Ante la indiferencia de Cámara
Municipal y Alcaldía
| El Coliseo El Llano, plaza de toros enclavada dentro del Complejo Deportivo “Claudio Corredor Müller”, escenario de la cita ferial septembrina. Foto: RDV |
RUBÉN
DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Una
de las citas feriales que con el paso de los años se había convertido en una
referencia de la temporada taurina nacional lo había sido la que por devoción se
realiza en honor a Virgen de Regla, en la andina ciudad merideña de Tovar. La “Sultana
del Mocotíes” ha sido por más de 183 años, es decir, desde 1843, algo que es un
privilegio pues es junto la de Táriba, las de mayor tradición dentro del
conglomerado que le compone.
Pero
de unos años para aca, la cosa no pinta bien. Y duele decirlo, aun cuando para
ello tengamos de por medio una legión de “palmeros de oficio” que no
hacen que ver por el beneficio propio, que para eso somos especialistas el
venezolano en general. El apartado taurino -que es el que nos interesa- ha caído
en manos pocos aviesas, y eso contando con todos los recursos para haberla
hecho un acontecimiento y no una fiesta privada, que es lo que ha tomado matiz
en estas últimas ediciones.
La
versión del 2026 va transitando un camino complicado. Entramos a poco menos de 162
dias para que en el Coliseo El Llano se escuchen clarines y timbales, y hasta
los momentos y venciéndose la segunda -y curiosa- prorroga que había hecho las
autoridades municipales, poco o nada se sabe de quien asuma los destinos
empresariales del polifuncional ruedo tovareño, el cual junto a los ruedos de
San Cristobal y Merida, son las plazas referencia de toreo nacional. ¿Cuál es
el propósito de esta tacita espera y en especial engorrosa situación de renovar
anualmente empresa taurina, cuando lo normal sería un contrato de arrendamiento
mínimo por 4 años de vigencia? Ni los propios taurinos locales saben a qué estaría
jugando quienes tienen en sus manos la responsabilidad de dar vida al engranaje
que implica una feria taurina como la de la Tovar.
Una
historia que se viene sucediendo desde el 2018, cuando la familia Santana Araque,
en la persona del pitcher retirado y recién campeón del mundo como Coach de Pitcheo
de la selección de Beisbol de Venezuela, Johan Santana, asumiría el rol de Empresa
Taurina. Muchos fuimos los que nos en principio nos alegramos por tal
iniciativa de una persona que aprovechando su influencia mediática, aval económico
y gloria deportiva nacional significaba para no solo la mencionada feria, sino
para el toreo venezolano. Esa alegría duraría poco a razón de los procederes y resultados
que hemos sido testigos en las ediciones feriales que han organizado, tal vez,
en los momentos más difíciles para la fiesta brava nacional, donde sí bien se
han visto toreros extranjeros de primer nivel, incluso con un rango superior a
lo que habitualmente es y ha sido dicho ciclo ferial. Aparte de ello sus nulas
estrategias publicitarias y de promoción, a base del mensaje de los llamados nuevos
“influencers del toro” que han venido apareciendo en los últimos años, podrá
usted imaginar por donde vamos.
Pero
a costa de estos nombres se ido abandonando al libre albedrio de oscuros
intereses e incluso faltando el respeto, al elemento más importante como es el
toro que se ha presentado en la arena tovareña -superior en muchos aspectos a
otras plazas nacionales lamentablemente- una verdadera vergüenza, rayando en el
exabrupto de por ejemplo recibirse, lidiarse y premiarse encierros donde la
escases de trapío y manipulación de astas ha llegado al bochorno. Y ante todo
esto, muchos de quienes escribimos y hablamos de toros se han hecho como la
famosa canción de Shakira, lo que ha permitido que a nivel taurino la Feria de
Tovar raye casi en mera parodia donde lo que menos ha interesado es el apartado
taurino, simplemente saciar el ego y capricho de quien tiene el dinero y maneja
los hilos antes las autoridades correspondientes para hacerse llamar Empresario
Taurino. Por cierto, es la feria tovareña una de las más costosas para su organización,
pues para ello estos últimos años se ha pagado toreros y ganaderías como nunca
antes se había hecho, situación que pone en jaque a futuro quien pueda asumir
costos.
A
todas estas, pasa el tiempo y muchos son los que se frotan las manos que esta situación
siga tal y como está. Para ello luego vendrán y con las excusas de la premura
del tiempo, como ha sucedido en otras ocasiones, con los resultados ya consabidos.
El
lio del toro y en especial su organización no es como cualquier otro. Requiere otros
elementos que por ejemplo un concierto, el futbol o el beisbol dan por descontado,
pues el público y aficionado al rito taurino requiere el tacto y buen tino de
quien no solo sabe de números y tiene los contactos para traerse un torero y
comprar toros a través de una llamada telefónica. Es mucho más que eso, y eso
es lo que ha faltado estos años con una feria como la de Tovar, esa misma que
requiere una ayudita de la virgen morena, para que cambie de rumbo y tome el que
siempre ha sido la gran cita del toro bravo en la Sultana del Mocotíes.
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