lunes, 10 de junio de 2013

FERIA DEL ARTE Y LA CULTURA – SEGUNDA DE ABONO: Uceda y Flores, cara y cruz en una tarde amable en Las Ventas

Momentos  de apuro debajo de los pitones del toro los que vivió el mexicano Sergio Flores, corneado de gravedad en el muslo derecho. Foto: EFE
JAVIER LÓPEZ

El diestro Uceda Leal cortó una oreja de escaso relieve por la excesiva amabilidad del público asistente hoy en Las Ventas, mientras que el mexicano Sergio Flores resultó herido grave.

No se sabe bien que es lo que ocurre en Las Ventas por el mes de junio que el exigente público tan característico de esta plaza se suaviza de una manera asombrosa para valorar y hasta premiar momentos que, en otro contexto, no hubieran sido ni relevantes. Es posible que la gente, cansada de tanta monotonía a lo largo de las veinticuatro tardes seguidas de San Isidro, busque en este otro ciclo la diversión a toda costa, sin entrar a valorar de forma rigurosa y detallada lo que acontece en el ruedo.

Ya pasó el año pasado, también en el marco de la Feria del Arte y Cultura, cuando hubo excesiva condescendencia con algunos trofeos paseados, e incluso una Puerta Grande algo generosa también. Y en esta línea parece seguir esta temporada. Por este motivo, la "orejita" que paseó Uceda Leal de un gran sobrero de Sánchez-Dalp no fue, ni por asomo, justo premio a una faena intermitente, en la que la emoción la puso, precisamente, el toro, que no cesó de embestir hasta "comerse", como suele decirse en la jerga, al madrileño.

Lo único que puede anotarse como positivo de esta actuación de Uceda es el airoso saludo a la verónica, un par de naturales aislados de exquisito trazo, varios detallitos de cierta elegancia en el epílogo, y una gran estocada. Si con esto es suficiente para cortar una oreja en Madrid... que venga Dios y lo vea. El resto de la faena apenas tuvo poso, con un toreo espaciado y "al hilo", un punto deslavazado y sin entrar en profundidades, aprovechando la codicia del animal para acompañar los muletazos, que, dicho sea de paso, salieron rapiditos y algunos hasta tropezados. Pero, lo que son las cosas, la gente conectó con la faena, aplaudiendo cosas que, hace menos de una semana, hubieran sido motivo de protestas y crispación. Y qué decir cuando entró la estocada a la primera. La plaza como loca. Ni el "siete" censuró nada. Ver para creer. Ya está dicho que cortó una oreja, de esas de las que con el tiempo nadie se acuerda.

El resto de faenas de Uceda, que tuvo que hacerse cargo de tres astados tras el percance del confirmante Flores, tuvieron escasa trascendencia. Con el noble y desrazado segundo llevó a cabo una faena anodina y sin poso, donde toro y torero estuvieron en un permanente punto de desencuentro. Y con el "rajado" sexto apenas pudo pasar de la probaturas.

A Curro Díaz le tocó bailar con la más fea, pues a sus manos fue a parar el lote más deslucido en conjunto. Si acaso su primero, noblote pero apagándose como una vela, le dejó esbozar algo de su personal y aromático toreo, mas todo fue un espejismo, pues con tan poca candela era muy difícil calentar. El quinto fue toro áspero y sin clase con el que hizo un esfuerzo baldío, que no le llevó a nada.

El peor parado fue el mexicano Sergio Flores, que resultó herido de gravedad en el toro de la confirmación, a la postre, el más toreable de los titulares, un animal con buen fondo pero mermado por su poca raza, con el que Flores estuvo voluntarioso sin más. No acabó de entenderse con él el azteca en el toreo fundamental, aunque en el parón final si logró trascender a unos tendidos que se estremecieron con las fea voltereta que sufrió a mitad del trasteo, y que acabaron enmudeciendo al ver como Flores volvía a salir trompicado en la suerte suprema. / EFE

FICHA DEL FESTEJO
Toros de Juan Manuel Criado, aparentes de presentación, mansurrones, con poca raza y escaso fondo. El más toreable, el primero. El cuarto fue un sobrero de González Sánchez-Dalp, encastado y bueno, ovacionado en el arrastre.
Uceda Leal: media (ovación); gran estocada (oreja); y estocada y descabello (silencio).
Curro Díaz: metisaca y estocada a capón (ovación); y dos pinchazos, media caída y dos descabellos (silencio).
Sergio Flores, que confirmaba alternativa: estocada corta y tendida, y dos descabellos (aviso y ovación que saludó la cuadrilla en el único que mató).
En la enfermería fue operado Sergio Flores de "cornada en tercio inferior, cara interna del muslo derecho con dos trayectorias: una hacia dentro y hacia arriba que causa destrozos en músculo abductor y alcanza el fémur; y otra hacia fuera de 15 centímetros que alcanza cara externa, tercio inferior del mismo muslo. Pronóstico grave".

Jueves 6 de junio. La plaza rondó la media entrada en tarde agradable.

martes, 4 de junio de 2013

FERIA DEL ARTE Y CULTURA – PRIMERA DE ABONO: En medio del tedio, Joselito (el mexicano)

FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN

Un “montecillo” de mansedumbre y “esaborición”, fue lo que desfiló por la arena de Las Ventas en los turnos que correspondieron a primero, segundo, cuarto y quinto de lidia ordinaria; a saber: un melocotón rancio para Antonio Ferrera para abrir boca, y tres negritos de mansuela condición a repartir con Serafín Marín, dos a dos. Cuatro toros, cuatro muermos. Mansedumbre a mansalva, huidas escandalosas nada más toparse con los petos de los caballos de picar y desbarajuste generalizado en la lidia de los primeros tercios. Ni Ferrera ni Marín hicieron vida de los dos primeros, y les dieron matarile sin  demasiadas complicaciones, así que quisieron mostrarse más entonados en los segundos de los lotes respectivos; el cuarto, con más movilidad que los antedichos, pareció exhibir un puntito de casta, pero fue un espejismo, porque no se entregó jamás en la muleta del torero y se metió por dentro, buscando taleguillas cuando le ofreció la muleta al natural. ¿Cómo estuvo con este toro Antonio Ferrera? Espectacular y preciso en banderillas y tirando de oficio y valor en el tercio final. La estocada cayó chispa desprendida, pero la ejecución fue espléndida.  ¿Y Marín? Pues por allí anduvo en derredor de la bobalicona embestida del segundo toro  y más decidido ante el quinto, un “montecillo” que desarrolló genio en la muleta y se amuermó después, en cuanto se vio sometido. Cuatro toros, cuatro silencios para los toreros. Ni fu ni fa. Ruina (de toros). Tedio.

En medio del tedio saltó al ruedo un castaño con dos leños impresionantes y comenzó a correr alocadamente por todos los tercios de la plaza, pegando coces en cuanto sentía el leve escozor del hierro de la puya y saliendo despavorido de la jurisdicción de los piqueros. A los banderilleros, los esperó, poniéndolos en tocata y fuga.

Así las cosas, ¿qué podía hacer el mexicanito que vestía un flamante terno de terciopelo verde botella, bordado en oro? ¿A donde va en posición de firmes, con el cáncamo del estaquillador pegado a la bragueta y la muleta, armada con la ”ayuda”, cayendo lánguida sobre el piso de Las Ventas? Fue verlo el toro de esta guisa y se fue para la estatua viviente como una exhalación. Uno, dos tres, cuatro estatuarios y uno del desdén primoroso sacaron a los espectadores del sopor y espantaron el muermo de la corrida. Aquello no se lo esperaba ni el más perspicaz y aventurado de los compatriotas que fueron a ver torear a Joselito Adame. ¡Y como toreó, mano! Con esta mano y con esta otra, abriendo el compás, clavando las zapatillas en la arena, trayéndose a la mole castaña con el morrillo por los bullones de la camisa y con la muleta a rastras conduciendo la temperamental embestida de un manso que tiró del fondo de armario genético y le dio por perseguir la tela roja como un poseso. Pues eso: conjunción de toro y torero, ante el general asombro. Un torazo y un pedazo de torero se dieron cita en los medios de la Monumental. Sorpresa mayúscula, por las condiciones del toro y por la impresionante decisión de este chaparrito, que hizo toda la faena en la boca de riego y la cerró por las rayas con unos ayudados por bajo torerísimos. La espada se le fue un pelín abajo, pero el efecto fue fulminante, y la oreja que paseó justo premio.

Ahora bien, para premio, el que se le escapó en el sexto. Fue el toro bravo (el único) de la mansa e indolente corrida de El Montecillo. Bravo de veras –hubo quien lo protestó de salida (¿)–, metió los riñones en varas y embistió con encastada alegría y largo recorrido. Gran toro. De los de alboroto. ¡Y cómo alborotó Joselito Adame el cotarro! Una serie de naturales, echando los flecos al hocico y rematando por alto, con la bamba barriendo los lomos, fue de categoría. Las series en redondo, macizas y ajustadas. La Puerta Grande empezaba a descorrer los cerrojos cuando Adame pinchó dos veces en todo lo alto, tirándose al morrillo como un jabato, antes de clavar una estocada que asoma y descabellar. ¡Adiós apoteosis! La vuelta al ruedo, eso sí, fue un clamor.

Si no se me molestan en México los miembros de la gloriosa dinastía de los Armilla, bien podría decirse que éste puede ser el “Joselito mexicano” del XXI. Sin adelantar acontecimientos ni echar las campanas al vuelo, nadie puede negar que ayer este chamaco lo tuvo a huevo en Madrid. De tres orejas. A ver si, al menos, le vale para entrar en el circuito de la temporada española y no lo arrumban, como han hecho con otros. De momento, los tres mexicanos que han toreado en Madrid por estas fechas, le han dado un repaso a la pléyade de aborígenes que por aquí pasaron sin dejar huella. Ellos, tres (orejas) de tres (tardes). Nos han pintado la cara. Las cosas, como son.

FICHA DEL FESTEJO
Madrid, plaza de Las Ventas. Feria del Arte y la Cultura, primera corrida.
Ganadería: El Montecillo. Corrida de aceptable presentación en conjunto, pero mansa en general y de muy escaso juego por su evidente descastamiento. El tercero, manso en varas, rompió a embestir en la muleta y el sexto fue bravo, encastado y con recorrido.
Espadas: Antonio Ferrera (de grana y oro), silencio en ambos; Serafín Marín (de azul noche y oro), silencio y silencio tras aviso y Joselito Adame (de verde botella y oro), oreja y vuelta.
Entrada: Media.

Subalternos: Miguel Martín colocó dos excelentes pares al sexto toro y mereció saludar. 
Incidencias: Tarde soleada y veraniega.

DESDE EL BARRIO: San Isidro, en frío

PACO AGUADO

En frío, como ha sido el mes de mayo más desapacible de las últimas décadas. Así es como toca analizar lo sucedido en el recién finalizado abono de San Isidro, aunque aún quede por celebrarse esa escisión artificial llamada "Feria del Arte y la Cultura". En frío, como fríos y tristes ha dejado el ciclo a los pocos que aún conservan un mínimo de sentido común del toreo.

Y en frío, con los objetivos números en la mano, hay que lamentar la  mínima cantidad de toros realmente bravos que han salido por esa puerta de chiqueros que día tras día abrieron hombres disfrazados de toreros. Tan pocos como viene siendo habitual en las dos últimas décadas.

Pero a quienes hemos conocido otras épocas de Las Ventas, incluso más duras pero nunca tan grises, nos cuesta resignaros a esta "normalidad", a esa generalizada atonía ganadera que hoy domina una plaza tan determinante y que se deriva de una falta de criterios paradójicamente muy rentable para las empresas.

Como desde hace muchos años, andan algunos buscando aún "el toro de Madrid", un  concepto simple y claro que progresivamente, a golpes de confusión y perversión, se ha ido convirtiendo en un abstracto indefinido en el imaginario de su afición.

En cambio, la evidencia de los pésimos resultados de la feria, por enésima edición consecutiva, pide a gritos un mínimo de sensatez ganadera en Las Ventas. Y que, por pura piedad para con el toreo, en las reseñas se también empiece a hablar de corridas "mal presentadas" por exceso, por lo que anulan de todo punto las altas prestaciones que le exigimos a un animal sobre el que se basa todo el entramado.

Corridas mal presentadas, aberrantes de la genética de la bravura, y no tanto en su volumen, que también, sino por sus deformaciones, por su amoruchada estampa, por su cercanía al ganado de carne y de leche. Corridas groseramente encornadas para deleite de catetos taurinos, o de bastas descompensaciones físicas, impropias de la afinada selección de siglos que creó el prototipo ideal y armónico del toro de lidia.

Desdeñemos el toro destartalado, que no grande, ese toro feo, tosco y viejuno de hierros secundarios que ha sido el provocador de tantas tardes de tedio. Pero también, claro está, ese otro toro aparente de divisas con prestigio, más fino pero sin verdadero remate, que se ha colado en días señalados y que se ha demostrado tanto o más vacío de esa condición, cada vez más insólita, que se dio en llamar raza, el escalón superior a la casta.

Con esos mimbres, y con puntuales pero muy escasas excepciones, ese inmenso y durísimo ruedo se convierte la mayoría de las tardes en el escenario de un absurdo, el de una lidia dilatada como un diálogo de besugos, dictada desde el tendido con un rígido, inflexible y torpe concepto que en nada se acerca a lo que siempre fue un inteligente ejercicio de pragmatismo y flexibilidad.

Pero, en Madrid, contra la lidia y contra el espectáculo no sólo atentan la mayoría de los toros desembarcados y los palurdos criterios que lo atenazan, sino la propia plaza en sí. Más allá de las decimonónicas dimensiones de su ruedo, o de la lluvia y el frío que este año han dominado el ambiente isidril, el antitaurino viento ha sido otro más de los abonados de Las Ventas, y al que nadie ha impedido el acceso.

Los efectos negativos del viento en la primera plaza del mundo ha sido tan palmaria y evidente como siempre, pero especialmente en esta feria por su alianza con tanto mostrenco contra la propia esencia del toreo.

El problema, levantada la plaza en ese túnel de viento que es el cauce del antiguo Arroyo del Abroñigal -hoy Calle-30 por capricho de Gallardón-, es intrínseco al propio edificio. Pero a falta de menos de dos décadas para su centenario, bien podrían atenderse algunos de los ya existentes estudios y proyectos de moderna ingeniería que atajarían la tara sin un excesivo coste.

Se trataría únicamente de mirar tanto por la integridad de los actores de luces como por la del propio espectáculo y la satisfacción de los espectadores. Pero es bastante improbable que dicha cuestión sea una de las prioridades de los displicentes políticos de la Comunidad de Madrid, propietarios y responsables de un inmueble del que sólo parece interesarles su alta rentabilidad.

Y es así como, tarde a tarde de mayo, la plaza de Las Ventas ha ido añadiendo desencantos y negatividad a una afición no se sabe bien si masoquista o imbuida de una especie de síndrome de Estocolmo taurino, pues a diario ha seguido llenando, o casi, los tendidos y las cajones de las taquillas al reclamo de un evento que de antemano saben insulso y plomizo.

Y también así, perdido el rumbo de la plaza y perdida la memoria y el sentido del toreo, entre justas orejas robadas e injustas regaladas, se va creando el óptimo caldo de cultivo propicio para que broten casos tan insólitos como el de esa vuelta al ruedo de la cuadrilla de Castaño.

En ese sentido, sólo cabe añadir una última reflexión: ni Magritas, ni El Cuco, ni Blanquet, ni Alfredo David, ni Chaves Flores, ni Bojilla, ni El Pali, ni Honrubia, ni tantos y tantos grandes de la brega y las banderillas necesitaron nunca de tanto aparato y alarde para hacer valer su grandeza. Ni hubieran dejado nunca a su matador esperando abrumado contra las tablas para jugarse la vida con una muleta en la mano.


Y menos aún en esta plaza de Madrid que, a fuerza de desvaríos, ya muchos ni siquiera reconocemos.

DECLARACIONES / FERIA DEL ARTE Y CULTURA – PRIMERA DE ABONO: Adame: "lo he tenido tan cerquita que cuesta asimilarlo"

Joselito Adame ha estado cumbre, a falta que la espada en el que cerró plaza le descerrojara la Puerta Grande de Madrid, el cual no se abre desde 41 años para torero mexicano alguno. Foto: EFE
El mexicano Joselito Adame protagonizó hoy en Las Ventas una gran actuación que le valió para cortar una oreja, aunque acabaría cerrándose la Puerta Grande por culpa de su mala espada, por eso, al finalizar el festejo, aún no se lo creía: "lo he tenido tan cerquita que cuesta asimilarlo. Esta noche voy a soñar con la espada. Estoy seguro. Por un lado me voy contento porque pienso que he demostrado mi valía en la primera plaza del mundo, pero es imposible irse satisfecho cuando se esfuma una gloria, que, dada mi situación, era crucial para mí", señaló Adame.

Sin embargo, Adame tiene la confianza en que su actuación, aún sin la Puerta Grande, "se tenga en cuenta", pues así "podré seguir creciendo como torero para volver en un futuro a Madrid a rematar lo que hoy me he dejado", apostilló.

Antonio Ferrera no pudo refrendar sus dos últimas buenas actuaciones en esta misma plaza, esta vez, por falta de toros. "Ninguno de mis dos toros me han servido, pues eran los típicos animales con un fondo tan escondido que ponerse delante de ellos es muy complicado, y encima para que la recompensa sea mínima. Pero bueno, yo me voy en paz, con buenas sensaciones de mi paso en conjunto por Madrid", finalizó.


Por su parte, Serafín Marín, consciente de la oportunidad que se le había escapado para arreglar muchas cosas, se marchaba de la plaza con gesto serio y reflexivo, y sin hacer declaraciones, tal vez, fruto de su impotencia y abatimiento. / EFE

FERIA DEL ARTE Y CULTURA – PRIMERA DE ABONO: Joselito Adame se consagra en Madrid, aún perdiendo la gloria con la espada

Joselito Adame ha reafirmado el gran momento que vive la  joven cabaña de toreros mexicanos formados en el ultimo lustro en España. Foto: EFE
JAVIER LÓPEZ

El mexicano Joselito Adame cortó una oreja en el festejo que inauguró hoy la Feria de Arte y Cultura de Las Ventas, y perdió la Puerta Grande por malograr con la espada una importante faena al toro que cerró plaza.

Pocas veces un mexicano conquista Madrid con la rotundidad con la que lo hizo hoy Joselito Adame, un torero que a punto estuvo de desbancar al maestro Eloy Cavazos como el último azteca en abrir la Puerta Grande de Las Ventas, hace ahora 41 años, hasta que la espada, a última hora, le privó de la gloria.

¡Maldita espada!, habría que clamar, pues Adame estuvo sensacional toda la tarde. Seguro y poderoso, nada monótono, buscando siempre las vueltas para lograr dos planteamientos distintos a cada una de sus faenas, que no era empresa fácil, pero también "cumbre" en lo artístico, con relajo, empaque y hasta pellizco en los remates. Toreo grande se mire por donde se mire.

Adame, que ya se hizo presente por chicuelinas en su turno de quites al segundo, supo ser paciente con el tercero, toro manso en los primeros tercios, al que costó un mundo "meter" en el caballo, y que esperó e "hizo hilo" en banderillas.

La papeleta no se antojaba fácil, pero ahí estaba el pequeño gran hombre hidrocálido, que desde el primer momento vio que la única manera para domeñar al astado era a base de darle sitio de inicio, y, posteriormente, llevarle siempre muy "tapado", sin quitarle el avío de la cara para poder ligarle los muletazos, guión que llevó a rajatabla.

Adame se mostró tan centrado como seguro, compendio que sólo da la madurez y el buen oficio, para pegarle varias tandas a derechas de muy buena composición, con la muleta planchada y adelantada para embarcar al burel, que sólo veía trapo hasta que le daba salida con el de pecho.

Al natural surgió una serie de especial aroma, a pesar de que el toro era menos claro por ahí, y a vueltas a la diestra, la faena empezó a ir a más, con un toreo compacto y sin concesiones. Un torerísimo epílogo por abajo puso fin a una obra que sólo tuvo el lunar de la mala colocación de la espada, mas no fue óbice para que le concedieran la oreja. Y menos mal, porque al echar la vista al "palco" y ver al señor Martínez como mandamás del festejo más de uno se acordó de lo de Aguilar. Menos mal que esta vez se ahorró el espectáculo bochornoso de aquel día.

Con media Puerta Grande abierta se fue Adame a toriles a recibir de hinojos al que cerró plaza, toro con "carbón" aunque un punto rebrincado, al que, a base de colocación, temple y mucha seguridad, acabó domeñado por un torero poderoso y capaz, que logró tandas de muletazos largos y sentidos sobre ambas manos. Miraba de reojo el hombre la puerta de la gloria, la tenía en su mano, todo dependía de él, pero, ya está dicho, la espada no quiso esta vez aliarse con él. Así, todo quedó en una vuelta al ruedo sin trofeo, pero México puede sentirse orgulloso del pedazo torero que tiene.

Ferrera y Marín fueron, esta vez, simples testigos mudos de la gran tarde de Adame, pues, a pesar de no corresponderles toros poco propicios, tampoco ellos estuvieron al nivel esperado, especialmente el catalán, al que se vio desdibujado y hasta desbordado por momentos, fruto, tal vez, de los pocos contratos de los que disfruta en las últimas temporadas. / EFE

FICHA DEL FESTEJO
Toros de El Montecillo, aceptablemente presentados aunque con desigualdades entre los seis, mansos y de desigual comportamiento. Los mejores, tercero y sexto, y, en parte, el primero, pero sólo por el pitón derecho.
Antonio Ferrera: estocada trasera y contraria (silencio); y estocada desprendida (silencio).
Serafín Marín: estocada (silencio); y tres pinchazos y media baja (silencio tras aviso).
Joselito Adame: estocada caída (oreja); y dos pinchazos, estocada que asoma y descabello (vuelta al ruedo).
En cuadrillas, eficaz lidia de Carlos Pacheco al quinto. La plaza tuvo media entrada en tarde agradable.

Martes 4 de junio de 2013. Primera corrida de la Feria del Arte y la Cultura.
Antonio Ferrera, sin opciones esta tarde en Madrid. Foto: EFE

Feria Arte y Cultura arranca esta tarde como colofón a un mes de toros en Madrid

"Morante de la Puebla" esperado de nuevo en Madrid tras su opaco paso por San Isidro pero apoteosico el pasado domingo en Cordoba. Foto: EFE
JAVIER LÓPEZ

La Feria Arte y Cultura arranca esta tarde en la plaza de Las Ventas de Madrid como colofón a un mes entero de toros en la capital y otro año más sirve como epílogo de la Feria de San Isidro, considerada el mundial del toreo en la primera plaza del mundo.

La otrora Feria del Aniversario cuenta en esta edición con destacados alicientes, como el regreso en la Corrida de Beneficencia de Juan José Padilla desde el grave percance en Zaragoza en 2011, que le costó la pérdida de un ojo, la notable presencia mexicana, así como nombres destacados recién acabado el ciclo isidril.

Antonio Ferrera, uno de los toreros más revalorizados por su gran tarde con los "adolfos" hace apenas cinco días, es uno de los atractivos del ciclo, junto a la posible reaparición de Iván Fandiño tras la grave cornada sufrida en Las Ventas en la Corrida de la Prensa del 22 de mayo.

La actuación de "Morante de la Puebla" posee, en esta ocasión, una mayor expectación después de la histórica tarde del pasado domingo en Córdoba, cuando cortó cuatro orejas y un rabo, lo que da un plus de motivación para confiar en que este miércoles en Las Ventas siga tocado por la varita mágica de la inspiración y deleite con su singular y genial tauromaquia a la afición venteña.

"Morante" está acartelado en la Corrida de Beneficencia fuera de abono, junto a Juan José Padilla y el francés Sebastián Castella, a quien también se le espera para que pueda ratificar su evolución de lentitud en el toreo al natural, que ya encandiló a Madrid el pasado día 24 de mayo.

El toreo mexicano está representado en esta ocasión con una importante representación de hasta tres toreros del país azteca: Joselito Adame, uno de los diestros más maduros a pesar de su juventud de aquel país; Sergio Flores, hombre de valor sin tapujos, y Juan Pablo Sánchez, una de las grandes promesas, que confirmará la alternativa.

Otros toreros como Uceda Leal, Curro Díaz y Diego Urdiales tienen una última oportunidad para redimirse de su paso en blanco por San Isidro, mientras que Juan Bautista, "El Cid" y David Mora pueden concretar también lo que apuntaron el pasado mes de mayo y no materializaron del todo por unas cosas u otras.

Por su parte, el catalán Serafín Marín dispondrá de su primera y única tarde en Las Ventas, jugándose todo a una carta para poder entrar en los carteles de las ferias estivales que aún no se han cerrado y "arreglar" así su temporada.


El ciclo del Arte y la Cultura echará el telón el próximo domingo, día 9, con un festejo ecuestre en el que está anunciado el rejoneador triunfador de San Isidro, Diego Ventura, junto a uno de los más veteranos y portadores de un estilo clásico y elegante, Fermín Bohórquez, y el portugués Joao Moura, hijo, que ya sabe lo que es triunfar en Las Ventas. / EFE

Ferrera, triunfador de San Isidro para el Ayuntamiento y Comunidad de Madrid

El matador de toros Antonio Ferrera ha sido declarado triunfador de San Isidro por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, encargados de fallar, cada año, sus galardones a los toreros más destacados del ciclo isidril en sus respectivas categorías, han informado hoy fuentes institucionales.

El diestro extremeño ha sido elegido por el gobierno autonómico y regional madrileño por "el conjunto de su actuación en la tarde del 30 de mayo", cuando cortó una oreja y a punto estuvo de salir a hombros en la corrida de Adolfo Martín.

Por su parte, el novillero Gonzalo Caballero ha sido distinguido también con el premio al triunfador en su escalafón, gracias a "su buen hacer el día 20 de mayo con ejemplares de la ganadería de Nazario Ibáñez”.

La ganadería de Victoriano del Río ha obtenido el premio a la corrida más completa en presentación y bravura, por el encierro del 24 de mayo, lidiado por Sebastián Castella, José María Manzanares y Alejandro Talavante, y en que se cortaron cuatro orejas, con triunfo de Puerta Grande del tercer espada. Como viene siendo habitual año tras año, en la próxima Feria de San Isidro de 2014 será descubierto un mosaico en el patio de arrastre de la plaza de toros de Las Ventas, que así reconozca este galardón.


Por lo que respecta al toro más bravo, el premio ha recaído en «Marinero», cárdeno claro, de 554 kilos de peso, nacido en mayo de 2008 y perteneciente a la ganadería de Adolfo Martín, que fue lidiado en sexto lugar por Javier Castaño la tarde del 30 de mayo. / EFE

Talavante, declarado triunfador de San Isidro

Alejandro Talavante
"La infantería" al completo de Javier Castaño
El diestro Alejandro Talavante se ha alzado con el premio Taurodelta al triunfador de San Isidro gracias a su tarde triunfal del 24 de mayo en la que consiguió abrir la Puerta Grande, la única salida a hombros entre los toreros de a pie.

Protagonistas también en la lista de premiados, el matador Iván Fandiño, que se ha alzado con los galardones a la mejor faena y mejor estocada, y "la infantería" al completo de Javier Castaño, que han logrado todas las distinciones dedicadas a las cuadrillas.

Otros premiados han sido el matador Alberto Aguilar, el novillero colombiano Sebastián Ritter, el rejoneador Diego Ventura, y las ganaderías de Victoriano del Río y Adolfo Martín.

El jurado de los premios Taurodelta está compuesto por los titulares de las secciones taurinas de los medios de comunicación encargados de la cobertura de la feria, representantes de la empresa y de la Comunidad de Madrid.

Esta es la relación completa de los premiados en sus respectivas categorías:

Triunfador de la feria: Alejandro Talavante.

Mejor faena: Iván Fandiño.

Mejor novillero: Sebastián Ritter.

Mejor rejoneador: Diego Ventura.

Torero revelación: Alberto Aguilar.

Mejor estocada: Iván Fandiño.

Mejor picador: Plácido Sandoval "Tito", de la cuadrilla de Javier Castaño.

Mejor brega de subalterno: Marco Galán, de la cuadrilla de Javier Castaño.

Mejor par de banderillas: Exaquo David Adalid y Fernando Sánchez, de la cuadrilla de Javier Castaño.

Mejor ganadería: Victoriano del Río.


Mejor toro: "Marinero" de la ganadería de Adolfo Martín. / EFE
Sebastián Ritter

domingo, 2 de junio de 2013

DECLARACIONES – VIGESIMOCUARTO Y ULTIMO FESTEJO: Castaño: "Todo lo que sea bueno para el aficionado es bueno para la Fiesta"

Javier Castaño
JAVIER LÓPEZ

La tarde que cerró hoy la Feria de San Isidro tuvo como gran protagonista a la cuadrilla de Javier Castaño, que dieron una histórica vuelta al ruedo tras la lidia del quinto toro, algo que enorgullecía a su matador, puesto que "todo lo que sea bueno para el aficionado es bueno para la Fiesta. Estoy totalmente a favor de estas cosas, de una lidia a la antigua, de lucir al toro a base de dar carta blanca a una cuadrilla sensacional, como la que tengo el placer de tener, que sabe perfectamente lo que hay que hacer en cada momento", reconoció Castaño.

"Creo que se ha visto un espectáculo grandioso -prosiguió- tanto en la lidia de capote, como en la suerte de varas y en banderillas, y de ahí esa hazaña histórica de la vuelta al ruedo de toda mi 'infantería', una recompensa totalmente merecida por lo mucho que han hecho disfrutar a la afición de Madrid".

A la hora de abordar de una forma más precisa la corrida de Cuadri, Castaño confesó que "ha habido de todo. Mi primero ha sido el que más posibilidades ha tenido, un toro que ha humillado y que buscándole el pitón contrario era más agradecido, pero la pena ha sido pincharlo porque he encontrado momentos buenos y de muy de verdad; y el quinto, sin embargo, ha sido un toro que no ha terminado de entregarse, soltando mucho la cara, y muy complicado para el lucimiento", finalizó.

Fernando Robleño salía pensativo y cabizbajo por "no haber logrado lo que yo quería", con una corrida "imposible para Madrid. Mi primero ha sido tan noble como soso, y en Madrid, ya se sabe, sin transmisión no hay forma humana de interesar; y el castaño que ha hecho cuarto, un toro con casi seis años, ha desarrollado sentido desde que se ha hecho presente en el ruedo", confesó.

Bolívar también se marchaba visiblemente afectado por no haber podido redondear nada en su única tarde en San Isidro. "La corrida, excepto un toro, no ha sacado malas intenciones, lo único que le ha faltado transmisión y esa chispa que se necesita en Madrid, porque la afición de esta plaza viene a ver una corrida de Fernando Cuadri que tenga esa agresividad y esa fiereza tan característica, y que hoy se ha echado en falta", finalizó. / EFE

FERIA DE SAN ISIDRO – VIGESIMOCUARTO Y ULTIMO FESTEJO: La cuadrilla de Castaño, por encima del matador

En pleno, la brillante cuadrilla de Javier Castaño, sin duda todos unos "craks" en las distintas suertes del toreo y un verdadero espectaculo para el aficionado. Foto: EFE
PACO AGUADO
En una escena insólita, la afición de la que llaman primera plaza del mundo obligó a dar la vuelta al ruedo a la cuadrilla de Javier Castaño antes de que este se dispusiera a torear de muleta al quinto toro, pero sin conseguir brillar al mismo nivel que sus subalternos.

De vez en cuando se dan extraños casos en el toreo, como el de hoy en Las Ventas: el picador Tito Sandoval y los banderilleros Marco Galán, David Adalid y Fernando Sánchez dieron una apoteósica vuelta al ruedo antes de que su jefe de filas, el salmantino Javier Castaño, iniciara la faena de muleta con el quinto de la tarde.

Esa triunfal vuelta al anillo estuvo motivada, como ya había pasado en el toro anterior de su matador, por la lucida y valiente, pero también recreada y excesivamente protagonista, actuación de la cuadrilla en los dos primeros tercios, haciendo valer más el brillo personal que el pragmatismo de la lidia.

El caso es que, con carta blanca de Castaño para llegar a esas cotas, sus subalternos se entregaron al máximo y consiguieron, con la puya, el capote y las banderillas, poner en pie al público de Madrid, en uno de los momentos más eufóricos de toda la feria.

La cuestión, como ya ha sucedido en otras ocasiones, es que Castaño no consiguió luego, ni con el quinto ni con el segundo, estar al mismo nivel que sus hombres, pese a que le habían dejado el ambiente muy caldeado en las dos ocasiones.

Pero no es lo mismo picar y banderillear que torear a un toro de muleta, y más cuando saca complicaciones. No fue este el caso, pues estos dos "cuadris" tuvieron unas cuantas embestidas aprovechables, y sobre todo el quinto. Y en ningún caso Castaño les sacó suficiente partido.

La corrida de Celestino Cuadri, una ganadería predilecta de los aficionados "toristas", tuvo un trapío muy voluminoso y un juego a menos por el escaso fondo que ya mostraron tardeando, blandeando o bravuconeando en varas.

Aun así, alguno resultó medianamente manejable, como los ya citados o incluso el sexto, con el que Luis Bolívar, molestado por el viento, hizo una faena tan insulsa como las embestidas que tuvo delante. Con el tercero, aplomado y vacío ya desde que salió del caballo, el colombiano no perdió mucho el tiempo.

El lote de mayor complejidad fue el de Fernando Robleño, que se las tuvo que ver con otro toro parado que acabó derribándole de un fuerte cabezazo y, especialmente, un cuarto, castaño y cinqueño, que se reservó sus embestidas para arrear sin celo y cierta violencia. El diestro madrileño no pudo pasar de solvente con ambos. / EFE

FICHA DEL FESTEJO
Seis toros de Celestino Cuadri, de voluminoso trapío. De blanda o engañosa pelea en los caballos y de escaso fondo en el último tercio, aunque alguno resultó manejable.
Fernando Robleño: estocada caída (silencio); estocada delantera (silencio).
Javier Castaño: pinchazo, pinchazo hondo y tres descabellos (ovación tras aviso); media caída atravesada y tres descabellos (ovación tras aviso).
Luis Bolívar: tres pinchazos y estocada caída (silencio); estocada tendida (silencio).
La cuadrilla de Castaño dio la vuelta al ruedo tras el tercio de banderillas en el quinto toro. En el segundo, ya habían saludado los tres peones. *** Castaño fue atendido en la enfermería, donde se le aplicaron varios puntos de sutura en la base de la nariz, por la herida sufrida en un derrote del quinto.

Sábado 1º de junio. Último festejo del abono de San Isidro, en tarde de viento racheado y con lleno en los tendidos.

DECLARACIONES – VIGESIMOTERCER FESTEJO: Pérez Mota: "A pesar de la adversidad he dado un paso adelante en mi carrera"

Rubén Pinar
JAVIER LÓPEZ

Los tres toreros que se anunciaron hoy en el penúltimo festejo de San Isidro se chocaron de pleno con un muro de mansedumbre, imposible para triunfar, pero de entre los tres, el confirmante Pérez Mota era el que más satisfecho se marchaba: "A pesar de la adversidad he dado un paso adelante en mi carrera. Ha sido una tarde muy complicada por lo poco que se ha prestado los toros y por lo mucho que ha molestado el viento, pero aún me voy con sensaciones buenas, porque Madrid creo que ha visto que nunca he desfallecido, que venía entregado a darlo todo, y así ha sido", declaró a EFE el joven gaditano.

Rubén Pinar coincidió casi de pleno con las palabras de su compañero Pérez Mota, al señalar que "la corrida ha sido muy mansa, pero el principal inconveniente ha sido el vendaval que ha marcado y ha dificultado toda la tarde", señaló. "El toreo es así a veces, las cosas vienen como vienen, y hay que aceptarlas. Lo importante ha sido que he resuelto la papeleta, me he puesto muy de verdad y, aunque me ha costado una voltereta, la gente me ha valorado ese esfuerzo", apostilló.


Por su parte, Antón Cortés pasó sin pena ni gloria por Madrid, principalmente porque, a su juicio, la corrida "ha sido muy a contra estilo mía" y así, "por mucho que uno quiera a veces no se puede", señaló. "Venía con todas las esperanzas puestas en esta tarde para arreglar la temporada, pero creo que se ha visto que ha sido imposible por el ganado y por lo mucho que ha condicionado el viento las seis faenas", señaló el albaceteño. / EFE

FERIA DE SAN ISIDRO – VIGESIMOTERCER FESTEJO: El viento y una aparatosa mansada se alían contra el espectáculo

Pérez Mota
PACO AGUADO

El fuerte viento que sopló toda la tarde se alió con una aparatosa y muy mansa corrida de la ganadería de Samuel Flores para abortar toda posibilidad de espectáculo en la penúltima corrida del abono de San Isidro.

Cuando en un ruedo se juntan dos factores tan adversos como un fuerte viento, que impide un manejo de los trastos, y la mansedumbre declarada y violenta de una corrida tan basta y cornalona como la que soltó ayer en Madrid Samuel Flores, el buen toreo se convierte en una misión imposible.

Cada uno de los cinco "samuelones" que finalmente se estoquearon tuvo unas hechuras ya de por sí poco prometedoras, por bastos y amoruchados, acompañadas de unos pitones tan exagerados que más bien podrían considerarse en algún caso como una deformación.

Y si, como dice un viejo dicho taurino, las hechuras son el espejo del alma del toro de lidia, nada más verles asomar a la arena ya se podía sospechar que los toracos no iban a ofrecer más que arreones y cabezazos para evitar entregarse en la pelea.

El problema de esas violentas oleadas no era tanto que hubiera que evitarlas, que para eso deben estar adiestrados los toreros, sino que el fuerte viento añadía aún más peligro a la cuestión al descontrolar las telas con que había que defenderse de ellas.
Los primeros tercios, con los "samueles" pegando cabezazos a los estribos, saliendo huidos de los petos y pegando bandazos descompuestos en banderillas, resultaron una azarosa aventura entre el vendaval.

Y cuando tocaron a matar, cada uno de los tres espadas intentó resolver la papeleta como buenamente pudo. Por ejemplo, Rubén Pinar puso mucha firmeza e insistencia en su faena a un sobrero jabonero de Aurelio Hernando que, siendo distinto, tampoco desentonó por su falta de entrega.

Para empezar, el toro se llevó por delante a Pinar en una tremenda colada ya en el primer pase. Pero, aun así, el torero de Tobarra (Albacete) intentó alargar todo lo que pudo unas embestidas que fueron menguando en recorrido y celo.

Menos celo aún, exactamente ninguno, tuvo un sexto de Samuel de mejores hechuras pero también más mansedumbre que el resto de sus hermanos. Declarado en retirada el cornalón, Pinar se pasó más tiempo detrás que delante de él, sin conseguir nunca sujetarle.

En este escenario confirmó alternativa Pérez Mota, que también se fajó con sendos mansos de violenta actitud defensiva. Intentó aplacar el gaditano los arreones y los tornillazos del primero, hasta que el animal se aaburrió de no tropezarle los engaños.

Y, en otro trasteo estimable, le bajó la mano con mucha firmeza a un quinto de pitones desproporcionados que respondió con una nula entrega a su constante voluntad. Y para no dejar dudas, Pérez Mota aún se volcó con gallardía sobre tan tremendos pitones para dejar una estocada de mejor ejecución que colocación.

A Antón Cortés le tocó un lote también manso pero que, al menos tuvo cierta movilidad: sin emplearse nunca, pero yendo de un lado a otro. Claro que para ello contó que el albaceteño nunca les exigiera demasiado esfuerzo, por el trazo lineal y sin apenas ajuste de cada uno de sus precavidos esbozos de muletazos. / EFE

FICHA DEL FESTEJO
Cinco toros de Samuel Flores, de bastas y descompensadas hechuras y de pitones destartalados, todos mansos en distinto grado. Y un sobrero de Aurelio Hernando, lidiado en tercer lugar tras la devolución por flojo de uno de los titulares, serio y de escasa entrega.
Antón Cortés: pinchazo y bajonazo (silencio); estocada desprendida (silencio).
Pérez Mota, que confirmaba la alternativa: metisaca contrario que asoma y estocada (silencio tras aviso); estocada atravesada y tres descabellos (ovación tras aviso).
Rubén Pinar: estocada (ovación tras aviso); estocada caída y trasera (silencio).
El oficio de Fernando Galindo destacó entre las cuadrillas.

Viernes 31 de mayo. Vigesimo tercer festejo de la feria, en tarde de fuerte viento y con más de tres cuartos del aforo cubiertos.