni un refilonazo. La protesta se tornó en bronca por parte de los presentes, teniendo que asustadiza la presidencia que mostrar irreglamentariamente el pañuelo verde, devolviéndolo para que saliera el sobre de El Capiro, burel de manifiesta mansedumbre en varas, tomando varios refilonazos hasta que se ajustó con él Luis Quintana quien aguantó el tumbo con estoicidad, dejando al reencuentro con la vara soberbio puyazo.
Javier Castaño no ha contado con suerte, pues ante el Miura que despachó estuvo voluntarioso y frente al sobrero de El Capiro se diluyó lo poco destacable hecho por culpa del acero. Foto: Archivo-EFE
Con este en la muleta Castaño mantuvo un discurso largo, denso y aburridor, tras el toro venirse de más a menos, en tandas que contaron con mayor interés sobre la mano diestra. Fallaría de nuevo con los aceros, por lo que sería nuevamente silenciado tras aviso.

Vanegas tuvo en su haber por la mañana haberse llevado el toro de Torrestrella que completaba encierro, y vaya la suerte que contado el bello ejemplar de Álvaro Domecq en encontrarse a un torero de mucha técnica, populachero repertorio, lamentables condición física, pero innegable bagaje ante el toro exigente como lo fue el burraco «Fiscal». Desde su salida se intuía algo grande, en su bravo galope en el capote, para luego medirlo en un buen puyazo de Alirio Ramírez. Le banderilleó el propio Vanegas más con voluntad que eficacia, dejando preparado el terreno para faena de muleta.

Bravura boyante, de toro encastado, la que se ha prodigado el fornido torero de Seboruco y «Fiscal», un torbellino en su embestida que requería temple, firmeza, dominio y especial el sitio que nunca le dudó Vanegas. Por la derecha y por la izquierda se rompió el toro en embestir con el hocico arando surcos en la arena de Pueblo Nuevo. Y con ello el público entero que pidió el indulto, que no vaciló en conceder el palco, que por cierto anduvo más generoso en todos los sentidos que días anteriores.

La otra faceta de Vanegas la evidenció con el que cerró plaza, único animal que estoqueaba de Miura, el cual a principio mostro buenas condiciones con el capote, pero se transfiguró el sardo cornalón de la A con asas, luego de varas y banderillas, lo que a la postre dejo a Vanegas en la muleta un ejemplar que desarrollo sentido y peligro, además de equivocar terrenos de desarrollo de faena, factor que estos toros no perdonan. Le despenó con apuros, para salir en hombros tras el triunfo asegurado del toro anterior.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Toros Monumental de Pueblo Nuevo.
Sábado 25 de enero. III Corrida de abono.
Con literal lleno en la plaza, con escasos claros, (aproximadamente 18000 personas), en tarde soleada y calurosa, con bochorno, se han lidiado toros españoles de MIURA (Antonio/Eduardo Miura), en su conjunto faltos de casta, desarrollando complicaciones y brusquedad en los engaños, desarrollado sentido, y en especial de dispar trapío, huesos y faltos de remate. Para rejones se corrió un toro de EL CAPIRO, bravucón y con buen tranco ante los caballos, y otro, 5º bis, noblote por el lado derecho que se vino a menos. Ambos bien presentados. Completó lidia ordinaria un astado español de TORRESTRELLA, bello de trapío, serio, bravo, a más en la muleta y con una dosis de nobleza de toro enrazado, el cual fue indultado, llevando por nombre «Fiscal» N° 01 de 480 kilos, burraco.
Pesos: 440, 505, 500, 480, 600, 470 y 460 kilos.
IVÁN MAGRO (A la usanza campera con chaquetilla blanca): Vuelta al ruedo tras aviso.
FERNANDO ROBLEÑO (Blanco y oro con cabos negros): Silencio en ambos.
JAVIER CASTAÑO (Agua de mar y oro): Silencio y silencio tras aviso.
CÉSAR VANEGAS (Catafalco y oro): Dos orejas simbólicas y silencio.
INCIDENCIAS: Destacaron en la vara los hermanos Luis y Rene Quintana. *** Para el día de hoy doble función: por la mañana novillada de feria con la actuación de los diestros locales José David Cadavid, Jesús Enrique Colombo y Cristian Valencia ante utreros de Los Marañones, y por la tarde, cierre de feria con toros colombianos del hierro de Herederos de Ernesto Gutiérrez Arango, para El Fandi, José María Manzanares y Rafael Orellana, además del rejoneador José Luis Rodríguez.

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