Carlos
Zúñiga, empresario de la plaza de toros de la Misericordia, presenció la
secuencia desde el interior del quirófano: “Fue dramático”.
JUAN DIEGO
MADUEÑO
@juandimc
"Fue dramático", acierta a describir la
situación que vivió en el quirófano de la plaza de toros de Zaragoza Carlos
Zúñiga, el empresario. Al filo de las ocho de la tarde del domingo, Sigiloso,
el cuarto toro de la tarde de la ganadería de Montalvo, ya había descargado los
pitones sobre el cuerpo de Mariano de la Viña como un torbellino. Dos cornadas
habían arrancado "las arterias iliacas interiores y la femoral
superficial", según describe a este diario el cirujano Carlos
Val-Carreres. Al torero lo transportaron dejando un reguero de sangre por el
camino. Se formó un charco en el lugar donde cayó, barrido por el matador
Miguel Ángel Perera mientras las asistencias dejaban en la enfermería al
herido.












