El
torero de Torrejón de Ardoz se convierte en matador de toros con asombroso
desparpajo con una enorme bueyada de Vellosino y cosecha la simpatía y las
ovaciones de Madrid; Eugenio de Mora estropea con el acero una inteligente
faena; Uceda Leal ejecuta dos perfectos volapiés.
ZABALA DE LA SERNA
Madrid
@zabaladelaserna
Fotos: EFE
Hubo
un tiempo en el que el pliego de condiciones de Las Ventas exigía a un torero
del mismo grupo o similar categoría para sustituir a otro matador. A Gonzalo
Caballero le ofrecieron de un día para otro el sitio de López Simón y ¡la
alternativa! Caballero ni se lo pensó con la misma filosofía atlética de su
amigo Simón. Y el tipo, a falta de credenciales que le avalasen las exigencias
de los viejos pliegos, le echó valor a paladas para tapar bocas. A Taurodelta
independientemente ya le había salido redonda la cosa a tenor de la escasa
devolución y el diferencial de caché. Como para que José Luis Blanco se compre
una corbata sin lamparones.









