domingo, 29 de marzo de 2026

Tovar ve pasar los dias sin definir empresa taurina para la edición 2026

Ante la indiferencia de Cámara Municipal y Alcaldía
El Coliseo El Llano, plaza de toros enclavada dentro del Complejo Deportivo “Claudio Corredor Müller”, escenario de la cita ferial septembrina. Foto: RDV
 
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
 
Una de las citas feriales que con el paso de los años se había convertido en una referencia de la temporada taurina nacional lo había sido la que por devoción se realiza en honor a Virgen de Regla, en la andina ciudad merideña de Tovar. La “Sultana del Mocotíes” ha sido por más de 183 años, es decir, desde 1843, algo que es un privilegio pues es junto la de Táriba, las de mayor tradición dentro del conglomerado que le compone.
 
Pero de unos años para aca, la cosa no pinta bien. Y duele decirlo, aun cuando para ello tengamos de por medio una legión de “palmeros de oficio” que no hacen que ver por el beneficio propio, que para eso somos especialistas el venezolano en general. El apartado taurino -que es el que nos interesa- ha caído en manos pocos aviesas, y eso contando con todos los recursos para haberla hecho un acontecimiento y no una fiesta privada, que es lo que ha tomado matiz en estas últimas ediciones.
 
La versión del 2026 va transitando un camino complicado. Entramos a poco menos de 162 dias para que en el Coliseo El Llano se escuchen clarines y timbales, y hasta los momentos y venciéndose la segunda -y curiosa- prorroga que había hecho las autoridades municipales, poco o nada se sabe de quien asuma los destinos empresariales del polifuncional ruedo tovareño, el cual junto a los ruedos de San Cristobal y Merida, son las plazas referencia de toreo nacional. ¿Cuál es el propósito de esta tacita espera y en especial engorrosa situación de renovar anualmente empresa taurina, cuando lo normal sería un contrato de arrendamiento mínimo por 4 años de vigencia? Ni los propios taurinos locales saben a qué estaría jugando quienes tienen en sus manos la responsabilidad de dar vida al engranaje que implica una feria taurina como la de la Tovar.
 
Una historia que se viene sucediendo desde el 2018, cuando la familia Santana Araque, en la persona del pitcher retirado y recién campeón del mundo como Coach de Pitcheo de la selección de Beisbol de Venezuela, Johan Santana, asumiría el rol de Empresa Taurina. Muchos fuimos los que nos en principio nos alegramos por tal iniciativa de una persona que aprovechando su influencia mediática, aval económico y gloria deportiva nacional significaba para no solo la mencionada feria, sino para el toreo venezolano. Esa alegría duraría poco a razón de los procederes y resultados que hemos sido testigos en las ediciones feriales que han organizado, tal vez, en los momentos más difíciles para la fiesta brava nacional, donde sí bien se han visto toreros extranjeros de primer nivel, incluso con un rango superior a lo que habitualmente es y ha sido dicho ciclo ferial. Aparte de ello sus nulas estrategias publicitarias y de promoción, a base del mensaje de los llamados nuevos “influencers del toro” que han venido apareciendo en los últimos años, podrá usted imaginar por donde vamos.
 
Pero a costa de estos nombres se ido abandonando al libre albedrio de oscuros intereses e incluso faltando el respeto, al elemento más importante como es el toro que se ha presentado en la arena tovareña -superior en muchos aspectos a otras plazas nacionales lamentablemente- una verdadera vergüenza, rayando en el exabrupto de por ejemplo recibirse, lidiarse y premiarse encierros donde la escases de trapío y manipulación de astas ha llegado al bochorno. Y ante todo esto, muchos de quienes escribimos y hablamos de toros se han hecho como la famosa canción de Shakira, lo que ha permitido que a nivel taurino la Feria de Tovar raye casi en mera parodia donde lo que menos ha interesado es el apartado taurino, simplemente saciar el ego y capricho de quien tiene el dinero y maneja los hilos antes las autoridades correspondientes para hacerse llamar Empresario Taurino. Por cierto, es la feria tovareña una de las más costosas para su organización, pues para ello estos últimos años se ha pagado toreros y ganaderías como nunca antes se había hecho, situación que pone en jaque a futuro quien pueda asumir costos.
 
A todas estas, pasa el tiempo y muchos son los que se frotan las manos que esta situación siga tal y como está. Para ello luego vendrán y con las excusas de la premura del tiempo, como ha sucedido en otras ocasiones, con los resultados ya consabidos.
 
El lio del toro y en especial su organización no es como cualquier otro. Requiere otros elementos que por ejemplo un concierto, el futbol o el beisbol dan por descontado, pues el público y aficionado al rito taurino requiere el tacto y buen tino de quien no solo sabe de números y tiene los contactos para traerse un torero y comprar toros a través de una llamada telefónica. Es mucho más que eso, y eso es lo que ha faltado estos años con una feria como la de Tovar, esa misma que requiere una ayudita de la virgen morena, para que cambie de rumbo y tome el que siempre ha sido la gran cita del toro bravo en la Sultana del Mocotíes.

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