PACO AGUADO
A pesar de pasar en Pamplona, pasó prácticamente
inadvertido. Fue en la novillada que abrió los Sanfermines, cuando a las siete
y media de la tarde de un domingo de muchos toros en toda España, las
cuadrillas decidieron hacer el paseíllo destocadas, sin monteras ni castoreños,
al parecer, en señal de protesta contra los ataques antitaurinos.
Y hay que insistir en lo de “al parecer” porque,
salvo los comentaristas y, por consiguiente, los espectadores de Canal Plus,
nadie estaba al corriente del sentido de aquel detalle que, visto lo visto, en
la plaza sólo percibimos unos cuantos.
Así que, sin avisos por megafonía, sin comunicados
previos, sin una mínima información… más que un gesto de protesta, ese paseíllo
de desmonterados se sospechó como una señal de luto sin minuto de silencio.














