Los
cambios de apoderamiento o el Premio Nacional de Tauromaquia, además de otros
asuntos que se hablan en voz baja, han centrado los comentarios de los
aficionados
ÁLVARO R.
DEL MORAL
Diario CORREO
DE ANDALUCÍA
Mientras se limpian capotes y muletas y se mira al
campo, se nutre la lista de salidas y entradas de apoderados y poderdantes a la
vez que se acortan los días y declina un año que ha concluido –afortunadamente-
mucho mejor de lo que empezó. Pero la alegría se reparte por barrios. De hecho,
la ruptura de Paco Ureña con la casa Lozano no deja de marcar el confín de una
temporada opaca para el diestro murciano. Hay que recordar que el torero de
Lorca no pudo rentabilizar su gran campaña de 2019 por culpa de la pandemia,
que le dejó frenado en seco en 2020. Se trataba de dar el salto definitivo y
mejorar su contratación en todos los campos pero los vericuetos de la política
taurina, indirectamente, también forzaron su ruptura con José María Garzón casi
sin estrenar el apoderamiento. En 2021, camuflado entre el pelotón, ha
terminado sufriendo un palizón de espanto que le tendrá un tiempo largo en el
dique seco.