martes, 23 de agosto de 2011

TÁRIBA ABRE LA TEMPORADA TAURINA VENEZOLANA


Este domingo en el marco de la Feria de la Virgen de la Consolación 2011
Táriba este domingo, epicentro de interés taurino, con la corrida de feria, donde debuta en Venezuela el español Domingo López Chaves, al lado de Rubén Darío y Vanegas, con toros de Campolargo.
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

Considerada desde siempre la gran cita que otrora abrió el camino para el asentamiento de las grandes ferias que actualmente conforman el calendario taurino venezolano en los andes, como es el caso de Tovar, San Cristóbal y Mérida, no podemos escapar que la pintoresca ciudad tachirense de Táriba se niegue a morir en su afán de mantener ese halo de trascendencia que tuvo, y que con el esfuerzo de numerosos empresarios en los últimos años no ha cesado en emanar ese halo de peso que en el conglomerado de aficionados atesora.

Y precisamente, por segundo año consecutivo la empresa taurina que gestiona el ganadero de reses bravas Ricardo Ramírez se ha echado, literalmente “al hombro” el peso de llevar a buen puerto una edición más de la conocida como feria en honor a la Virgen de la Consolación, cita que este año, con una corrida de toros y un festival cómico taurino, espera ver recuperar ilusiones y esperanzas, de cara a un futuro más halagüeño.

Así tenemos que, tal y como nos lo dice el propio empresario, «Se espera un gran aceptación de publico a esta nueva apuesta que hacemos por Táriba, madre de las grandes citas que existieron en todo el occidente venezolano. Fue desde acá donde se germinó la semilla del toreo a todos los pueblitos y grandes ciudades del occidente venezolano, que luego dieron pie a citas consolidadas como San Sebastian o Feria del Sol» deja en claro al hilo telefónico Ricardo.

Para este año, tal y como viene siendo norma en las plazas gestionadas por el empresario en mención, se apuesta por novedades. Y en especial con miras dejar algo a posteriori. «Apuesto a que primero vaya la gente a la plaza, con el hecho de colocar entradas bien económicas para de esta manera volver a llevar y dejar el precedente de que en Táriba si se puede rescatar, como plaza y como epicentro taurino. Y lo hago colocando toreros que vienen con ganas de ofrecer espectáculo y emoción, acorde al gusto y exigencias del taurino y publico en general».

Ante esta situación, el trío de toreros que se anuncia, en este caso el debut del espada español Domingo López Chaves, acompañados por los venezolanos Rubén Darío Estévez y César Vanegas, ante toros de Campolargo, no hace más que hacer reverdecer (por lo menos este año) el deseo de rescatar del ostracismo la que se ha mantenido como dormida afición taribense, que con el paso del tiempo dio paso a la selecta y heterogénea que converge en época ferial de enero, al coso de Pueblo Nuevo.

«Espero que la suerte nos acompañe. Que haga buen clima, que los taurinos y publico se motive ir a la plaza, que los toros embistan, que los toreros corten las orejas, y así triunfar todos, que a final de cuenta es lo que queremos» resalta Ricardo Ramírez, la que considera “la plaza venezolana más difícil de llenar”.

Son muchos los factores que dificultan mantener a Táriba como epicentro taurino de referencia actualmente. La antipatía que envuelto el entorno del Coliseo “Perla del Torbes” es una de ella, a la postre de llevarla casi a su desaparición, si no es por el empeño de la alcaldía del municipio Cárdenas, por mantener la tradición taurina, que una vez fue referencia de este cercano poblado ciudad capital como es San Cristóbal.

«Hasta los momentos no hemos recibido la subvención que nos había prometido la alcaldesa de Táriba, pero indiferentemente de esto, este sábado y domingo habrá toros, porque mi seriedad y mi código de trabajo en el toro así me lo exige. Confiamos que lo del apoyo que desde la alcaldía tenemos se concrete, y no crea la gente que con esto salvamos la feria… esta resurgiría con el apoyo de todos los entes y protagonistas que hacen vida taurino o no, tanto en Táriba como San Cristóbal, y de esta manera dejar a futuro un legado».

Para este sábado en el redondel taribeño se tiene anunciado un festival cómico-taurino-musical con la sempiterna cuadrilla bufa local Fulichan y sus Enanitos Toreros, además de la actuación en la parte “seria” de los novilleros Manolo Vanegas y Camilo Cepeda, este ultimo de la Escuela Taurina “Humberto Álvarez” de la ciudad de Mérida, ante reses de la vacada de Bellavista.

Como ya se mencionó el domingo la Corrida Extraordinaria de feria, donde nuevamente se hace una gran apuesta por devolver la grandeza de Táriba en el firmamento taurino nacional.

SEMANA GRANDE EN BILBAO – EL APARTADO 4ª DE LAS GENERALES: ¡Viva el lujo!


Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, Manzanares y David Mora.
Morante de la Puebla… un torero de singular reverencia para aficionados de caro aroma.

BARQUERITO

LOS TAURINOS viajeros dicen que la corrida más brillante de lo que se lleva de verano fue no hace ni un mes el mano a mano de Morante y Manzanares en El Puerto de Santa María. Con toros de Núñez del Cuvillo. Los carteles de Bilbao se cerraron bastante antes de que el mano a mano del Puerto corriera de boca en boca. Morante es un torero tan singular que encarece el mano a mano que sea: le da carta de naturaleza, lo puede calentar y provocar. Es un torero con partidarios. No hay torero que no los tenga –por ejemplo, Manzanares- pero Morante es torero de partido y partidarios. Si se toma partido por Morante, se abraza una causa.

Se habla de “tardes históricas”, del “torero eterno”, etcétera. No está siendo la mejor de las últimas cinco campañas de Morante, que han sido las más regulares y abundantes de su carrera, pero Morante, privilegiado torero de inspiración –arte, técnica, valor-, se descuelga casi en el instante que se le antoja. Es un torero de puro antojo. No hay ninguno como él. No hay ninguno que haya estudiado tanto las fuentes del toreo clásico: lances sacados de fotos y cuadros rancios y antiguos y, entonces, parece que el de la foto y el del cuadro salen del marco o de su carne sepia y se transfiguran en Morante. Ese es el privilegio.

Bilbao no ha sido plaza propicia para Morante. Ni tampoco del todo redonda para Manzanares, por cierto. Pero los toros de Cuvillo les caen a los dos como llovidos del cielo. O son maná. Este año de Manzanares, que sería redondo si no fuera por las lesiones arrastradas de brazo y vértebras, viene marcado por sus triunfos con toros de Cuvillo. Uno señaladamente: el de la Feria de Abril. Una tarde de las de comer perdices: toro indultado, y toro impecable. De esos tiene unos cuantos Cuvillo, que es, después de Alcurrucén, la ganadería más larga de España. Para Bilbao, para Pamplona, para Sevilla, para Madrid, etcétera. En todas las ferias mayores ha estado Cuvillo. No por casualidad.

Una grave lesión cuando mataba a puerta cerrada en Salamanca un toro hace dos semanas ha dejado a Leandro fuera de combate. Suya fue una de las faenas grandes de las Corridas Generales de 2010. Se ha torcido el destino. Por Leandro entra el torero del verano: David Mora, que no estaba en cálculos de casi nadie a principios de año. Con sus maneras antoñetistas, su valor cabal y su sentido del temple, David cabe dentro de este cartel como si el destino se lo hubiera puesto. Regalo de los dioses. ¡Atentos a la jugada!

ASTE NAGUSIA 2011 – TERCERA CORRIDA DE ABONO: Una muy notable tarde de Diego Urdiales


Templado, encajado y puesto de verdad, el torero de Arnedo torea con categoría al mejor toro de la corrida de Fuente Ymbro, sale ileso de tremenda cogida y convence.
Nueva demostración de torería y solvencia de parte de Diego Urdiales, ante una seria corrida de Fuente Ymbro. 
BARQUERITO

CORRIDA MOZA, SEÑORA CORRIDA: de Bilbao. Alto el listón del cuajo –el trapío, la hondura- cuando no ha hecho más que despuntar la semana. La idea de abrir la serie con esta corrida de Fuente Ymbro, tan seria y tan bien hecha, tuvo valor de recordatorio: éste es el toro de esta plaza. Como cumple con las ganaderías que enfundan los toros durante la cría, los seis de la baza salieron astifinos desde la cepa hasta el mismo pitón. Los hubo de cuerna abierta –el primero, que fue de buena nota pero...- y no tanto –un cuarto acodado, por ejemplo. La artillería era en todos bien visible.

Muy pareja la corrida. Bilbao es la única plaza donde los ganaderos respetan la norma. No de traer seis gotas de agua, pero casi. El toro que desigualaba fue el último: todos negros, salvo ese sexto, castaño lombardo, ancho y remangado, engatillado, el más estrecho de sienes de los seis. Y el más díscolo de todos. O el único que verdaderamente lo fue. Los ganaderos se examinan en Vista Alegre tanto como los matadores. ¿Y? Perfecto el escaparate, llenaron plaza los toros, se dejaron ver.

Se esperaba, sin embargo, más: más que aceptable la primera mitad de corrida, pero no la segunda, donde, además del díscolo castaño, que se revolvió con genio incierto, se jugó un quinto de mal estilo –de esperar, de desparramar o, como decían los clásicos, “el toro detrás de la mata”. Y, en fin, el cuarto fue de manifiesta “informalidad” –término que se debe a Manzanares padre- y, después de echar la cara arriba mucho, que es mala señal, se rajó, y se metió por el hueco que fuera en busca de tablas y puerta de toriles. Un desdoro.

Para que un toro bueno lo sea y lo parezca, dicen los banderilleros de la vieja escuela, es imprescindible el papel del torero en danza, y en el caso del primero de Fuente Ymbro, pasó justamente eso: que Diego Urdiales anduvo con el toro bien de verdad. Templado y ajustado con el capote, pero sintiendo ya entonces los recados que el toro mandaba por la mano izquierda, gaitazos al cuello; fino y grácil en un quite por chicuelinas posadas, de giro vertical y corto vuelo, que las encarece; y, al fin, casi en los medios, y descolgado de hombros, puesto en el sitio preciso. El que convino al toro, y ahí ligó tres primorosas tandas de cuatro y hasta cinco con el de pecho, y aquí el cambio de mano por detrás y allí, y las tres veces, el de pecho de suerte cargada, que parece siempre distinto. Porque lo es. La misma calma y el mismo encaje en todas las bazas. Y se arrancó la banda de música. Con un pasodoble de Pedro Álvarez. Muy bonito.

En plena sinfonía se estaba cuando, en el primer cite con la zurda, el toro se le vino a Diego al pecho. Lo prendió por el chaleco y la chupa, lo tuvo colgado de ellos y le hizo el aspa de molino. Un milagro que Diego saliera ileso. Y sin susto: pues volvió a la mano derecha y en el mismo son. Con la gente bramando. El toro empezó a soltarse un poco. Un pinchazo y una estocada trasera. Vuelta al ruedo. Rácano el premio.

Iba a ser tarde completa del torero de Arnedo. Solo que el cuarto de corrida, recogido en lances de lindo mimo –excelente media de remate-, suelto luego a galope libre, escupido del caballo y con ganas de soltarse, no se prestó. Batidas desiguales. Protestaba cuando Diego le bajaba la mano, pero se le subía a las barbas si no. Ten con ten, pero el que no quería pelear era el toro, que buscó irse. En la primera huida, Diego improvisó un molinete de recurso y lo ligó con el de pecho y otro molinete cuando volvió el toro a venírsele. La sorpresa dejó a la gente encantada. Era el momento de cambiar de espada y entrar a matar. Pero Diego se empeñó en seguir. A toro huido. Y la rúbrica: al sexto le hizo tras la segunda vara un precioso quite por mandiles –dos, de gran ajuste- y media de remate. De gran sabor de boca.

César Jiménez volvía a Bilbao con los puntos mal cerrados de una cornada de solo el sábado. Los toreros serios disimulan y César disimuló. Codicioso, algo frágil, escarbador, el segundo llegó a enterrar pitones pero también a agarrarse al suelo y a rebrincarse. En la corta distancia se asfixiaba; en la otra, se entregó bastante más y mejor. Firme César, pero en faena de dudas.

La gente se puso de parte del toro tercero solo porque en el primer puyazo, peleado en serio, cobró lo que no está escrito. Fue toro, sin embargo, de mucha elasticidad, y repetidor, pero el ambiente se le había torcido a Tejela por culpa del puyazo, y ahora se puso a escarbar la gente, a reclamar que se cruzara con el toro, pues, según suele, Tejela tiene cogido el sitio a los toros al hilo del pitón, y ahí los rompe cuando los cuaja. No éste.

El quinto tuvo perverso fondo y César Jiménez se tapó lo que pudo. El sexto, tan bélico en el caballo, encelado de bravo, escarbó después y sacó en la muleta aire difícil: revolverse, buscar por debajo, disparar. Eso obligó a Tejela a andar despierto. Sin apurarse. Ni redondear.

FICHA DEL FESTEJO
Seis toros de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo). Corrida pareja, cuajada, honda y muy astifina. Aplaudidos en el arrastre primero y tercero, los de mejor son. Manejable el segundo; escupido de varas, se acabó rajando el cuarto; encogido y a la defensiva el quinto; el sexto, encastado, se metió y revolvió, y fue toro difícil.
Diego Urdiales, que sustituyó  a Iván Fandiño, de marengo y oro, vuelta al ruedo y saludos. César Jiménez, de añil y oro, silencio y algunos pitos. Matías Tejela, de carmesí y oro, silencio en los dos.
Buenos pares de banderillas de Daniel Ruano y Jesús Arruga.
Lunes, 22 de agosto de 2011. Bilbao. 4ª de las Corridas Generales. Media plaza. Nubes y claros.

lunes, 22 de agosto de 2011

ASTE NAGUSIA 2011 – SEGUNDA CORRIDA DE ABONO: El retorno sin gloria de Miura a Bilbao


Nueve años ausente en el abono de Vista Alegre, la mítica ganadería decepciona: dos toros devueltos por inválidos, peleas irregulares, quejidos lastimeros, pobre nota
Poca historia ha deparado una mansa y descastada corrida de Miura, en la primera corrida a pie en Bilbao, regreso tras nueve años de ausencia poco afortunado del hierro de Zahariche.
BARQUERITO

LO QUE HICIERON los toros de Miura fue mugir como condenados. Son célebres los gemidos roncos y lastimeros de esos toros. Aullidos de coyotes. Lloró el primero, que, sardo, cinchado y ensillado, estaba metido en carnes. Muy relleno, tipo raro en Miura. No tuvo ni tiempo de entonarse la garganta el segundo, porque el problema no fue de voz sino de riñones y apoyos. “No podía ni con el rabo”, decían los clásicos. Al corral, por tanto.

El tercero, que barbeó  de salida como los buscapuertas listos, trinó en cuanto sintió el hierro del primer puyazo. Ese dolerse a grito pelado fue presagio de lo que iba a venir después: una cantada en toda regla, pues el toro acabó encontrando el camino de las puertas y se rajó. Un miura no se raja nunca. Salvo éste. Que era el primero que mataba en su vida Raúl Velasco, sustituto por sorpresa del herido Serafín Marín.

El primero y el único, porque el sexto, que hizo los gorgoritos de rigor, se hundió del todo al ser herido en solo la primera vara y, devuelto, corrió la suerte de los frágiles: la muerte en puerta oscura y sin apenas testigos. Que es para un toro de lidia una infamia o una desgracia o algo así. El primer miura muerto a estoque en la insólita historia de Raúl Velasco, y estuvo en un tris de no ser ni siquiera eso: en un cite en falso –por fuera, al descubierto y a hueco abierto- lo sorprendió el toro, lo encunó y empaló, lo tuvo a huevo y le perdonó no se sabe cómo. Padilla, impecable director de lidia como siempre, estuvo al quite antes de que el toro llegara a tomarle a Velasco las medidas.

Los dos únicos miuras con gatitos en la barriga –gatitos que no gatos- fueron el cuarto y el quinto, Al cuarto le habría comido la lengua el gato. El quinto barritó como los elefantes: el concierto de Tarzán. Cuesta recordar una corrida de Miura tan cantarina. Sería por la tormenta, que, después de una mañana de bochorno a la bilbaína, se estuvo gestando como un retortijón celeste: empedrados los cielos, retumbaron truenos apocalípticos, descargaron tres o cuatro chaparrones soberbios, y también salió el sol entre un diluvio y otro. Cuando salió el sol, lo hizo con fulgor de verano. Como si no hubiera llovido en toda la tarde. Como si no fuera de Miura la corrida.

Y es que no pareció de Miura. Salvo a la hora de llorar tan fieramente. Y con una excepción particular: el quinto de la tarde, playero de cuerna, cárdeno listón, 600 kilos del ala. ¡Atiza, Gorostiza! Con su genio perturbador, su violencia, su premeditación y alevosía. Y, sin embargo, metía la cara: lo hizo en el capote y, pegando derrotes, en la muleta también. No fue toro de malearse ni aprender, porque la pelea con Rafaelillo, o de Rafaelillo con el toro, fue por asaltos, unos cuantos, y se tuvo la impresión de que entre uno y otro sonaba la campana, y entonces se retiraban al rincón el otro y el uno. Agotados. Después de un pinchazo atacando de largo, Rafaelillo cobró una estocada a capón dificilísima. Se vivió con emoción la estocada. Con incertidumbre cada uno de los asaltos previos.

A Padilla le faltó toro en el primer turno, durante el cual cayó a modo agua bendita pero sin irse el sol. Montoliu crujió al toro en dos puyazos tremendos y, aunque bondadoso, se frenó el toro luego. O se metió  por una mano, pero de frágil y no de avieso. Un trámite. Cuando paró al cuarto de salida, parecía que a Padilla le pesaba en las manos el capote. Eran las siete y media, noventa minutos de festejo y no se había visto todavía pegar a nadie un muletazo como Dios manda. Otra vez Montoliu hizo diana porque el toro se vino primero a la puerta; se descalzó Padilla aunque no había charcos, pero por si acaso, y tres pares de banderillas, tres, de su firma; y una borrascosa faena, guerrera, de puntear el toro a la defensiva y enganchar telas, y de ponerse Padilla como una fiera, hasta tirar sin puntilla al rival.

Como es natural, los sobreros son en las corridas de Miura personajes secundarios. Los dos eran de estirpe Domecq. Bien comidos y abundantes los dos: muy rechonchito y acochinado el sexto bis, del hierro del Marqués, que claudicó y se fue indisponiendo y enterando poco a poco; amenazó ruina el segundo bis, de La Campana. Como si se le hubiera pinchado una rueda. Animoso Velasco, batallador Rafaelillo.

FICHA DEL FESTEJO
Cuatro toros de Miura -devueltos dos por tullidos-, un primer sobrero -2º bis- de La Campana y un segundo sobrero -6º bis- de Marqués de Domecq. La corrida de Miura sacó más carnes y menos talla de lo habitual, fue muy llorona y se empleó sin poder ni celo. Cuarto y quinto tuvieron una punta de genio; se rajó el tercero; bondadoso un primero apagado. Claudicante el toro de La Campana; se metió por las dos manos el acochinado sobrero del Marqués.
Juan José Padilla, de coral y oro, silencio y saludos. Rafael Rubio “Rafaelillo”, de tabaco y oro, silencio y saludos. Raúl Velasco, que sustituyó a Serafín Marín, de corinto y oro, silencio y palmas.
Domingo, 21 de agosto de 2011. Bilbao. 2ª de las Corridas Generales. Un tercio de aforo. Tarde de chaparrones y claros de sol.

domingo, 21 de agosto de 2011

ASTE NAGUSIA 2011 – PRIMERA CORRIDA DE ABONO: No pasa nada, tres orejas


Una de rejones sin mayor interés, larguísima, y un descafeinado encuentro en la cumbre de Pablo Hermoso y Diego Ventura. *** Leonardo sale ileso de un aparatoso percance.
 
BARQUERITO

SE SOLTARON CON divisa los seis toros de los Sánchez de Salamanca. Parece chocante simpleza pero los Pérez y los Sánchez son los apellidos mayores del campo charro. Los Pérez trabajan poco el toro de rejones. Los Sánchez, donde encontraron cobijo algunas ganaderías de procedencia Murube, no han dejado de estar en la pomada. El rescate de este hierro de los Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez –el histórico hierro de Trespalacios- se debe a los hermanos Chopera, y de paso a Pablo Hermoso de Mendoza, que en esa aventura han ido de la mano. El pasado martes se jugó en San Sebastián, y lo toreó Pablo Hermoso, un toro de los Sánchez de memorable bravura. Un tejón.

De los Sánchez era esta corrida que abría abono en Vista Alegre. La primera que mataba Diego Ventura en Bilbao. La enésima tarde de Hermoso en estos pagos, donde la corrida de rejones se ha convertido en peaje imprescindible. Sin Pablo, no se sabe que pasaría ni qué pasará. Leonardo, discípulo o émulo todavía de Pablo y Diego, ya había andado por aquí otras veces.

Con divisa se sueltan últimamente en Sevilla los toros de rejones. Pero no en Madrid. Después de la divisa se llevaron estos seis de Bilbao lo suyo. Cobraron de lo lindo. Dos rejones de castigo, que duelen, pesan y aploman. En las ganaderías de sangre Murube, y en corridas preparadas para compromisos mayores –éste mismo, por ejemplo-, es común que se vengan arriba los toros. Pero no hay excepción sin regla, y aquí fue la excepción. Con sus matices. Tampoco se vino abajo ninguno de los seis toros. El último de los seis, pavo espléndido de 578 kilos, hizo amago y ademán de rajarse, lo tentaban la puerta y la manga de corrales y toriles, y, si anda listo, se va.

Fue, por lo demás, toro bravo: de galopar y no dolerse, pronto y descolgado. Pero se raja el más pintado de pronto. Para toro bien pintado ése, que se llamaba «Aldeano». La reata de los «Aldeanos» es histórica dentro de los encastes Murube, porque será de las más fecundas que registren los libros de ganaderías. Los libros que se conservan. Las ganas de saltar el toro la tapia –la barrera- nada más aparecer y la manera de soltarse en un principio fueron indicios equívocos, pues se piensa que solo pretende saltar el manso y no el bravo, y a veces es justamente al revés. El público de la corrida de rejones del sábado es en Bilbao otro público. No de sábado, sino de domingo. Impresionable, fácil de contentar. Se celebra de un toro la conducta impropia o imprevista. ¿Público orejero? Las orejas cuentan más que el propio toro que las lleva. Bravo el sexto de los Sánchez, que llevaba dos colgando; bravo el quinto, que también las llevaba, pero lo dejó Ventura mareado, molido y tundido, y hasta le dejó en el testuz un sombrero que se pasó la tarde entera de acá para allá.

El sombrero cordobés de Ventura, que vuela como un plato de playa en ese inefable “¡Va por ustedes…!” y se posa en la arena, pero de pronto ya no está el sombrero donde se había posado, y alguien se lo ha llevado. Alguien de la cuadrilla. Y lo devuelve. Y de pronto otra vez tiene Ventura en la mano el sombrero. El mismo sombrero que este lindo quinto toro de corrida se encontró a última hora puesto en el flequillo, se lo colocó Ventura y no le encajaba.

Trabajan todos: el toro, los caballos, el que monta los caballos, el que sirve al jinete los rejones, las farpas y las banderillas, y hasta el sombrero. Y trabaja como el que más el del bombo de la banda de música: con tanto ardor que, entre vuelo y vuelo de sombrero, y mientras los caballos torean, se oyen por separado tantos sonidos que cuesta abrir los oídos y los ojos. Si se moderara en dosis, la música de las corridas de rejones ganaría sentido. En Sevilla, canon de estos negocios, se guarda la costumbre de regar con música espaciada las faenas de toreo a caballo, y la banda calla cuando sale de escena el rejoneador, no se arranca tan automáticamente, y para cuando le parece. A los propios caballos, animales de fino oído, se les hará extraña esa música tan batida por el bombo. Y a otros animales.

Además del castigo del bombo, y de los dos rejones de castigo no siempre puestos donde menos duele sino todo lo contrario, los toros hubieron de aguantar lidias erráticas, porque no hubo una sola faena pensada ni resuelta ni medida ni bien reunida. Serían los nervios del encuentro: era la primera vez que coincidían en Bilbao Hermoso y Ventura, y ni el uno ni el otro. Ventura, por estar tan pendiente del sombrero; Hermoso, porque no andaba con apetito. Los dos marraron en los rejones de castigo, y a Pablo se le fue la mano abajo cuando no marró; no a Ventura, que ganó en precisión. Pero Ventura acabó dejando lomo y morrillo del segundo como un acerico, y el toro, que era bravito y de fondo, se aplomó. Se aplomó el primero, que terminó por aconcharse.

El duelo de Hermoso y Ventura –¡tanto verbo intransitivo!- vino a ensombrecerse cuando el tercero de la tarde se llevó por delante a Leonardo Hernández y su caballo en un error del jinete –mal cálculo- y quién sabe si no un patinazo del caballo al irse de la mano. Estuvo a punto de producirse una escabechina, porque, de bravo, el toro hizo presa en el caballo. Salió al quite todo el mundo. Leonardo se mantuvo sereno. Superar ese golpe fue prueba de madurez. Pero un aviso.

Pablo volvió a estar poco preciso en el tercio de castigo del cuarto, pero templado y certero en banderillas con sus dos estrellas de esta baza: «Chenel» e «Ícaro». Pero también Ventura marró al castigar al quinto. Luego, en ataques al pitón contrario, se vivieron con el propio Diego en escena los momentos más importantes de la corrida. Gran caballo es «Nazarí». Y una tanda de mordiscos en el cuello del toro a cargo de un tordo «Morante» mientras se buscaba el sombrero de ida y vuelta. Tres orejas. Nada relevante.

FICHA DEL FESTEJO
Seis toros despuntados para rejones de Ángel Sánchez y Sánchez. Muy castigados y movidos. Quinto y sexto fueron los de mejor condición.
Pablo Hermoso de Mendoza, ovación y una oreja. Diego Ventura, saludos y una oreja. Leonardo Hernández, silencio y una oreja.
Sábado, 20 de agosto de 2011. Bilbao. 1ª de las Corridas Generales. Tres cuartos largos. Bochorno.

APERTURAN PLAZA PARA ACREDITACIÓN PARA LA FISS 2012


Rodolfo Vivas, Secretario de la CTM de San Cristóbal.
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

En comunicado emitido por la Comisión Taurina de San Cristóbal, el secretario de la misma, Sr. Rodolfo Vivas hace énfasis en el periodo pautado desde el 15 de agosto hasta el 15 de diciembre (sin prorroga) para todos aquellos quienes realizan funciones especificas en el curso de los espectáculos taurinos de la XLV Feria de San Sebastian 2012, a escenificarse del 25 al 29 de enero del año próximo.

En este sentido solicitan que los datos respectivos (nombre, numero de cedula, foto 2x2, diario o ente que representa) sean dirigidos al siguiente correo: comitausancris2007@hotmail.com ó comunicarse a través del siguiente numero telefónico: 0416-7769933.

ALEXANDER GUILLÉN: “SIGO SIENDO FIEL A MI CONCEPTO, VAYA DONDE VAYA”


En su campaña por arenas peruanas
Despacio pero firme, la senda por la que se mueve el presente del coleta merideño Alexander Guillén.
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

Su primera experiencia por suelo inca lo cataloga como muy positivo. Si bien no ha tenido mucha ocasión de vertirse de luces (dos paseíllos), es verdad que el hecho de comprobar otra visión del toreo, le hace un torero mucho más maduro, dentro y fuera de los ruedos.

Se trata del espada merideño Alexander Guillén, quien nacido en la ciudad capital, se le considera más de la tierra emeritense que de la misma gran metrópolis venezolana. Precisamente desde hace varios meses tomó la decisión de preparar bártulos y maletas, e irse a tierras peruanas, con el propósito de hacer campaña, buscarse ese rodaje que lamentablemente en nuestro país a los toreros de reciente alternativa se le niega. No en vano, Guillén no se queda “dormido en laureles” y trata de estar a tope, para estar preparado cuando la oportunidad llame.

«Este pasado fin de semana estuve en faenas de campo en la ganadería de San Pedro, propiedad de Don Orlando Sánchez… allí tentamos más o menos 63 vaquillas en conjunto con los diestros Juan Carlos Cubas y Javier Cardozo. Ha sido cumbre, pues me he sentido a gusto y torero en las 15 vaquillas que en tres días toree. Fueron vacas fuertes, con edad, que me han servido de mucho con miras en septiembre nuevamente tentar unas 80 vaquillas y 6 toros en esta misma ganadería», nos desglosa en la conversación Alexander, emocionado.

Y no es para menos que le ha servido este cambio de aires, pues como el propio torero señala «es un paso más en mi carrera, y nuevas puertas que se abren». Momento que proyecta en el ruedo en las dos actuaciones de luces que suma en su haber. «En la primera corte dos orejas, en la otra no se pudo, pues me he estrellado ante las nulas condiciones del astado».

Es Alexander Guillén uno de los toreros llamados a cambiar la moneda cuando quiera. Suma buen gusto, sutiles maneras delante del toro, que de pulirse a base de constancia, disciplina y dedicación nos puede ofrecer un torero del gusto para el buen aficionado. «Soy consciente que para ello es un largo camino el que hay que transitar, difícil, que redundará en que poco a poco se consigan nuevas cosas, siempre siendo fiel a mi concepto, vaya donde vaya».

Despacio pero firme, así define su evolución como matador de toros el coleta en mención, quien a tres años de haber alcanzado el grado mayor en tauromaquia no pierde la fe en la profesión que arropa su presente y futuro. Éxitos y suerte…!!!!

sábado, 20 de agosto de 2011

SEMANA GRANDE EN BILBAO – EL APARTADO 1ª DE LAS GENERALES: ¿Órdago? Paso. Envido, quiero


Toros de Ángel Sánchez y Sánchez para Pablo Hermoso de Mendoza, Diego Ventura y Leonardo Hernández.

UN DÍA le echó un órdago Diego Ventura a Pablo Hermoso de Mendoza. El órdago era un reto. Un desafío. A ver quién puede y sabe más. Lo propio de los duelos. ¿Entre caballeros? Entre caballeros, cuenta Cervantes, el guante echado y el campo del honor eran de otra manera. Damas galantes, dueñas traviesas, caballos voladores; la lanza en ristre o astillero, según. “¡Teneos, mi amo…!” Se pasó hace tiempo la fiebre del órdago igual que el sarampión se pasa y para siempre.

Pablo Hermoso es, dentro del rejoneo, un rey por naturaleza. El rey indestronable: a los dos lados de la frontera. La frontera es la raya de Portugal. Lo que ha hecho Pablo Hermoso ha sido cambiar el toreo a caballo de Portugal. Y eso ha sido como poner una pica en Flandes. En México es sencillamente el amo, Tan largas las estancias allá que hasta el nativo acento rotundo de Tierra Estella se ha suavizado y enriquecido con los matices sonoros de hablas mestizas.

De la época del órdago se acabó pasando a una razonable exigencia: el sueño de Diego Ventura era torear con Pablo Hermoso en Bilbao, en San Sebastián y en Pamplona, y que Pablo abriera cartel para que al morbo -una gota de tabasco y no más- se añadiera el hándicap que conlleva torear por delante o romper plaza.

Torear por delante es, en rigor, una de las suertes más difíciles del toreo a pie y a caballo, cuyo techo se ha roto hasta vaciar el “más difícil todavía” de los circos. Ambición cumplida de Diego Ventura: ya está puesto en Bilbao, y esta tarde torea, y podrá comprobar en primera persona e in situ cuánto quieren a Hermoso por estos lares. Cuando torea por delante y cuando rompe plaza. Como en la arena de Bilbao las herraduras se encienden al roce con la arenisca de pedernal en que se acolcha la arena, saltarán chispas. Literalmente.

Leonardo Hernández ha ido dando grandes saltos en corto espacio, y eso es tan difícil como torear por delante o galopar de costado o irse a caballo de caras y de largo a un toro. Un toro despuntado. Sin pitones, sí, pero en sostenido peligro potencial. También los toros de rejones castigan a los toreros. El propio Leonardo ha sobrevivido a uno de los accidentes más graves de los últimos tiempos.

La corrida, de encaste Urquijo-Murube y del hierro de Trespalacios, va a salir brava y con pies. Está  garantizado el espectáculo. ¿Órdago? No quiero ¿Juego? Juego sí. 

ANTESALA DE LA SEMANA GRANDE EN BILBAO 2011: DE LA SEMANA GRANDE EN BILBAO 2011: ¿Menú? Rabo de toro...de Bilbao


BARQUERITO

EL APERITIVO y el postre de las Corridas Generales son de saciar y de cortar la digestión. Las dos cosas. Pantagruélicos menús de domingo, que no del día. Porque el primero de los dos domingos de abono se lidia una de Miura y, el segundo, una de Victorino Martín. ¿Pasa algo? Puede pasar.

Una invención del señor Simón Casas dio con la fórmula de programar en sus plazas de Valencia y Nimes la pasada primavera dos sedicentes manos a mano ganaderos: tres toros de Miura y tres de Victorino dentro de una misma corrida, y corridas de tres espadas. Fueron, en total y por tanto, seis toros de cada uno de los dos hierros. No hubo resultados alentadores. Ni desalentadores. Ni toros de bandera, a pesar de ser bandera los toros en los dos reclamos. Todavía no se sabe si cuajará la idea, que es nueva, atrevida y heterodoxa. O una reducción de las corridas concurso tan en desuso. Fuente Ymbro y La Quinta se prestaron a otro duelo de criadores en la propia Nimes dentro de ese programa que propone saltear sabores sin mezclarlos pero aquilatando estilos de bravura.

En Bilbao se ha optado por la vía clásica, que suele ser más fiable y segura, y por eso precisamente es clásica: seis toros de Miura y seis de Victorino. Juntos pero no revueltos en el abono. Y seis toros de Fuente Ymbro. No seis de La Quinta. No se sabe por qué ni seguramente nadie va a preguntárselo. Son cuarenta y ocho toros en puntas los del abono –y seis despuntados para el festejo de rejones- y sólo pueden anunciarse ocho ganaderos. A los ocho se les exige historial. En Bilbao y lejos de Bilbao. Lo tienen los ocho. Luego, están los gustos y los caprichos.

Primero, los caprichos de los propios toreros. Y todavía antes de tal antojo, el criterio de los junteros de la Junta Administrativa de Vista Alegre, que se mantienen fieles al viejo principio irrenunciable: los toros y los toreros, ¡y por ese orden! Exacta y rigurosamente. Primacía del toro. En ese punto, Bilbao es, en el más noble sentido del término, una plaza de pueblo. Pero hay que convencer a los toreros. Es el equilibrio más delicado.

La bravura, por lo demás, no es plana ni unívoca. La bravura es, en realidad, una de las bellas artes naturales. Álvaro Núñez Benjumea –el más brillante de los ganaderos modernos, el criador de Núñez del Cuvillo– ha dicho y repetido que la bravura de un toro de lidia es obra del hombre que lo cría. La sentencia es una puesta al día o una revisión de un viejo decir campero: no existen ganaderías, sino ganaderos. Pero hay encastes, que no se crean ni se destruyen sino todo lo contrario: se transforman.

Resulta relevante la intención de abrir en Bilbao un abono de sólo nueve corridas a cinco encastes o líneas de sangre distintas: Murube, Miura, Saltillo, Núñez y Tamarón-Domecq. Y abrir cuatro de las cinco corridas de origen Tamarón-Domecq en ramas separadas. Digamos que Jandilla y Fuente Ymbro son un bloque o frente común. Pero el toro de El Pilar, el de Cuvillo y el de Victoriano del Río se han ido por senderos distintos. No todo es igual. Ni lo parece siquiera. El denso son del toro de El Pilar, que cabalga más que galopa; el brío candente del toro encastado de Cuvillo; el punto agresivo de lo de Fuente Ymbro… Etcétera.

Habría que dividir las bellas artes en naturales y artificiales. Por ejemplo, un paisaje tal cual –sin límite ni marco, pluridimensional- y un paisaje pintado, dibujado, retratado, contado o filmado. El toro de las cuevas de Lascaux participa de las dos gracias. Y el célebre toro de Miquel Barceló con que se anunció el abono de Sevilla del año 2009. El de Barceló, inspirado, como el de Picasso, en el de los frescos rupestres donde se reducía la imagen del toro a su pura esencia: agresividad, trapío, peligro. O sea, el toro de Bilbao. ¿El toro artista?

El “toro de Bilbao”, la más antigua denominación de origen conocida dentro de su género, es un toro muy concreto: no el mayor perso sí el de cabeza de camada. Por remate, que tiene que ser necesariamente ofensivo, pero no de toro destartalado; impecablemente comido y lustroso, casi pintado. Y firmado, como las obras de arte.

Corre un curso 2011 de contradictoria abundancia: excedente de toros pero demanda en recesión. En esa corriente, los toros de Bilbao se han podido escoger con menos competencia que otras veces. Y con el rigor de marca. El toro de Bilbao está, en seriedad, por encima del de Sevilla, Madrid o Pamplona. En los carteles de las Corridas Generales, abono de insuperable solera, el toro ha sido siempre protagonista mayor. No en Sevilla, no en Madrid. Este año, sin embargo, por arte de birlibirloque, el papel del toro ha pasado a ser no secundario pero…

En Sevilla lidiaron Victorino y Miura en fechas tan señaladas como las del programa de Bilbao. En Madrid no hubo corridas de ninguna de las dos partes. En Pamplona, sólo Miura, y a los agrimensores les pareció que fue una miurada de menos cuajo de lo habitual. “Porque este año lidia en Bilbao y…”, se oía decir. Si se prestara oído al rumor insolente, habría que deducir que la miurada que viene va a ser monumental. Porque no se lidia una de Miura en Vista Alegre desde aquella singular aventura de Juan José Padilla, que se anunció a solas con seis y seis mató. Una gesta sorda. Parece de otra época.

Cuando terminen las Corridas Generales, habrá que ponderar la categoría y las calidades de todas esas ganaderías punteras que han estado en los compromisos de aliento. Medir la corrida de Cuvillo de Bilbao en función de las de Sevilla, Pamplona, Valencia o Madrid. Y lo mismo se hará con la de Victoriano del Río si se tiene como referencia la de Beneficencia de Madrid o la de Pamplona. Y todo eso va de parecida forma con los toros de Fuente Ymbro o de El Pilar, dos hierros presentes en casi todas las peleas. No se escapa nadie. ¿Nadie? Miura es un capítulo aparte, una página bíblica. Y Victorino, como suele decirse, es “mucho Victorino”. “Embistamos”, dijo uno, “y yo el primero”.

ANTESALA DE LA SEMANA GRANDE EN BILBAO 2011: De hierro, de oro y con hambre


Una pena que a ultima hora de ayer, en Málaga, una extensa cornada ayer impida ver en escena al vasco Iván Fandiño, quien junto al madrileño David Mora, se han convertido en revelaciones de la presente campaña española.

BARQUERITO

LA GENTILEZA HA consistido en anunciar este año en dos de las Corridas Generales a un torero como Iván Fandiño, que es de la tierra –nacido en Orduña, sangre gaélica, afincado en Guadalajara desde que abrazó el oficio- pero no se aviene a la idea de lo que Antonio Fernández Casado llamó “toreros de hierro”. Los toreros vizcaínos de rompe, rasga, venga, vamos, tira, sufre y ser humilde. Que por ser poderosos no se atrevían a tenerse por artistas. Tal es la sustancia del hierro. Poderoso es Iván, sí; y valiente y atrevido; y, coincide la inmensa mayoría, ha sido o está siendo el “torero revelación” de la temporada: tres tardes de primavera en Madrid, tres triunfos. Se pasa los toros muy cerca, los torea con pulso, los suele matar por arriba. No se aflige, no se cansa, parece que no sufre.

La revelación ha reportado sensibles beneficios: estar en las ferias, contar. “Meter la cabeza”, se decía. De los toreros. Porque, si lo hace un toro, se dice que “mete la cara”. La cara y la cabeza. Y el corazón: es muy valiente Fandiño. Bilbao es clave de su carrera tan de pasito paso: aquí tomó la alternativa sin arredrarse, aquí lo hirió un violento saltillo de La Quinta y le pegó una cornada el año pasado un toro del Puerto, aquí ha toreado de capa con exquisito gusto.

No hay bombones en la caja: la de Fuente Ymbro y la de Alcurrucén, que serán, más que probablemente, las dos corridas de más cara –cara y cabeza- de toda la semana. El examen será duro. Es la gran prueba de fuego. Lo sería incluso si no apareciera Fandiño con su título de artista revelación. Pero ahora más. Porque va a estar pendiente y exigiendo todo el mundo. Este año no viene de torero de la tierra que se acopla en un cartel menor. Sino en papel de figura. Torea tantas tardes como Ponce, El Juli o Manzanares. El compromiso es fortísimo.

¿Ponce? Son ya tres o cuatro las temporadas que Ponce arranca el año con la mirada y la ilusión puestas en Bilbao, porque es su plaza, y porque una faena redonda en Bilbao, donde se prodiga, le estimula y rejuvenece. Es la prueba de seguridad: si se puede con cuatro toros de Bilbao a placer y en agosto, se puede con lo que sea y el tiempo que sea. Esta fidelidad mutua que se guardan Ponce y Bilbao es vieja: romance de veinte años. Ponce ha elegido –porque puede elegir- dos corridas que le convienen: la de Victoriano del Río y la de Alcurrucén. En la primera se bate el cobre con El Juli y Miguel Ángel Perera; en la segunda, con Fandiño y Daniel Luque.

A Ponce le toca aguantar en Bilbao el vendaval de los que “vienen con la escoba”, o sea, barriendo. Vamos a verlo. Perera está en un momento espléndido –el valor y la firmeza de siempre, un sosiego y un regusto nuevos- y Luque se ha propuesto acabar con el cuadro: con Morante, con los ojedistas (Castella, Perera) y los tomistas (Talavante, por ejemplo), con El Cid, con los héroes sempiternos (Ponce, El Juli), con el pasado, el presente y el futuro. Hambre.

Ponce resistirá. El Juli, también. Y está, en fin, el torero favorito de las apuestas: José María Manzanares, que ha hecho pleno o casi pleno en Sevilla y en Madrid, y en Valencia, y que de repente necesita más que nunca la confirmación de Bilbao porque en Bilbao no ha rematado una tarde entera y completa todavía. Manzanares se ha abierto en fechas –un martes y un sábado- y también en carteles: con Morante un día y con Castella otro. Ni Ponces, ni Julis, ni Pereras, ni Talavantes. Casi solo, porque en las dos tardes de Bilbao, incluso de segundo o tercero de terna, corre con el peso de la cosa. Tú solo.

Hay dos novedades originales: David Mora, que está dando campanazos y campanadas por todas las plazas, y Saúl Jiménez Fortes, que toma la alternativa. Con una de Jandilla, pero la de Jandilla de Bilbao. Se ha repescado a César Jiménez, que anda bien; a Matías Tejela. Los carteles son, en su mayoría, de riguroso estreno. Detalle que no se aprecia a simple vista. ¿Qué tal pensar que El Juli volará un año más por encima de todos los nidos? ¿Y si El Cid encuentra en un toro de El Pilar la musa que lo inspire?

Y, en fin, aperitivo y postre. Padilla mata la de Miura y la de Victorino. Lo que sea menester. Rafaelillo, Serafín Marín, Urdiales, Bolívar: todos en el mismo barco incierto del torismo viejo. Y antes de nada, porque abre abono, una de rejones: el rey Pablo, el pretendiente Ventura y un pequeño príncipe llamado Leonardo Hernández.

SEMANA GRANDE EN SAN SEBASTIÁN – SEXTA CORRIDA DE ABONO: Caro debut de David Mora en Illumbe, corrida brava y buena de Escolr


Dos toros de excelente nota. Uno de ellos lo cuaja con rigor pero no lo mata a modo el torero de Móstoles, que se confirma como la novedad y la gran sorpresa de la temporada.
Cierre apoteosico de David Mora en Illumbe, cuajando a un gran toro de Jose Escolar, el cual no mató, de haber sido asi, por lo menos tres orejas se lleva de la aficion donostiarra.
BARQUERITO

TOREÓ BIEN DE VERDAD David Mora dos toros de José Escolar. Dos toros, por tanto, de sangre Saltillo-Albaserrada. Como si fueran dos victorinos. Dos toros de particular buena nota trajo la noble corrida de Escolar: no los dos del lote de David Mora. Sino el primero de ellos –el tercero de la tarde- y un quinto de corrida, casi pastueño, que le ganó al tercero en ritmo, bondad, temple y son. No tanto en bravura si se mide la bravura por temperamento. Los dos fueron cinqueños: de noviembre de 2005 el tercero, que estaba por eso a sólo dos meses y medio de cumplir la edad reglamentaria; de marzo de 2006 el quinto. Fue bastante más difícil el tercero que el quinto. Aquél se llamaba «Calmoso»; éste otro «Cocinero». Cárdenos los dos.

La corrida, postre torista de una Semana Grande donde en puntas sólo se habían visto toros de estirpe Domecq, no empezó a vivirse como tal corrida torista hasta que no entró en acción David Mora, que era, como en tantas otras plazas, nuevo. Nuevo en Illumbe. Caro debut. No se hizo esperar David: en el saludo mismo, ocho limpios lances en trenza: verónicas de suerte cargada, vuelo mecido para adentro, los brazos sueltos, los brazos bien descolgados. Y media de remate soltando el toro sin violencia.

Una punta de violencia tenía, por cierto, el toro, que salió arrollando de la primera de las dos varas que tomó y echó la cara arriba en la segunda. Aunque escarbó antes de ir al caballo, sacó, después de sangrarse, la elasticidad y la prontitud tan distintivas del toro genuino de Saltillo. Y una manera de atacar por abajo, no a golpes sino galopandito, que es parte del código genético del encaste. Quienquiera que haya visto victorinos bravos en danza se dará una idea de cómo era el toro.

Lo que no todo el mundo se esperaba en San Sebastián era encontrarse con un torero nuevo tan capaz. Desconocido para la mayoría, y nuevo, sí, pero ¡tan puesto…! Tanta seguridad, tanta facilidad, tan claras las ideas, tan buen gobierno. Tanta pureza, tanto compás. Sin trampa ni cartón. Ni teatrerías ni cambios de tramoya. Puro y por derecho: una tanda soberbia de toreo de horma y encaje para en un palmo abrir –trincheras, ayudados por las dos manos, genuflexa la postura- y, sin pausa, un cite a la distancia, casi de raya a raya, para tenerse con el toro en la diestra, ligarle cuatro y el de pecho. Tanda redonda. Y enseguida, otra igual y hasta mejor: empapado el toro, ajuste impecable; y una tercera de calado idéntico.

Cuando más caliente estaba en desnudo el negocio, el palco tomó la fastidiosa decisión de hacer tocar a los músicos. Una ordinariez: la música de Illumbe es buena, pero, a capota cerrada, resuena verbenera y no procede, No es la banda de Sevilla. Pese a la interferencia tan inoportuna de la música invasora, la faena no sólo se mantuvo sino que creció en dimensión. Dos tandas con la izquierda de hasta cinco y el de broche. Fluido el ritmo. Y a favor del toro, como se dice. El ambiente estaba volcadísimo. En la suerte natural, Mora atacó con la espada sin tener al toro ni igualado ni fijo en el engaño. Media estocada trasera y defectuosa. No se descubrió el toro y hasta el tercer intento con el descabello no consiguió hacerlo rodar David. Vuelta al ruedo clamorosa. La de más fuerza de toda la semana. Y vuelta para el toro, merecida pero no demandada.

Así que fue llegar y besar David el santo. Sólo que el santo, por serio, se las traía. Y el sexto de la corrida, todavía más. Pues, largo y alto, hocico de rata, muy astifino, escarbador, no se dio por las buenas ni de pronto. David lo toreó con verdad de capa. Protestó el toro y llegó a desarmarlo, porque tiraba sus derrotes, tendía a rematar arriba. Hay un banderillero estupendo –El Puchi, de Borox- que va con David y lidió a ese toro con  maestría. No es que lo dejara de seda, pero como si lo hiciera descolgar con cinco capotazos nada más. Era toro de cuello contraído y embistió por eso en dos tiempos más de una vez. Entre tantos méritos de esta segunda faena tan notable, tal vez el mayor fuera el aguante en esos breves instantes de renuncia del toro, que se frenaba.

Más suavecita la música ahora: el Camino de Rosas, de don José Franco. Las tandas, según convino, fueron más cortas. Hubo que cruzarse al pitón contrario, y lo hizo David con arrojo. Se acabó asustando el toro. De tan dominado. Ahora sí entró por el hoyo de las agujas la espada que antes no. Gran triunfo.

Antes de la faena redonda de Mora, se vieron dos toros de serias hechuras y condición distinta. Padilla toreó al primero a voz en grito, como si la voz fuera el engaño. Bolívar, suave con el capote, anduvo muy entonado con el segundo, que fue de los buenos. Pero fue faena de más a menos –con la izquierda no se centró el torero de Cali- y se rescató la cosa con una gran estocada. Padilla salió a comerse el cuarto crudo o frito. Como fuera. Dos largas cambiadas de rodillas, tres pares de banderillas, la plaza llena con su presencia. Pero el toro, de corto viaje, se acostaba por falta de fuerzas. Tuvo nobleza, y hasta por arriba se dejó pegar tres seguidos a mitad de faena. Padilla llegó a caerse de espaldas e inerme en la cara del toro después de ligar un farol con el de pecho. No hizo por él el toro. Una estocada delantera en los medios.

David Mora quitó a la verónica en su turno del quinto. Bolívar replicó por discretas chicuelinas. Faena, la segunda de Bolívar, de acompañar más que conducir, al aire del toro, tan bondadoso. Más segura con la mano derecha; apenas acoplada con la otra. Precisos los toques, de torero toreado. Pero dio para más el toro. Una estocada.

FICHA DEL FESTEJO
Seis toros de José Escolar, de buenas hechuras, astifinos y en tipo. Todos, cinqueños, salvo primero y sexto. Éste fue el más serio de los seis. Premiado con la vuelta al ruedo el tercero, de muy buena nota. El quinto, el de más suave son. El primero, reservón y escarbador, y el cuarto, que pegó algún cabezazo, fueron los menos propicios. Pelearon con seriedad los otros dos.
Juan José Padilla, de grana y oro, silencio y saludos. Luis Bolívar, de cayena y oro, vuelta y silencio. David Mora, vuelta y una oreja.
Excelente la brega de El Puchi con el sexto.
Viernes, 19 de agosto de 2011. San Sebastián. 6ª de Semana Grande. Un cuarto de plaza. Semicerrado el párpado. Estival.

viernes, 19 de agosto de 2011

Murio "Pata Negra", de Pablo Hermoso de Mendoza.


El caballo PATA NEGRA, de la cuadra de Pablo Hermoso de Mendoza falleció en Estella, en la propia finca del rejoneador, víctima de una enteritis crónica.

PATA NEGRA que nació el 3 de abril de 2005, era hijo de GALLO, y estuvo en boca de toda España, taurina y no taurina, por la espectacular y gravísima cogida que sufrió el 23 de mayo de 2.009, cuando un toro de la ganadería de Fermín Bohórquez, le corneó a la altura del abdomen, produciéndole una herida en la que aparecía el paquete intestinal. PATA NEGRA fue operado de urgencia en la Facultad de Veterinaria de la Complutense madrileña, teniendo una recuperación casi milagrosa. Solo su juventud, sus ganas de vivir y una vitalidad envidiable hicieron que PATA NEGRA superase un percance tan grave y que sorprendiera incluso al equipo médico que lo trato por su pronta evolución.

Pero PATA NEGRA tenía una historia más larga que la de ese día. Sin haber cumplido cuatro años y con el nombre todavía provisional de CARACOL, debutó en la plaza de La Petatera, en la mexicana localidad de Villa de Alvarez. Era el 17 de febrero de 2.009 y ese día ya comenzó la leyenda particular y peculiar de ese caballo, porque el toro de su debut, se escapó del ruedo y salió a plena calle. Allí PATA NEGRA-CARACOL, montado por Pablo, salieron a buscar al astado y encelándolo con la cola, consiguieron que el astado volviera al coso. En esa gira mexicana PATA NEGRA firmaría cinco actuaciones, colocando Pablo sobre él, nueve rejones de castigo.

Comenzaba la temporada en España y una de las bazas del navarro era este caballo de capa castaña que en las dos actuaciones que había tenido, Jerez de la Frontera y Madrid, había dejado un gran sabor de boca. La expectación que tenía era grande para su segunda comparecencia en Las Ventas, pero aquí fue donde en la primera reunión se produjo el percance anteriormente aludido.

El caballo operado en la Universidad, permaneció en ella hasta el 10 de junio en la que fue dado de alta y traslado a la finca de Estella, donde prosiguió su recuperación. El percance, la operación, la rehabilitación e incluso el día en que Pablo lo volvió a montar en el campo, fue retransmitido y seguido por la totalidad de las cadenas televisivas españolas y por gran parte de la prensa nacional. El 17 de julio, con las cámaras de televisión en directo, Pablo volvía a subirse a PATA NEGRA para dar un tranquilo paseo por la finca y así comenzar un entrenamiento que le volviera de nuevo a la plenitud de forma.

Una plenitud que le llegó en la temporada 2010, casi un año después del percance, PATA NEGRA reapareció en Jerez de la Frontera, pero ahora sorpresivamente como caballo de banderillas y haciendo unas espectaculares piruetas. El caballo ya se había enfrentado a animales bravos en la finca, había hecho muchas horas de carretón y de toro manso y lo cierto es que no extrañaba nada. Parecía que todo iba bien y el percance estaba olvidado, pero fue la plaza, el escenario, lo que debió de hacer recordar algo al caballo, porque el nerviosismo y la tensión que ese día vivió PATA NEGRA, no era normal en él. Lo superó y se fue viniendo arriba corrida a corrida, y así alcanzó en esa temporada la suma de treinta cuatro actuaciones para colocar sesenta y siete banderillas.

Totalmente recuperado, el caballo volvería a cruzar el charco y actuar en veintidós, de los treinta festejos que cumplió el navarro ese año, compartiendo con él cuarenta y tres banderillas.

La presente temporada PATA NEGRA partía como uno de los elementos claves en la cuadra del estellés y un titular indiscutible que hizo que actuara en diez corridas y en veintiuna banderillas. Su última actuación fue el 25 de junio de 2.011 en la plaza de Toros de León y fue en el posterior desplazamiento a Badajoz, para actuar al día siguiente, cuando cayó enfermo, victima de un fuerte cólico. Ese mismo día fue ingresado en la Complutense de Madrid, donde fue tratado y posteriormente dado de alta y trasladado nuevamente a Navarra para seguir la recuperación. Esta fue satisfactoria y ya estaba casi en plenitud, aunque todavía muy bajo de peso, cuando a mitades del mes de agosto volvió a recaer, ya de forma fatal y definitiva.

Así finaliza la historia de un caballo que como Marilyn Monroe, Montgomery Clift, Bob Marley, James Dean, Ayton Senna y otros muchos, tuvo una vida rápida e intensa y en apenas tres años de actuaciones, se convirtió en uno de los caballos más personajes del mundo del rejoneo. Fueron tres años, setenta y cuatro actuaciones, once rejones de castigo y ciento treinta y una banderillas, con un grave percance, también tuvo tiempo para ser padre e incluso para debutar toreando fuera de una plaza de toros.

No va a alcanzar el título de leyenda, pero si que lo podemos definir como un mito que fue demasiado joven para morir, pero al que el destino decidió que era demasiado viejo para vivir.