Otra
corrida de las interminables. Desigual y dispar corrida de Fuente Ymbro. *** El
francés Juan Leal, una oreja en cada toro,
confirma sus progresos, su valor
y sus ganas de ser.
BARQUERITO
LOS TRES TOROS cinqueños de Fuente Ymbro se
abrieron en lotes distintos. Se jugaron de impares. Fueron de muy dispar
condición. Remolón y escarbador el primero, desganado y frío. Más escarbó el
tercero, que se empleó en el caballo –picó lo preciso Oscar Bernal-, arreó en
banderillas, bramó como un poseso, se fue mucho de las manos y por eso pegaría
tantos testarazos.
El quinto, estrecho de sienes, diadema o flequillo
cortísimos, como recién rapado, fue el de mejor aire de los tres. Embistió
despacito. No parecía el atómico fuenteymbro que tantas veces se ha jugado en
Bilbao. Hacía mucho tiempo que no se veía en la ganadería, y en plaza de
primera, un toro armado por delante y
engatillado. Con el sello antiguo de Jandilla. Fueron la fijeza y el suave
recorrido lo que marcó la diferencia con todos los demás.












