lunes, 5 de marzo de 2012

Padilla: "Esta profesión me llena de vida"


"Hubo momentos que me parecía que la reaparición estaba muy lejana", señala el jerezano en el programa Los Toros de la Cadena Ser .
"Emocionado y muy feliz", así se siente Juan José Padilla tras su regreso a los ruedos en Olivenza. El diestro jerezano se ha sincerado con nuestro compañero Manolo Molés en el programa Los Toros de la Cadena Ser. "Le doy gracias a Dios porque esta profesión me ha dado la oportunidad de conocer mundo, tener grandes amigos y pasar grandes momentos. Me ha llenado de vida y estoy enormemente agradecido a ella. El tiempo que dedico a mi profesión es el que me da fuerza". 

"Tenía mis dudas en volver pero cuando iba al campo y veía que podía dar esa dimensión vi que la posibilidad de volver era real porque cada vez me sentía más seguro. Aún así, sí es cierto que hubo momentos que me parecía que el regreso estaba muy lejano", señala el jerezano.
 
Cuestionado sobre cómo se ha desarrollado la tarde, Padilla comenta: "Venía preparado a expresarme pero también es cierto que la afición quiere ver mi personalidad, ver al Juan José Padilla de siempre. Yo lo había anunciado y por ello había que demostrarlo", y añade: "Mis objetivos son, principalmente, que la gente me valore y me juzgue como a otros compañeros. Venía a ganarle la pelea a los compañeros, con mi forma y mi concepto, y luego que la afición viera a un torero que no ha imitado a nadie pero siempre queriendo imprimir la pureza y el sentimiento a mi concepto".
 
Respecto a la salida a hombros, en la que fue sacado en volandas por sus compañeros, afirma: "Ha sido una sensación maravillosa. Todos me tiraban del traje. Muy emocionante. Miraba al cielo y daba las gracias". / Redacción APLAUSOS

FERIA DE OLIVENZA 2012 – VESPERTINA: Padilla vuelve arropado por el clamor popular


La reaparición del torero de Jerez -dos orejas generosas, salida a hombros de colegas del escalafón, actitud de llamativa fe en sí mismo- se vive en Olivenza como una gran fiesta .
BARQUERITO
Fotos: EFE

PADILLA VOLVIÓ EN LOOR de multitud. Más de 6.000 almas encajadas en gradas y tendidos de la plaza de Olivenza. La comitiva de toreros apenas pudo abrirse paso entre dos millares de curiosos que una hora antes de la corrida esperaban arracimados en las calles aledañas de la plaza la llegada de Padilla y que prorrumpieron en jaleos clamorosos de ánimo y vivas a su persona. La entrada en la plaza de las cuadrilla fue casi un forcejeo; la de la gente, un hormigueo laborioso.

La presidencia decidió demorar el inicio de la corrida casi un cuarto de hora. Para que se acomodara la gente. Esa demora tuvo de fondo un runrún incesante de expectación, tal vez su gota de mórbida curiosidad. Vista mil veces la imagen doliente de Padilla con el parche de tafetán negro en el ojo izquierdo, cuya visión perdió hace cinco meses en el gravísimo percance de Zaragoza. Al asomar Padilla por el portón de cuadrillas y pisar el ruedo se desbordó una emoción colectiva, se sintió como un grito unánime de júbilo y se puso en pie la plaza entera. Con todos en pie se hizo el paseíllo.

Padilla estaba sereno. Ni un gesto de más. Estrenaba un raro terno de seda verde hoja que llevaba bordadas en verde manzana hojas de laurel trenzadas. Los bordados, en mangas, taleguilla, espalda y pechera. Bordados de greca en la cintura; pañoleta y faja negras. Golpes de oro en las hombreras y apenas orillo en las costuras de los bordados. Medias de espiguilla, muy magra la figura, pálido el semblante, sus patillas al modo de Cayetano Sanz o Bocanegra, casi decimonónicas, serio el gesto. La indumentaria heterodoxa tan distintiva de Padilla y probablemente de su manera de ser. Ahí estaba otra vez.

El rugido general apenas dejó escuchar el pasodoble del paseo –Puerta Grande de Elvira Checa- y antes incluso de cambiar capotes volvió a estallar rabiosa una nueva ovación de júbilo. Se resistió bastante pero al fin tuvo Padilla que salirse hasta la segunda raya para corresponder con gesto templado a tal demostración de afecto. Padilla sacó a saludar a Morante y Manzanares, pero uno y otro lo señalaron con la montera para dejar claro que la fiesta no iba por ellos sino por él. Antes de soltarse el primer toro, y después de sentirse claro un coro de “¡Torero, torero…!”, Padilla se abrazó en el callejón con fuerza con dos de sus puntales en la larga convalecencia: con Diego Robles, su hombre de confianza, y con Adolfo Suárez Yllana, su amigo del alma.

Y, enseguida, arrancó la corrida, que fue de Cuvillo pero no de las buenas. Ni de las malas. Muy desigual en todo: en hechuras, estilo y condición. El toro del regreso de Padilla, acochinado, lanudo y brocho, remató de salida y se escobilló un pitón, se empleó en el caballo y cobró bien pero sin sangrar apenas en un puyazo severo de Antonio Montoliú. Padilla estuvo acelerado en el saludo de capa, más acoplado en un quite por delantales y algo nervioso. Cojeaba ligeramente. Llegó el momento de la prueba mayor. Estaba en duda si banderillearía o no. Ninguna cautela. Padilla tomó los palos, con los colores de la bandera de Jerez, azul y blanco. Un par fácil cuarteando, un segundo mucho más comprometido de dentro afuera y un tercero al violín que se fue al suelo. Se subrayó el gesto cumplidamente.

Padilla brindó a dos de los médicos más distinguidos en la tarea de salvarle la vida primero y devolvérsela a una normalidad relativa después. Al doctor Val Carreres, cirujano jefe de la plaza de Zaragoza, providencial en los momentos que siguieron a la cornada, y al doctor García Perla, el cirujano sevillano que restauró el nervio facial que permitió recuperar a Padilla movilidad, gesto y seguridad, es decir, la fe imprescindible para volver a torear. El toro se puso tardo, se paró enseguida, Padilla trató de provocarlo a la voz pero pecó de ponerse por fuera, táctica que no seduce a los toros que se agarran al piso. Una estocada de la casa –el brazo por delante, el ataque por derecho- y el toro rodó. Hubo petición suficiente de oreja.
Morante y Manzanares reclamaron a Padilla para brindarle sus primeros toros. Morante se acompasó con el suyo en una faena que tuvo, por la mano diestra, dos tandas exquisitas por el compás y el fraseo, el rumbo inspirado de algún muletazo cambiado, medio kikirikí, tres preciosos pases de costadillo previos a la igualada y el remate de un pinchazo hondo que bastó. El tercero de corrida, colorado y rechoncho, hechuras infalibles en la ganadería de Cuvillo, se lastimó de salida; el sobrero embistió desganadamente y rebrincándose. Se celebraron dos tandas rehiladas de Manzanares con la diestra y, sobre todo, una estocada en la suerte de recibir cobrada en tablas y dando salida al toro por los adentros.

El segundo toro de Padilla, colorado chorreado, sacudido, ágil y revoltoso, se movió de salida con gran velocidad. Padilla le pegó de rodillas una larga cambiada en el tercio y, enseguida, lances aparatosos por las dos manos, dos medias envueltas a pies juntos y una larga tirada para despedir y no dibujar. Padilla sorprendió a todos ofreciendo banderillas a Morante y Manzanares. Estaría acordado de antemano. Padilla cerró el tercio con un excelente par de dentro afuera. El segundo brindis de Padilla fue para su padre, que había sufrido un desvanecimiento durante la lidia del segundo toro pero había salido por su pie de la enfermería. Se fundieron los dos en besos y abrazos como de vuelta de un largo viaje o de un reencuentro al cabo de muchos años. Algo había de eso.

El toro tuvo su son agobiante, celo vivo, Padilla hizo de tripas corazón, se enredó en desigual y arrebatada faena pero dentro de ella hubo dos desplantes aclamados y varios muletazos de impecable ajuste. El ambiente, no se sabe si caldeado o enfriado por la aportación de dos cantaores espontáneos, uno detrás del otro, perdió grados, pero todo el mundo empujó la espada. Tres pinchazos, dos descabellos. No hubo jarro de agua fría. Se pidió la oreja y fue concedida. Para que Padilla saliera a hombros. Lo sacaron entre varios toreros: El Juli, Talavante, Álvaro Montes, Serafín Marín, Javier Solís. Hubo pancartas de aliento –del Club Cocherito de Bilbao, de una peña francesa de Mimizan, en las Landas- y una de aficionados de Jerez que celebraba que el ciclón siguiera soplando.

El quinto toro solo tuvo genio y Morante abrevió con torería; el sexto pilló a la gente cansada, Barroso picó perfecto, lidió con categoría Curro Javier, banderilleó de maravilla Trujillo y Manzanares se peleó lo justo antes de cobrar al segundo intento una de sus estocadas provocadas.

POSTDATA PARA LOS ÍNTIMOS.- La batalla de Olivenza, que no fue guerra ni batalla. Es casi el mismo Padilla de antes. Casi.

FICHA DEL FESTEJO
Toros de Núñez del Cuvillo. El tercero, sobrero. Corrida de condición y juego desiguales. Picante con una chispa brusca, el cuarto fue el de más vida. El segundo, el de más bondad. Tardo un primero parado; rebrincado el tercero; con genio el quinto; manejable el sexto.
José Padilla, de verde parra y oro, oreja en cada toro. Morante de la Puebla, de negro y oro, una oreja y división. José María Manzanares, de violeta y oro, una oreja y ovación. Padilla, paseado a hombros por un grupo de toreros que estaba en el callejón El Juli, Talavante, Álvaro Montes, Serafín Marín y Javier Solís .
Domingo, 4 de marzo de 2012. Olivenza (Badajoz). 4ª de feria. Lleno. Primaveral .

FERIA DE OLIVENZA 2012 – MATINAL: Ferrera celebra a modo sus quince años de alternativa


Generoso botín de cuatro orejas para la fiesta redonda del torero extremeño, teatral y sincero, entregado y a favor de ambiente y toros. Dos zalduendos de carril.
BARQUERITO
Foto: EFE

EL GANCHO DE Antonio Ferrera con su público paisano. Su repertorio, sus recursos, sus seis pares de banderillas no de todas las marcas pero casi y su colocación de torero veterano: cumple justamente ahora quince años de alternativa. De manera que esta corrida de Zalduendo fue para Ferrera como una tarta de quince velas. Dos de los seis zalduendos fueron de dulce: un sexto de los de más pastueño imposible y, luego, un segundo que tuvo el gesto de engancharse por los pechos del caballo de pica y derribarlo. Ese segundo tuvo su son de toro mecánico, que atendía cuando se pulsaba el botón y se dejaba con manifiesta docilidad. 

De ese toro se llevó Ferrera las orejas –generoso regalo de cumpleaños la segunda- y se las llevó también de un quinto mansito y rajado que Ferrera toreó en tablas con desparpajo y autoridad. Algo monocorde la primera de sus dos faenas, pero la firma de algún muletazo de rico dibujo, rosca y calma, y un final de trabajo muy suelto, desenfadado. Por todas partes y por las dos manos encontró toro Ferrera. El toro rodó de estocada sin puntilla.

Crecido, alentado por su gente –mañana lo distingue el Club Taurino de Badajoz como miembro de honor- y en homenaje a su madre –que por primera vez acudía a verlo torear de luces en una plaza, y por ella fue un brindis casi secreto-, Ferrera lo dio todo con el quinto, le buscó las vueltas en larga trapisonda, lo había recibido con larga de rodillas en el tercio, le había prendido pares de rehiletes a volatín con cruces por delante y salidas al paso tras la reunión. No se cansó Ferrera. No se ha cansado nunca. Por eso ha llegado a la cota de los quince años de carrera. Y no matando toros de almíbar sino todo lo contrario. Otra estocada tiró al quinto.

Bramó mucho su gente con el triunfo. No es que fuera la tarde más feliz de su vida –Ferrera ha toreado más y mejor muchas otras veces- pero la cifra redonda, la fiesta y el balance fueron casi insuperables. De manos de Ferrera llegó hace un año aquí mismo, en Olivenza, el indulto de un toro Mosquetero, de Garcigrande, cuya calidad ha ponderado todo el mundo.
La fiesta, por tanto, de Ferrera. Y sólo de él. Pues Ponce, gas licuado, escolástico y previsible, aire de tentadero, compuso música sencilla o facilita con dos toros de tantos: se desinfló uno en cuanto el trasteo se pasó de repetitivo o pecó de pausas, y se cansaba enseguida el otro al cabo –largo y ancho- de una faena sin tensión pero maratoniana. De diez minutos las dos. En muletazos sueltos con la diestra, apareció a veces el Ponce del desmayo clásico de torero mayor. En los de pecho, otro Ponce más espontáneo.

Cayetano se atragantó con el tercero, único cinqueño del envío, y no sacó en limpio ni un viaje. Dos puyazos fueron excesivo castigo. No se defendió el toro pero se quedó corto. Sin toro que se le venga, a Cayetano le asoma el perfil menos lucido. Pero el sexto sí se venía, y volvía a venir, y aquí salió el Cayetano de sangre dinástica. De hinojos o en la vertical y compuesta la figura, hubo esbozos de muletazos de compás. Encaje en los de pecho, un par de recortes agitanados, una faena sinuosa y una estocada de ley.

POSTDATA PARA LOS ÍNTIMOS.- Dentro de dos horas y pico, el regreso de Padilla. Ambiente poderoso.

FICHA DEL FESTEJO
Toros de Zalduendo (Fernando Domecq Solís), honditos, lustrosos, recogidos de cuerna, nobles, bondadosos. Segundo y sexto sacaron particular buen son.
Ponce, de tabaco y oro, saludos tras un aviso y oreja tras un aviso. Antonio Ferrera, de grana y oro, dos orejas en cada toro. Paseado a hombros. Cayetano, de verde aceituna y oro, división y una oreja.
Domingo, 4 de marzo de 2012. Olivenza (Badajoz). 3ª de feria. Matinal. Tres cuartos de plaza. Primaveral .

domingo, 4 de marzo de 2012

FERIA DE OLIVENZA 2012 – PRIMERA CORRIDA: Una brillante tarde de toros

Faena magistral de El Juli, faena de insuperable entrega de un Perera valentísimo, versión feliz de un Talavante templado. Los tres a hombros. Buenos garcigrandes
BARQUERITO
Fotos: EFE

PRÓDIGO El Juli: de capa y muleta. A cámara lenta con el cuarto de Garcigrande. Toro templado en mecido compás, traído y tomado, sedosamente conducido, soltado en toreo severo por las dos manos y enroscado también en muletazos de sarta que parecieron espirales o hilos de muelle. Faena antológica: cuatro banderas de salida y en las rayas, tandas de fijar y sostener al toro que perdía al principio la mirada y se soltaba de engaño como si quisiera irse. Le cambió terrenos Julián de tanda en tanda. La idea fue brillante: perdió el toro el rumbo de su querencia y se sujetó. La ejecución, impecable. Temple de altos vuelos, ligazón, dominio de toques, enganches y distancias. El toro parecía de repente otro.

Las improvisaciones fueron notables: tres trincherillas –casi medios molinetes- cosidos una con otra y abrochadas con el de pecho; la trinchera ligada con el pase de las flores; el toreo cambiado salpicado con el toreo natural, rotundos los remates. Dejó de medirse la faena por tandas o terrenos. Tal fue el derroche.

Talavante acababa de poner la plaza boca abajo con unas arrucinas al toro tercero y, en gesto que lo retrata, El Juli atacó de repente por ese mismo palo. Y mejoró  el modelo, porque hasta en los alardes brotó fluido y limpio el toreo. Puro ritmo. La filarmónica regaló el trabajo con el Martín Agüero, tan solemne, y de pronto brotaron coros de “¡To-re-ro, to-re-ro!” en clamor. Cuando estaba para cuadrarse el toro, un espontáneo atacó con un fandango a capella desde una grada, El Juli esperó a terminar la copla, pinchó tras atacar al salto, cobró en un segundo viaje una estocada trasera, se demoró la agonía del toro, sonó un aviso. Solo una oreja para premiar esta faena tan sustancial. Mayúscula, maestra.

Fue tarde encendida. Dos primeros toros de Garcigrande muy nobles pero fríos. El Juli se pegó con el primero un arrimón entre pitones casi de novillero con hambre. Perera le hizo al suyo con la mano derecha cosas de fondo, toreo semicircular, por abajo, poderoso, elocuente. Y le hizo, de firma propia, madejas y rizos sin ceder ni un palmo.

Quien más calentó en esa primera mitad de corrida fue Talavante. El tercero, con el pelo de la dehesa todavía en panza y pechos, fue el mejor de los seis. Ritmo constante para embestir por las dos manos, fijeza llamativa, mucha bondad. Se dejó ir Talavante en la distancia y en las cercanías, toreó con soberbia autoridad al natural, respiró con alegría.

Los alardes del cierre de faena se celebraron con ruido mayor. Las arrucinas intercaladas entre pases cambiados por delante, una tanda aparentemente temeraria por bernadinas. Golpes del repertorio mexicano. Y un final precioso porque en la misma gavilla se unieron ligados una arrucina, un natural, el de pecho y el de la firma. En un palmo de terreno. Soltando el engaño, una estocada casi letal. Dos orejas. De un tendido le arrojaron un gallo pechugón de pluma negra que llevaba atadas al pescuezo cintas con los colores de las banderas española y extremeña.

No fue el acabose, sino el principio de la gran fiesta: enseguida, la faena de El Juli y, luego, una faena de valor descomunal de Perera. Perera con un toro que estuvo a punto de prenderlo o arrollarlo cinco o seis veces porque, incierto, pretendía no consentir tan encima el látigo del torero. Fue impresionante la sangre fría del Perera imperturbable. El descaro sereno de resistir como fuera, y hasta con ventaja, la comparación con el rugido de Talavante o el bello magisterio de El Juli.

Vencer la resistencia del toro no fue sencillo. La táctica, en cambio, muy elemental. Ligados el muletazo diestro por alto y el de vuelta cambiado, para hacer de los dos uno solo en dos mitades; y hacer eso no menos de diez veces sin pestañear, obligando lo indecible al toro en los viajes de vuelta. Los diez banderazos con que Perera abrió esa faena –sin rectificar ni una sola baza- fueron anuncio de lo que vino después. El sexto toro, el mayor de todos, fue también el de peor condición y Talavante tuvo la feliz idea de abreviar.

El Juli toreó de capa con calma, encaje y ritmo a la verónica, se dejó ir en un abigarrado quite por saltilleras, se recogió en medias de echarse adelante; Perera, terció a la verónica, brillante por chicuelinas; Talavante, acompasado por delantales. La gente lo pasó de maravilla.

POST-DATA PARA LOS ÍNTIMOS.- Una de las más bonitas faenas que le he visto a El Juli. Parte de orfebre, parte de ingeniero, y su poesía. Perera se ha jugado el pellejo con insolencia sin límites. Talavante y su mano izquierda, y su muleta XX.

FICHA DEL FESTEJO
Seis toros de Garcigrande (Concha Escolar), bien presentados, en tipo, de general nobleza pero distinta condición. Excelente el tercero; bondadosos primero y cuarto. Manejables segundo y quinto; deslucido el sexto.
El Juli, de negro y oro, oreja y oreja tras un aviso. Miguel Ángel Perera, de rubí y oro, oreja tras un aviso y dos orejas. Alejandro Talavante, de turquesa y oro, dos orejas y ovación. Los tres toreros a hombros.
Sábado, 3 de marzo de 2012. Olivenza (Badajoz). 2ª  de feria. Lleno. Soleado, primaveral.

sábado, 3 de marzo de 2012

DOS CORRIDAS DE TOROS Y UNA NOVILLADA CON INUSITADO INTERÉS

En el marco de la Feria de San José en Maracay
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

Nombres como Antonio Ferrera, Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea”, Gabriel Picazo, así como los venezolanos José Nelo “Morenito de Maracay”, Erick Cortés y el debutante diestro, de reciente alternativa en la pasada Feria del Sol de la ciudad de Mérida, Hassan Rodríguez “El Califa de Aragua” son la baraja de toreros que en el marco de la Feria de San José, en la ciudad de Maracay, capital del estado Aragua, tendrán lugar en la arena del octogenario coso del sector Calicanto de la calurosa ciudad central, que lleva por nombre el epónimo de la más grande figura del toreo que ha parido Venezuela, César Girón.

Dos corridas de toros y una novillada es el abono que para esta versión se ha dispuesto llevar a cabo, donde la meta principal es recuperar la motivación de una afición difícil en sus gustos.

Abre el serial este próximo sábado 17, una novillada de la debutante vacada nacional de San Antonio, para los espadas locales César Altuve, Ángel Miguel Guía, César Parra, además de los españoles Emilio Huerta y Sergio Salas "El Pijorro".

La primera corrida tendrá lugar al día siguiente, domingo 18, cartel para el que están anunciados con toros trujillanos de Laguna Blanca (Euclides Sánchez) los españoles "El Capea" y Picazo, además del local "El Califa de Aragua", quien se presentará como matador de toros.

El abono se cierra el domingo siguiente, 25, con la lidia de astados yaracuyanos de Campolargo (Juan Campolargo), para los venezolanos “Morenito de Maracay” y Cortés, junto a Ferrera. 

viernes, 2 de marzo de 2012

FERIA DE OLIVENZA 2012: Álvaro Sanlúcar, un excelente debut con caballos

Sorprende el novel novillero de Sanlúcar de Barrameda con un toreo de calidad e inspiración. Espontaneidad, imaginación, temple natural. Promesa de torero grande
BARQUERITO

LA NOVILLADA DE Marca que abrió feria en Olivenza sacó mansa nobleza dulce. Se derrumbó unas cuantas veces el primero, uno de los tres jaboneros del envío; se vino abajo un segundo nada formal pero codicioso; quiso con calidad un tercero gacho y acapachado; se paró el cuarto; salió tontón y distraído el quinto, que fue del cupo jabonero; y se empleó desigualmente un sexto que flojeaba pero obedecía no sin desgana.

Era cartel de debutantes con picadores. Dos de ellos, extremeños, un Tomás Angulo, de Badajoz, y un Tomás Campos, de Llerena. De la Escuela Taurina de Badajoz, y muy de escuela. No un calco el uno del otro ni el otro del uno, pero sí la aritmética propia del discípulo disciplinado, compuesto, más o menos suelto y, por tanto, menos que más. Algún alarde esporádico con el capote: a pies juntos y sin rectificar Angulo.

Trabajos con red en los dos casos y en cuatro novillos de distinto aire. Angulo, encaprichado con los afarolados de adorno o de transición, sacó a pulso viajes del toro del bautismo; el capricho de Campos fueron las dosantinas en cadena, circulares cambiados, paciencia. ¿Referencias? En Angulo, las huellas de El Cid y Ponce, no se sabe por qué orden; en Campos, la sombra de Daniel Luque y, por tanto, muchas sombras juntas. Valor suficiente en los dos casos. Largo camino por delante. Angulo brindó el cuarto a El Juli, que estaba en el callejón y, largo parlamento, pareció comprometerlo como padrino de alternativa para dentro de ¿dos años? Campos pecó de torear a voces, que no es lo mismo que torear a la voz.

El hombre de la tarde fue el tercero. De Sanlúcar de Barrameda, y por eso se anuncia como Álvaro Sanlúcar. Se apellida Odiero. No es de escuela, sino de sentimiento. De don natural. Beneficiado en el reparto –el tercero, de más fondo que ninguno; el sexto, noble al ser gobernado- pero inspirado en los dos turnos. De los que se acomodan mejor al hilo del pitón que ganado pasos, pero de los que se fajan sin mancharse ni impostar la figura.

Engaños pequeños sutilmente volados; toreo de toque y mano baja; de encaje seguro. De perfil pero dando el medio pecho, sin temeridades sino con el asiento impecable que distingue el valor sereno. Sello personal. En diez o quince muletazos de cada uno de sus dos trabajos, que fueron ganando belleza, grados de intensidad. Una naturalidad conmovedora, pura espontaneidad, manos y brazos de cadencia nada común. Nada era gratuito.

Rastros detectables: el encaje de cintura del Paula, por ejemplo. Un compás parecido. Pero también el aire aquél tan poderoso del primer y primitivo Jesulín; la firmeza del medio pecho de Ojeda pero puesto de perfil, lo que hace singular el invento. ¡Aleluya! Cincuenta y tantos aficionados de Sanlúcar se habían subido a Olivenza para celebrar y, antes de soltarse tercero y sexto toros, cumplieron con el rito de arrancarse con palmas por bulerías. El sexto novillo se soltó después de dos horas y pico de festejo, a luz de foco y con frío. Dio igual. No pesó ni eso. No se movió nadie de su asiento. La impresión de que Sanlúcar va a lanzar enseguida otro torero grande. No todos los días asoma uno con tanta calidad.

FICHA DEL FESTEJO
Seis novillos de José Luis Marca, bien presentados. Bueno el tercero, el de más fondo con diferencia.
Tomás Angulo, de verde y oro, una oreja y ovación tras un aviso. Tomás Campos, de azul real y oro, una oreja y palmas tras dos avisos. Álvaro Sanlúcar, de rosa y oro, una oreja y dos orejas. De Badajoz, Llerena (Badajoz) y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), respectivamente, debutantes con picadores los tres.
Viernes, 2 de marzo de 2012. Olivenza (Badajoz). 1ª de la feria de marzo. Casi tres cuartos. Algo fresco

LA HORA DE LA VERDAD: Amanece para Padilla

ZABALA DE LA SERNA

Los veía pasar desde el silencio, como un cazador emboscado. Los pantalones caídos hasta enseñar los colores de los calzoncillos como si fuesen banderas tribales, la blackberry en continua actividad en las manos, las zapatillas gastadas de patear las calles y los túneles del Metro en busca del Santo Grial de la botellona, unidos según las vestimentas, pues nos todos responden a la descripción, y los hay con abrigos negros y largos como capas, la palidez del rostro reluciente sobre el luto de las rayas negras de los ojos y las perneras estrechas hasta ahogar los tobillos. Todos en el rebaño de una juventud recental, explosiva o desengañada, tan pronto, ya ves. Y pensaba interiormente lo lejos que caminan del toreo en su autismo volcado sobre el ordenador y la consola. Nuestro mensaje les cae por Alaska cuando pretendemos atraerlos a la Patagonia en primavera. Zascandilean por otros derroteros mientras en el pequeño mundo del toro nos empeñamos en quitarnos la cabeza a garrotazos, enterrados hasta las rodillas, como gañanes goyescos. La productividad taurina del invierno suele ser ésta. Y, más que sangre, salpica caspa. Modos burdos de negociar y perder la razón por el camino, con el único objetivo de la moneda incluso partiendo de una base de legitimidad.

En mitad del páramo de Invernalia, cuando las heladas de la ambición queman la hierba de los valores de la ética y la estética, el ejemplo de superación de Juan José Padilla ha provocado que nos miremos de arriba abajo en el espejo de la vergüenza, expuestos a una radiografía que sonroja. En qué estaríamos pensando: “¡Eh, chavales, mirad, el espíritu de un hombre renacido en el toro!” Padilla no se resigna al destino con gesto de John Wayne y el parche cargado en la mejilla izquierda. Y como recompensa ahora ve un panorama que antes de Zaragoza asumía inalcanzable con la inteligente consciencia del guerrero que sabe que su puesto se encuentra en las alambradas del frente, salvo en su tierra de Jerez, donde saboreaba los carteles de miel y azahar. El Ciclón conocía su ruta de pedernal, por la que se había labrado el futuro de sus críos y el mañana de su historia: miuras, albaserradas, rosales de espinas sin flor. Las cicatrices de balas perdidas que rozaron la yugular en Pamplona o San Sebastián. Dicen que ahora ha preparado una colección de parches de colores para entonar con los ternos, tal es su ilusión. Como José María Manzanares las bandas elásticas musculares que asoman por su muñeca para reforzar el tendón del temple. Olivenza se engalana a la vuelta de la esquina y Juan José Padilla se liará el capote de paseo mentalizado para una batalla de ángulos muertos.  A su lado la esperanza y su amigo Morante de la Puebla con aroma de La Habana. No habrá en toda la temporada un paseíllo más emocionante. ¿Estaremos los demás a la altura, preparados para el shock?

Cada día que transcurre queda más atrás la aciaga fecha de octubre en El Pilar. Entre los recuerdos fatigados de ansiedad, la figura enjuta de Diego Robles se mantiene como se mantuvo entonces, firme, inquebrantable, serena en mitad de la tormenta perfecta. Toño Matilla, su apoderado en la sombra, me llamó una tarde del reciente enero pasado para contarme, previa promesa de silencio con fecha de caducidad, que Juan José había matado en su finca de Peña de Francia su primer toro, que le había tirado una larga cambiada de rodillas, que lo había despachado de un espadazo por todo lo alto y no sé si también lo floreó con tres pares al violín o esto ya forma parte de la fantasía del periodista. Y entonces asomó el detalle de la caja con los parches de colores que como secreto había guardado hasta hoy y a lo mejor un día salen a la luz, o tal vez no, pero que representan muy bien el espíritu irreductible de Juan José Padilla, la ilusión del Arco Iris contra la negrura de la noche del pesimismo. Amanece para Padilla una nueva etapa. Una nueva vida.

LA HORA DE LA VERDAD: Juli es un triunfador del toreo

ZABALA DE LA SERNA

El panorama de las primeras ferias es el paisaje después de una guerra que nació como legítima reivindicación y derivó en conflicto bélico. En las guerras nunca gana nadie. En ésta de los derechos audiovisuales entre el G-10 y las empresas de Valencia y Sevilla tampoco. Salvo All Sports Media. Yo veo a Javier Folque y Rubén Amón como los auténticos triunfadores de toda la zaragata, como figuras emergentes que no existían doce meses atrás. A bocaditos, se han hecho su pastel. Si para alcanzar los 400.000 euros, aproximadamente, que han conseguido de Eduardo Canorea hay que montar el desembarco de Normandía, a alquien que no haya cogido papel y lápiz para hacer las cuentas, dividir y restar, le ha tenido que salir rentable.

A El Juli desde luego no. Juli, victima de sus propios movimientos o de las presiones de sus gestores de lo visual, o de lo que han provocado, que van más allá de la legítima defensa de la imagen de los toreros, pasa ahora por mártir. Roberto Domínguez denuncia el atropello empresarial que vienen sufriendo los toreros. Otra vez el papel y el lápiz, o la tiza y el encerado, o simplemente la memoria, vendrían como agua al campo en plena sequía que nos ahoga. El Juli es una indiscutible figura, un soberbio torero, pero si el profe de matemáticas hace la media de entradas y taquillas con el caché exigido y percibido en 2011 no salen las cuentas en esos dineros. A Julián sí, claro. La vuelta a la tortilla la daba con más arte mi abuela sin que le chorreara el huevo chapuceramente.

Cuesta creer que lo económico no importaba en la guerra digital, cuando ha sido lo único de lo que constantemente se ha hablado y el caballo de batalla. Las repeticiones excesivas en Digital Plus, el abuso de la imagen que quema a las figuras, la limitación del número de corridas televisadas, que quita público, que luego no va ni el espíritu de Gallito a verles, la justad potestad sobre sus carreras proyectadas fuera de su control, quedan al margen definitivamente cuando apenas ha pasado la tempestad y El Juli ya se anuncia en Don Benito...

Pretenden vender una historia como si el empresariado mundial llevase años chuleando al Juli, consagrado, reconocido con práctica unanimidad, considerado númber one, así tratado y así remunerado. Y la prensa, dicen, persiguiéndolo, los presidentes robándole, las manos negras en continúo acoso...  El Juli, a sus casi 30 años, es un triunfador del toreo, no una víctima de nada ni de nadie. Un maestro hacendado, ganadero, creador de una Fundación de ayuda a las futuras vocaciones, y multimillonario con su fértil  carrera. Podrá decir a sus hijos: "A papá nunca nadie le regaló nada". Pero contado desde el orgullo de la victoria, no desde un victimismo que sólo degenerará en amargura.  

jueves, 1 de marzo de 2012

Juan José Padilla reaparecerá en Olivenza de "verde esperanza y oro"

MÉRIDA.- El diestro jerezano Juan José Padilla reaparecerá el próximo domingo en Olivenza (suroeste de España) tras su gravísima cornada del 7 de octubre en Zaragoza (noreste), que le atravesó el rostro y afectó gravemente al ojo izquierdo, vestido de "verde esperanza y oro".

El diestro, de 38 años, ha escogido para su regreso un traje diseñado por Antonio Cabello y realizado por el sastre Justo Algaba.

Según explica Cabello en un comunicado remitido a EFE, el terno de la vuelta a los ruedos del "ciclón de Jerez" está basado en las hojas de laurel utilizadas en el mundo griego y romano para formar coronas para los luchadores y héroes.

Además, Cabello asegura que también ha tenido en cuenta que el "carácter protector y curativo" del laurel "que representa la gloria y la resurrección".

El terno se conforma en bandas bordadas con trazos escuetos que representan hojas de laurel cruzadas en seda de verde claro sobre un riguroso verde oscuro.

A petición del diestro los remates de la chaquetilla van en negro, ya que Padilla "desea proyectar un antes y un después en su esperada reaparición, acorde con su nueva fisonomía".

Compartirán cartel con Padilla en esta reaparición José Antonio “Morante de la Puebla” y José María Manzanares.

El torero fue corneado en el suelo por un toro de Ana Romero que le atravesó el cráneo desde la parte inferior del oído hasta el ojo izquierdo, que quedó sin visión después de salirse de su órbita.

El diestro fue sometido el pasado 22 de noviembre a una intervención quirúrgica en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla para tratar de recuperar la movilidad y funcionalidad del lado izquierdo del rostro.

Desde entonces, el diestro ha estado sometido a un intenso proceso de rehabilitación y a diversas pruebas para recuperar la audición total del oído izquierdo, que ha requerido la colocación de una pequeña prótesis, y la visión del ojo afectado, que sólo ha recobrado cierta movilidad. / EFE

El niño que soñó con parecerse a Belmonte se vestirá de corto a los 80 años


VILLALPANDO.- Andrés Vázquez, el niño que soñó con emular a Juan Belmonte durante sus duros comienzos en las plazas de carros y capeas de su Castilla natal, se vestirá de corto el 25 de julio en Zamora para celebrar, ante un novillo de Victorino Martín, sus ochenta años de vida y cincuenta de alternativa.

La legendaria divisa de los antiguos Albaserrada y el temple recio del matador de Villalpando (localidad de la provincia de Zamora, norte) se reencontrarán para recordar la fructífera relación que ambos sostuvieron en los años setenta, esta vez en un festival donde Vázquez volverá a sentirse torero pese a su edad, porque, en su opinión, se trata de "un arte que se lleva muy dentro", algo "muy especial".

¿Quién catapultó a quién: Andrés Vázquez a Victorino o al revés? Es una pregunta que el veterano matador y el criador, de común acuerdo, han preferido siempre someter al juicio del aficionado, aunque "el importante fue un toro que entonces nadie quería ver, nadie quería ponerse delante, pero que yo tenía muy bien estudiado".

"Que yo recuerde, no se sabe que un toro de Victorino haya pegado cornadas muy graves. Es un animal muy difícil de entender, que necesita mucha paciencia para convencerle sin prisas. Hay que hablarle, sentirle y cuando te diga que no quiere embestir más, dejarle y entrar a matar", ha precisado.

Un "bajoncillo" profesional que atravesaba Andrés Vázquez durante la temporada de 1969 propició el histórico encuentro entre "Baratero", de Victorino Martín, y el diestro de Villalpando durante una corrida veraniega, "uno de los toros más bravos que ha pisado Las Ventas y que a mí me salvó la vida" entonces, ha reconocido.

Se abrió así una nueva etapa en su trayectoria profesional que había comenzado el 19 de mayo de 1962 con la alternativa en la Feria de San Isidro, de manos de Gregorio Sánchez y a los 29 años.

"Era un perfecto desconocido porque no quería que me hicieran publicidad; quería dar la sorpresa y si no estaba bien, volverme a Villalpando", ha recordado.

En este municipio zamorano, de tradición cerealista y gran afición a los toros, reside ahora el cuarto matador de la historia que más veces ha cruzado el umbral de la Puerta Grande de Las Ventas, por detrás de Santiago Martín "El Viti", Paco Camino y Antonio Bienvenida, y que lució en los carteles, como novillero, los sobrenombres de "El Nono" y "El Niño de Villalpando".

Allí prepara su puntual y testimonial regreso a los ruedos con sesiones de gimnasio en el polideportivo local y carrera continua de varios kilómetros, con la misma ilusión que a los catorce años dijo a su padre que se iba a Madrid, en 1950, a la escuela taurina que dirigía Saleri II en la vieja plaza de Vista Alegre.

Julián Sainz "Saleri II" (1891-1958) "fue un hombre muy especial, un fanático de Juan Belmonte, con el que había toreado mucho, y nos inculcó esa experiencia tan extraordinaria al lado de un genio que ha sido el inventor del toreo moderno", ha recordado Andrés Vázquez, hijo de unos modestos pero asentados labriegos y ganaderos.

"Nos enseñó el toreo clásico de Belmonte y sus clases me permitieron una reserva importante que guardé para las plazas buenas, para los toros que no estuvieran toreados como los que nos soltaban en las capeas de Zamora, Guadalajara y Madrid", ha evocado.

Dice que fue el primer matador que cobró un millón de las antiguas pesetas, en 1963, por anunciarse ante una de Miura que, junto a Pablo Romero y Victorino Martín, fueron inseparables compañeras de viaje durante su trayectoria, salpicada de fugaces reapariciones (al menos en 1979, 1985 y 2000) tras cortarse la coleta en Madrid el 22 de septiembre de 1974.

"Todo lo que soy me lo ha dado el toreo. Me arruiné con los negocios de la construcción pero vivo feliz cerca de mi hija y mis dos nietos, con una pensión de la Seguridad Social que me he ganado cotizando durante muchos años", ha reflexionado.

Por unas horas, el día de su 80 cumpleaños, se vestirá de corto durante un festival que coordina el diestro burgalés y actor Luis Miguel Calvo, uno de tantos matadores que Andrés Vázquez instruyó durante su etapa como profesor de la Escuela Taurina "Marcial Lalanda", en Madrid, y entre los que recuerda a Julián Maestro, Lucio Sandín, Yiyo, Joselito, El Fundi y Carretero.

"Lo primero que les enseñaba, casi antes que a tomar los trastos, era entrar a matar", ha concluido quien también fue comentarista televisivo en Telemadrid (emisora de comunidad madrileña) durante los años noventa. / EFE

TEMPORADA EN LAS VENTAS: Flores, Salguero y Adrián inaugurarán la temporada taurina

MADRID.- El cartel de la novillada con la que se inaugurará la temporada en la plaza madrileña de Las Ventas el próximo 25 de marzo, domingo, lo componen el mexicano Sergio Flores, Tulio Salguero y Fernando Adrián, con astados de Carmen Segovia, ha informado hoy la empresa Taurodelta, que gestiona dicha plaza.

Los dos festejos siguientes a esta novillada serán sendas corridas de toros, los domingos de Ramos y de Resurrección, cuyas combinaciones ya se dieron a conocer.

El Domingo de Ramos, 1 de abril, harán el paseíllo Iván Fandiño y David Mora para estoquear en mano a mano un encierro de Jandilla.

Una semana después, Domingo de Resurrección, 8 de abril, está prevista la alternativa de Víctor Barrio, con Curro Díaz como padrino y Juan del Álamo como testigo, y con la particularidad de que éste último confirmará la alternativa la misma tarde. Los toros serán de José Luis Pereda. / EFE

Las verdades de Barquerito y La Opinión de Molés, en exclusivo en VUELTA AL RUEDO

RUBEN DARIO VILLAFRAZ

Considerados de los periodistas taurinos más completos con que cuenta las plumas del toreo en España, tanto Ignacio Vara, el cual se anuncia en sus escritos como “Barquerito”, así como Manolo Molés, figura insignia de las retransmisiones de Canal Plus y la Cadena Ser de España estarán a partir de esta semana en este blog, esfuerzo que hacemos con el propósito de mantener a nuestros lectores al tanto de la actualidad taurina que acontece tanto en la península ibérica como en el resto del planeta taurino.

Así mismo, en esta encomiable labor que nos hemos propuesto, hemos logrado alcanzar acuerdo de suscripción con la agencia de noticias EFE, el cual oportuna y puntualmente nos mantendrá informado a través de su vasta red de corresponsales capitaneados en España por el periodista Juan Miguel Núñez, de lo que suceda tanto en tierras del toro bravo como en la América taurina en general.