viernes, 6 de febrero de 2015

FESTEJO DEL LXIX ANIVERSARIO DE LA PLAZA MÉXICO: Con regalos se salvó la corrida de aniversario

Saldívar, próximo a debutar en Mérida, cortaría un de las orejas del jueves en la corrida aniversario de La México. Foto: EFE
CIUDAD DE MÉXICO.- Los toros de la ganadería titular de Barralva llevaban al barranco la corrida del 69 aniversario de la Monumental Plaza México; hubo dos estupendos toros de regalo y salvaron el festejo en el que por pinchar el francés Sebastián Castella se fue en vacío y los mexicanos Octavio García "El Payo" y Arturo Saldívar, cortaron una oreja cada uno.

A un festejo de tal tronío no se puede traer un lote tan mal presentado, de diverso tipo y tamaño como el de Barralva que los cinco que saltaron al ruedo fueron fatales. Se corrieron también tres de La Joya, el quinto se inutilizó y fue sustituido, el sexto que se dejó que hizo y el octavo de regalo estupendo que mereció arrastre lento y un séptimo de Fernando de la Mora, también de regalo, estupendo con clase y estilo.

Castella, en el primero pequeño y sin trapío pese a ser de encaste español, tuvo 20 muletazos que se los dio, se paso de faena por pinchar solo salida al tercio, el cuarto fue otro toro fatal y Castella con empeño mató pronto, silencio. Regalo el séptimo al que entendió muy bien y le cuajo una faena con torería que fue de menos a más, pero nuevamente se pasó de trasteo y pinchó tres veces, perdió trofeos y solo recogió cerrada ovación en el tercio.

"El Payo" con el segundo no pudo superar las malas condiciones de las reses y mató pronto silencio. En el quinto que parecía seria el toro esperado se inutilizó de la manita derecha y sustituido por otro del hierro original que fue fatal, Silencio, Regaló un octavo muy bueno y lo toreo muy bien con el capote y una faena que fue subiendo de tono con templanza y buen gusto, empezó a solicitarse el indulto. Octavio lo mató de estocada desprendida y descabello. Una oreja con ligeras protestas totalmente injustas por no indultarlo.

Saldívar, en el tercero tuvo ejemplar que no había forma de meterle la mano, estuvo breve y lo mató pronto, silencio. Con el sexto, un toro noble pero sin emoción el torero estuvo decidido realizando una faena con mérito no entendida del todo, mató de estocada para una oreja con ligeras protestas. Endulzó con ello el festejo y lo sacó de la frialdad de la gélida noche que empezó el día 5 y terminó el día 6.

De los toreros de plata Jorge Guerrero fue cogido muy feo por el primero y le infirió una cornada de dos trayectorias, Diego Martínez y Héctor García, saludaron en el tercio en el tercero y sexto, respectivamente por lucirse con los palos. / EFE

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