"...Ni los argumentos, ni la huelga, ni la Ley
(916 de 2004), ni el fallo conminatorio
de la Corte Constitucional que le ordena la devolución de la plaza, han hecho mella en esa soberbia ciega y sorda
de alcalde-rey, de voluntarista obseso,
de adicto a las ideas a la fuerza, de artista de la puta gana..."
JORGE ARTURO DÍAZ REYES
La
contra convocatoria del jerarca municipal no tiene discusión. De los
cuatro puntos cardinales, hizo llegar
como a un muro de lamentaciones, intelectuales,
artistas, políticos, novilleros, toreros, figuras pasadas y vigentes,
ganaderos, profesionales, aficionados,
simpatizantes, libertarios de vocación (y de
oportunidad), huelguistas, empresarios, antipetristas diversos...
Todos congregados frente a la clausurada
plaza de Santa María en Bogotá. Mientras
otra manifestación similar y simultánea clamaba en Madrid. Todos por él.
Todos contra él.
Las
admoniciones filosóficas, éticas, estéticas, ecológicas, económicas. Las invocaciones de libertad, derecho, justicia,
democracia, legalidad. Los reclamos de
respeto a la tradición, la cultura, la diversidad, las minorías, el
disenso… entonadas por los oradores rebotaron
contra las puertas prohibidas como han
rebotado antes, una y otra vez, contra su omnímoda e inapelable
arrogancia de inquisidor.








