La primera de San Miguel de Sevilla resultó un fracaso de
toros, en parte, de toreros, que mostraron una imagen de escasa variedad y
pocas posibilidades de superar a un encierro pésimo de Pereda. Lluvia, mansos y
seis silencios.
CARLOS CRIVELL
@carloscrivell
SEVILLA.- Con la noche cerrada, la plaza casi
abandonada, la lluvia caladera como dueña y señora del ambiente, la imagen de
Jiménez Fortes tratando de enjaretar muletazos a un animal castaño, más bien un
fardo pesado sin alma ni vida, todo era un tratado de lo que no es una corrida
de toros. Es cierto que en peores plazas hemos toreado, es decir, que en
condiciones más infames ha triunfado la fiesta con faenas para la historia. Es
verdad, pero a esas horas la corrida que abría San Miguel era un soponcio sin
solución.








